Excélsior
Cd. de México.- La idea en el matrimonio es mantenerlo en la salud y en la enfermedad, así como en todas las situaciones que de una u otra manera se viven en pareja. Pero cuando se presentan cuestiones negativas, algunas de ellas competen entonces a un investigador privado.
En nuestro país, según una encuesta, 51% de las personas solteras se atrevería a ser infiel a su pareja, mientras 28% de las casadas aceptarían la misma posibilidad.

Éste es el principal mercado para los detectives privados en México, afirmó Eduardo Muriel Melero, quien ha dedicado 44 años de su vida a esta profesión.

En 1962, asegura, fundó la primera agencia de investigación del país y la pionera en anunciarse en el directorio telefónico, donde "incluso no había una sección de detectives".

La solución de robos, falsificación de productos o documentos, localización de familiares y algunos casos de desaparición o presunto secuestro, también son parte de su campo de operación.

Pero, asegura, las "investigaciones conyugales" tienen un lugar destacado en su despacho, pues 80% de las solicitudes en el último año son por infidelidad.

Para ser un investigador privado y lograr los resultados que el cliente espera, es necesario una dotación extra de inteligencia y sensibilidad, además de ciertos instrumentos que permitan a la vista y al oído llegar a lugares o situaciones determinantes para resolver un caso.

"Lo que necesita cualquier investigador es alargar dos cosas, el oído y la vista. Dentro de la vista es una vigilancia, pero ya ahora, afortunadamente existen aparatitos; la ciencia nos ha ayudado muchísimo, el GPS (Sistema de Localización Satelital) ha venido a ser un factor primordial".

En la página electrónica de Investigadores Privados Asociados de México se oferta desde una pluma que tiene integrada una cámara de video a color, con un rango de alcance de hasta 100 metros, hasta sofisticados equipos para actividades periciales.

En indagaciones que representan mayor complicación, dijo el detective, se utilizan recursos sofisticados como la dactiloscopia (estudio de las impresiones digitales) y el análisis del ADN.

La profesión, reconoce, se realiza en la delgada línea de la legalidad; pero en nuestro país "ni las policías, en ese aspecto, son legales porque en algún momento tienen que interferir con la vida privada de las personas".

Algunos de los detectives de esta agencia, que cuenta con más de 40 años de operación, han sido detenidos "precisamente por estar vigilando y por ser tan torpes de dejarse ver".

"Porque esa es otra de las cualidades de un investigador, tiene uno que ser básicamente un camaleón o un buen artista".

El desconocimiento o la ambición podrían orillar a un detective a violar la legislación mexicana: intervención ilegal de comunicaciones; uso y portación de arma de fuego de uso reservado para las Fuerzas Armadas; suplantación de identidad; robo de información confidencial.

En nuestro país el único antecedente por intentar normar esta actividad se encuentra en el Diario Oficial de la Federación, en su edición del 13 de octubre de 1948, donde se publicó el Reglamento para los Investigadores, Detectives y Policías Privados o Pertenecientesa Organismos de Servicio Público descentralizado o Concesionado.

La publicación facultaba a organizaciones civiles para ejercer funciones que sólo corresponden, en su persecución, al agente del Ministerio Público y a la Policía Judicial como auxiliar en la procuración de justicia.

Para solicitar la autorización y registro sólo se requería presentar un escrito con el nombre o razón social del solicitante, lema, clase de servicios que prestaban, ubicación del despacho y datos generales de los investigadores.

Presentar un ejemplar de la credencial que se utilizaría para identificar a los miembros y un libro de registro de labores eran los requisitos finales para que una agencia entrara en operación.

El ex presidente Miguel de la Madrid ordenó, en 1985, abrogar dicho decreto y ahora sólo la Constitución mexicana, en su artículo quinto, respalda este oficio considerando el principio general del derecho, es decir, que la autoridad sólo puede hacer lo que la ley le permita, en tanto que el particular puede hacer lo que no se prohíba.



EVITE SORPRESAS


* En México la investigación privada es una profesión.

* Anualmente hay un registro de 100 aspirantes a investigadores privados, los cuales tendrán que sumar 4 mil 400 horas de clases y mil 500 créditos reconocidos por la Secretaría de Educación Pública.

* Esta profesión es impulsada por el Colegio Nacional de Criminólogos.

* Para no ser sorprendidos por vivales se recomienda:

* No contratar a quienes se anuncian sin proporcionar un domicilio o cuyo único contacto es un celular.

* Nunca proporcionar datos personales, a menos que sea estrictamente necesario para la investigación.

* Desconfiar de aquellos investigadores que ofrecen sus servicios a precios muy bajos (un investigador privado cobra alrededor de 300 pesos la hora). (Excélsior)