Carlos Gutiérrez Aguilar
No existen los empleos deshonrosos, solamente actitudes indignas e irresponsables que emanan de las personas que no comprenden el significado e impacto de sus labores

A mi hijo Carlos Javier ¡Felicidades

Los seres humanos pasamos la mayor parte de la existencia en el trabajo, realizando actividades que le dan sentido a la vida, desarrollando quehaceres signif icativos que nos permiten afianzar nuestra individualísima identidad. Gracias a él podemos, como arquitectos, construirnos a nosotros mismos.
No existen los empleos deshonrosos, solamente actitudes indignas e irresponsables que emanan de las personas que no comprenden el significado e impacto de sus labores

A mi hijo Carlos Javier ¡Felicidades

Los seres humanos pasamos la mayor parte de la existencia en el trabajo, realizando actividades que le dan sentido a la vida, desarrollando quehaceres signif icativos que nos permiten afianzar nuestra individualísima identidad. Gracias a él podemos, como arquitectos, construirnos a nosotros mismos.

El trabajo -lejos de ser una maldición- proporciona sentido y oportunidades para aprender y crecer, para mejorarnos como seres humanos, para aportar, mediante nuestros talentos y creatividad, nuevas y mejores realidades, inexistentes antes de nuestra personal intervención.

Es lo que nos hace ser auténticamente humanos, pues otorga la posibilidad de crear y hacer el bien , al permitirnos abrirnos y conducirnos hacia los demás. También nos regala la oportunidad de afrontar con éxito hasta los momento s m á s ásp eros y di fíci les de nuestra existencia.

Cuando hacemos nuestro quehacer con amor, compromiso y solidaridad, éste se vuelve trascendente. Cuando servimos con dedicación y generosidad, la existencia adquiere un nuevo significado: empezamos a ser dignos de vivir en este mundo.

Por eso, en este ámbito, no existen los trabajos deshonrosos, solamente actitudes ind ignas e irresponsables que emanan de las personas que no comprenden el significado e impacto de sus labores.

De ahí que lo notable en el aspecto laboral, no reside en lo que se hace, n i en la profesión o el oficio desempeñado, sino en la manera de hacer, crear y emprender.

 

Antes y después

Insisto, mediante el oficio, uno se hace a sí mismo al brindarnos la libertad de escoger lo que se desea , permitiéndonos realizar nuestros más caros sueños y cumplir así con nuestra vocación y proyecto de vid a.

Gracias al trabajo honesto podemos vivir dignamente y dejar en nuestro medio ambiente inmediato una huella, un legado, sin importar lo humi ld e que és te s ea. En esencia lo que marca y enaltece un buen trabajo es saber que hubo u n antes y u n después: antes de estar tú y después de estar tú.

 

¿Qué nos pasa?

La vida espera mucho de cada uno de nosotros y el trabajo es uno de los á mbitos en donde podemos responderle con compromiso y gratitud, pero a pesar de todo lo bueno que éste trae consigo, actualmente en muchas empresas y organizaciones (privadas y públicas), priva el desinterés de las personas por atender bien a sus clientes, prevalece la amnesia de los empleados para cumplir adecuadamente con sus responsabilidades, y en muchas ocasiones se puede observar que dentro de estas organizaciones hay incompetencia y un pésimo ambiente laboral que sencillamente se transmite hacia los clientes.

Creo que este fenómeno en mucho se debe a que los empleados no se respetan y apoyan entre ellos mismos , a que persiste la consigna de hacer lo menos posible, a la existencia de envidias e intrigas , a la lucha de poder, a la falta de cordialidad; a que sencillamente carecen de una actitud de servicio. En fin, a la inexistencia de rumbo y sentido en sus labores.

 

La carta

Pensando en esto comparto el día de hoy una carta que un empleado le escribe a su compañero, una vez que se ha percatado de que la mayor competencia que existe dentro de su organización es la propia incometencia laboral, es el pésimo ambiente en el cual laboran .

Estimado compañero: Si queremos servir a nuestros clientes, primero h ay que saber servirnos entre nosotros mismos.

