Las memorias del escritor y brigadista alemán Ludwig Renn (1889-1979) "La Guerra Civil española" (Fórcola), uno de los últimos textos "clásicos" sobre este conflicto, se publican por vez primera en español. Fotos Internet
Al finalizar la Guerra Civil, Renn no intentó llegar a la URSS, inclinándose por México, que era entonces un paraíso, según contaron exiliados españoles como el poeta José Moreno Villa.

Las memorias del escritor y brigadista alemán Ludwig Renn (1889-1979) "La Guerra Civil española" (Fórcola), uno de los últimos textos "clásicos" sobre este conflicto, se publican por vez primera en español, con prólogo del historiador y escritor Fernando Castillo.

Estas memorias tuvieron poca fortuna editorial, "quizás debido a publicarse en 1956, tarde para beneficiarse de la atención que despierta la cercanía del acontecimiento del que se ocupa y demasiado pronto para disfrutar del interés renovado que se desarrolló en los años sesenta hacia el conflicto español", explica el historiador a Efe.

Para Castillo, "también habría que referirse al hecho de haber sido editada en alemán en Berlín oriental, durante la guerra fría, unos años poco proclives a la traducción y difusión de la obra de un escritor comunista, aunque es de obligada referencia en las bibliografía sobre la Guerra Civil".

Y añade que Renn recoge lo que ha ocurrido, los hechos, antes que lo que ha vivido, y que en su libro la memoria y lo literario están en un plano secundario.

En cuanto a la importancia que tuvieron en el ejército republicano las Brigadas Internacionales, el historiador afirma que por un lado se ha tachado su presencia de simbólica, mientras que la historiografía mas próxima al franquismo la han considerado fundamental, señalando a la Brigadas Internacionales como las responsables de la resistencia de la República.

Para unos fueron unos idealistas que luchaban por la libertad, mientras que para otros fueron aventureros y mercenarios, dice.

Fernando Castillo afirma que "probablemente hubo de todo, pero lo que es seguro es que fueron voluntarios y muchos de ellos, como el propio Renn, tenían experiencia militar en un conflicto de la importancia de la Gran Guerra, además de compartir un credo antifascista".

Desde un punto de vista militar, su motivación, capacidad y dotación material las convirtieron en unas unidades de elite, y su equivalente en las fuerzas franquistas quizás sería la Legión.

Al finalizar la Guerra Civil, Renn no intentó llegar a la URSS, inclinándose por México, que era entonces un paraíso, según contaron exiliados españoles como el poeta José Moreno Villa.

"La edad, lo vivido y la realidad del estalinismo son aspectos que hacen flaquear al más comprometido, aunque en su obra Renn no muestre la más mínima fisura en su fe comunista", asegura Castillo.

Preguntado sobre la homosexualidad de Renn, que no sale a relucir en estas memorias, Fernando Castillo afirma que era un tabú en la época, especialmente entre el muy moralista Partido Comunista.

"Haber nacido en una de las familias más aristocráticas de Sajonia, ser militar profesional y servir como oficial en el ejército del Kaiser, además de escritor, brigadista internacional y homosexual, era algo que no contribuía a esquivar las purgas de Stalin", y el historiador añade: "Renn lo consiguió lo que dice mucho en favor de su discreción".

El discurso de sus memorias es de una absoluta ortodoxia comunista. Renn hace suyas sin titubear las tesis oficiales hacia el trotskismo, anarquistas y socialistas.