Ian Bremmer, presidente de Eurasia Group. Foto: Tomada de Internet
El riesgo de una "recesión geopolítica" que genere una recesión económica es más latente que nunca, dijo a El Financiero el presidente de Eurasia Group, consultoría global experta en alertar a empresarios sobre riesgos políticos.

Participó el lunes en la primera reunión de embajadores con el nuevo secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray. Luego del encuentro, Ian Bremmer habló con El Financiero de que hay una oportunidad para “normalizar” pronto la relación entre México y Estados Unidos (EU).

No obstante, el presidente de Eurasia Group, consultoría global experta en alertar a empresarios sobre riesgos políticos, destacó la ausencia de liderazgo en el mundo debida a la próxima renuncia estadounidense a ese rol, a lo que llama “G-Zero”. Ese factor ocasiona para este 2017 el riesgo de una “recesión geopolítica” que por primera vez, apuntó, pueda motivar una recesión económica global.

Después de sus reuniones en México, ¿encontró más riesgos para la economía de la región o se atenuaron los que ya contemplaba?
No cabe duda que en este momento, en México, la increíble incertidumbre en torno a su relación con EU y la entrante administración de Donald Trump es absolutamente el mayor riesgo.

Pero creo que hay una buena oportunidad de construir una relación comercial más normalizada entre los dos países en relativamente poco tiempo, como una alta prioridad entre los dos gobiernos. Así que me gustaría decir que soy más optimista de que ésta no será una de las luchas principales que EU libre alrededor de mundo.

¿A qué se refiere con una relación “más normalizada”?
Me refiero a que Trump ha dicho que el TLCAN es el peor acuerdo que ha firmado EU, entonces habrá que corregirlo. Y habrá que hacerlo pronto porque mientras más tarden en corregirlo más se preguntará la gente sobre la suerte de la relación comercial más importante que tiene México. Y México no es como Filipinas, que puede acudir a China. México es como Israel, tienes a EU o no tienes nada. 

Tienen que arreglarlo y hacerlo pronto. Sin embargo, creo que las personas en torno a Trump quieren una mejor relación con México. La experiencia personal de Trump con México –como hombre de negocios- no ha sido buena, en términos de Miss Universo, hoteles fallidos y experiencias de corrupción. Pero creo que las relaciones de Trump con México como país, así como con el presidente Peña Nieto, es algo con lo que siente que quiere lograr un acuerdo.

¿Cree que el problema está muy centrado en la industria automotriz?
Es mucho más amplio que el sector automotriz. Creo que Trump ve la relación con México como una cuestión de sustitución de importaciones. México compra mucho de China, de otros países, y a él le gustaría que en su lugar lo compraran de EU. 

En lo referente al sector automotriz, creo que tiene que ver menos con México y más con EU, la administración Trump quiere que las compañías estadounidenses sean patriotas. Lo mismo da Carrier, que no está en el sector automotriz, como Ford y GM, él querrá mostrarle a estas corporaciones que no son solamente corporaciones globales, no harán inversiones corporativas y se irán a otro lado, les bajará la tasa de impuestos pero querrá que a cambio demuestren que están comprometidas con los trabajadores estadounidenses. Son más que nada acuerdos simbólicos, hacen que Trump luzca más presidencial, que parezca que logra cosas. No creo que hacia allá vaya la relación México – Estados Unidos.
 

Carlos Slim estima que México pasará por 6 o 7 meses de dificultades una vez que Trump asuma la presidencia, pero después vendrían oportunidades. ¿Coincide?
No pondría un plazo de meses, pero creo que es muy importante que esta sea la primordial prioridad para la administración del presidente mexicano, literalmente, a partir de la semana entrante. No hay nada más importante.

Creo que aun cuando hay temores sobre el TLC también se reconoce que la economía de EU es el motor de la economía mexicana y gran parte de lo que hará Trump con una Cámara y un Senado republicanos ayudará a mejorar el crecimiento en Estados Unidos, sea gastando en infraestructura, privatizando, reduciendo impuestos, armonizando los procesos regulatorios. Veremos medidas que serán negativas para el entorno global y el liderazgo global, para el papel de Estados Unidos en el mundo, pero en términos de la economía estadounidense… dar pie a más remesas de mexicanos enviadas a México, más turismo, en esa clase de cosas veo un lado positivo para la economía mexicana.

La mayor interrogante para la economía mexicana en el mediano y largo plazo es qué pasará con los empleos. Y eso no tiene que ver con Trump, sino con la robótica, la automatización. Me preguntaste sobre la industria automotriz, y enfrentémoslo, ese sector ya no necesita a las personas como antes.

¿Cuánto puede escalar la confrontación de Estados Unidos y Rusia contra China?
Me preocupa la relación China-EU, cada oportunidad que Trump ha tenido de ir tras China la ha tomado, sea sobre el tema de Corea del Norte, Taiwán o la política de una sola China. Se lanzó contra los impuestos y la moneda, a pesar de que la mayoría de los economistas creen que China no manipula su moneda, Trump habló en ese sentido.

Es claro que Trump desconfía de China y la ha descalificado. Pero lo que sabemos es que China contraatacará fuerte, sobre todo porque en este año China celebra el congreso del partido que se hace cada cinco años. Si Xi Jinping necesitaba un momento para mostrar fuerza y reacción ante una amenaza percibida, es ahora.

Así que preveo que habrá un nivel de confrontación entre EU y China cuando Trump jure el cargo. Y la pregunta para los mercados globales es qué tan severa y fuerte será.

Menciona usted una ausencia de liderazgo mundial. ¿Es peligroso?
Es muy peligroso. El principal problema con Trump -que también se hubiera producido de ganar Hillary Clinton aunque tardara más tiempo, y con Trump se da inmediatamente- es el fin de la “pax americana”. Y eso significa que en el mundo nadie está reemplazando a EU en el papel de sheriff, en el comercio mundial, en los valores globales u organizaciones como la ONU o el futuro de la Ronda de Doha, estas cosas desaparecen y eso crea mucha ineficacia en la economía mundial y crea mucho potencial de crisis y conflictos entre países.

Tenemos que reconocer que con la recesión geopolítica la posibilidad de grandes conflictos entre Estados es ahora real. Como líder mundial EU no siempre fue una fuerza positiva, ¿cierto?, lo vimos con Irak y Afganistán. Muchos criticaron a EU de hipocresía. Pero era mejor que nada. Es lo que llamo el “G-Zero World” o Mundo del G-Cero.

¿Es posible que una recesión geopolítica se convierta en una económica?
Es muy posible. Creo que por primera vez en mi carrera el principal riesgo de la economía mundial proviene de la geopolítica y no del mercado, eso es único. Soy un científico político, soy alguien que debería pensar más en el riesgo político, pero nunca lo había visto antes, pues estos ciclos son mucho más largos en la esfera geopolítica que en una recesión económica.