Soy una persona como tú: con sueños, proyectos, talentos y debilidades. Trabajo no sólo para obtener el sustento para mi familia, sino - también como tú- para realizarme como ser humano, para poner en práctica las leyes sagradas del trabajo. Y sé que ambos estamos siendo bendecidos por tener la oportunidad de servir, de ser útiles a los dem á s.

Soy una persona única e irrepetible, que intenta vincularse productivamente con mi comunidad y contigo mediante el trabajo. Para mí, el espacio laboral representa un lugar en donde puedo ser creativo, propositivo y gente de bien.

Te pido de favor, que cuando nos veamos al inicio de la jornada me saludes o contestes educadamente mi saludo, esto significa mucho para mí: es el primer escalón para establecer una relación amable durante todo el día .

Siempre trátame bien, ambos estamos aquí la mayor parte del tiempo de nuestras vidas; por tanto, nos debemos consideración y respeto.

Cuando te pido algo no te molestes, tampoco te enojes cuando te llamo. Nuestra relación de trabajo depende de la comunicación. Entiendo que tienes muchas presiones y ocupaciones, pero nos necesitamos mutuamente para que el trabajo funcione adecuadamente.

Cuando me prometas darme una información , un servicio o una colaboración , por favor , cúmpleme; recuerda que el éxito depende de una secuencia de eslabones y el hacerlo bien es responsabilidad de todos.

Nuestros clientes esperan eso de nosotros. Recuerda que cuando te solicito algo, no me haces un favor personal, sino solamente es para cumplir con nuestra razón de ser como empresa.

No me pidas que haga algo que tú no haces; el ejemplo arrastra más que la orden. Si tú actúas bien, tienes la autoridad moral para exigir lo mismo de m .

Te pido que seas "compañero". El trabajo no obliga a la amistad personal, pero sí al "compañerismo", a tratarnos con amabilidad y cortesía; nunca con prepotencia y menos con arrogancia o desaire. Así todo será más placentero.

Si digo o hago algo que te disguste, dímelo; por favor, no hables a mis espaldas, acepto que me comentes lo que no te agrada. Yo haré lo mismo contigo y así, sin herirnos, con ánimo de ayuda, mejoraremos nuestras actitudes.

No seas mi rival. Si no te agrado como persona, lo acepto, pero no nos es lícito entorpecer el trabajo. La empresa nos contrató por nuestro desempeño, no por nuestros gustos o disgustos personales y debemos tener madurez para cumplirle. Hazme críticas constructivas que me ayuden a superarme y no a sentirme mal.

Por favor, evita el sarcasmo, la cólera o la burla.

Jamás hables mal de mí, de tus otros compañeros, jefes, dueños o de la propia empresa.

Recuerda que al hacer esto solamente tú quedas mal y te posicionas como una persona desconsiderada, mal educada y desagradable a la vista de quien te escucha.

Recuerda que nos han contratado para hacer que buenas cosas sucedan, para crear valor, para que nuestros clientes siempre se sientan orgullosos de hacer trato con nosotros. Piensa siempre en el bien común, lo que implica cumplir con las expectativas de nuestros clientes.

Todos los días agradécele a la vida por tu trabajo y por la empresa que te ha acogido y que te brinda la posibilidad a realizarte como persona, como un ser productivo y responsable.

Recuerda que si somos solidarios , comprometidos y cuidadosos con nuestro diario que hacer, nuestros nombres serán pronunciados con respeto, con el reconocimiento del deber cumplido, s a biendo qu e est a es l a m a yor d e las herencias que podemos legar a nuestros hijos.

Solamente te pido -y me pido- que ambos trabajemos como Dios manda: con excelencia, entusiasmo y dedicación. Gracias.

 

Para el camino

La mejor forma de trabajar y generar calidad es cuando todos los trabajadores de una misma empresa se saben compañeros, que buscan, en cada una de sus acciones, provocar que sus clientes sencillamente les sonrían. Que sus clientes les digan "gracias".

cgutierrez@itesm.mx

Programa Emprendedor Tec de Monterrey
Campus Saltillo