Archivo
En su nuevo libro -ya disponible en librerías- Guadalupe Loaeza cuenta que la ‘abuelez’ la tomó por sorpresa. VANGUARDIA tuvo la oportunidad de conversar con la autora al respecto

Nuevamente Guadalupe Loaeza se adentra en el entramado de una de las etapas en la vida de una mujer, pues las niñas bien crecen y ahora son abuelas. Le llegó el momento de ser abuelay éste vino de la mano de cartas y recuerdos que permiten a los lectores conocer a sus nietos y el amor que tiene quien encabeza a “Las Abuelas Bien”.

“La 'abuelez' me tomó de sorpresa, de la noche a la mañana, literalmente hablando, también pasé a otra generación, relata sobre esta vivencia. “No se puede comparar con ninguna otras vivencias en la vida de una mujer, no se puede comparar con... por ejemplo cuando se casa, con la primera comunión. El ser abuela es tomar conciencia del tiempo, es decir del tiempo que pasó y del tiempo que nos queda. Por eso es una etapa muy importante en la vida de cualquier mujer. Yo me imagino que esto le ha pasado a todas las abuelas del mundo”.

Fue precisamente la transición al experimentar este nuevo ciclo cuando decidió iniciar este libro, “yo tenía que expresar lo que sentí cuando nació mi primer nieto Tomás y le escribí una carta. Y me dije, a partir de ahora así será para todos los nietos que vengan, les voy a contar sobre su parentela, sobre sus antepasados, es decir, sobre mis abuelos, mis bisabuelos y mis tatarabuelos”.

Y como resultado tenemos un libro intimista, autobiográfico, en el que la autora nos permite conocer anécdotas, rasgos de cada uno de sus nietos y reacciones que tuvo al conocer del nacimiento de los pequeños que la confirmaban como abuela. 

Incluso al final hay un álbum fotográfico, que nos permite conocer de cerca la transformación de todos los que dan vida a esta historia, Guadalupe Loaeza, sus hijos, sus abuelos y ahora sus nietos. 

“Es una manera de ponerlos en carne y hueso a los protagonistas de las cartas”. 

'Soy una abuela muy divertida'
En el libro, Loaeza hace una clasificación de las abuelas y al preguntarle cómo se describe a sí misma en tanto abuela comenta en tono alegre que es, “una abuela muy divertida, muy generosa, muy consentidora y una abuela con muchas ganas de vivir y de disfrutar esta etapa”.

Al llegar los nietos a la vida de los abuelos, estos con su convivencia reeducan. Guadalupe Loaeza relata que hay nietos con quienes se lleva mejor, por que tiene más contacto con ellos, además de que cada uno tiene una personalidad muy diferente. “Los ve uno crecer, caminar, gatear, los dientes que se caen, comienzan las primeras palabras. Y con unos tengo más contacto que con los otros, por ejemplo con la más chiquita que tiene 5 años se llama Adri, que sería la benjamina, está muy enojada porque no puse su foto”. 

Archivo

Y aunque últimamente padece ciática dice que convivir con sus nietos la hace sentirse bien, es como una inyección de energía positiva. Por eso cuenta que la semana pasada, “a pesar de mi ciática los llevé a escuchar a Natalia Lafourcade, después nos fuimos a comer al Cardenal y luego a comprar libros y discos. Y yo ya no sentí el dolor de mi pierna, se me quitó completamente, porque estaba disfrutando esa relación. Luego venimos, se quedaron a dormir, brincando en la cama (suspira), uno aunque no quiera ser muy permisiva, pues es muy permisiva”.

'Hay que aprovechar la abuelez'
Si algo recomienda la autora de “Las Abuelas Bien” es disfruta 'la abuelez'. 

En palabras de Guadalupe Loaeza, la abuelez es vida, “imagínese el universo de un niño, imagínese un niño ahora que tiene acceso a tantos mundos con su tablet, imagínese lo que piensa un niño antes de dormir”.

Y entonces narra, “tengo otra nieta que se llama Lupita que va a cumplir 8 años en octubre, no sabe las observaciones que me hizo el otro día, bueno, mil veces mejor que las del Bronco (ex candidato a la presidencia de la República) y que las de Anaya”.

Loaeza considera que las abuelas que se quejan de que no las van a ver deben poner de su parte para mejorar la situación, “Hay que decir, este jueves voy a organizar una comida, voy a hacer mole y vienen a comer, punto. A ver, ¿quién no va a ir a comer el mole de la abuela? Las abuela en lugar de amargarse y de abandonarse, al contrario se tienen que volver más seductoras, más gratas para que los nietos se acerquen”. 

Y ella misma asegura, “yo cuando sé que van a venir mis nietos, voy al salón, me pongo un perfume, les preparo una comida, mando comprar paletas de chocolate cubierto, cosas que les van a dar ilusión. La última vez mandé a comprar, lápices, sacapuntas y hojas, en fin uno se tiene que hacer agradable a los nietos, ellos están muy ocupados en su mundo. La abuela tiene llamarles y decirles, ¿qué creen? Les hice un pastel de chocolate buenísimo, a ver si no vienen, a ver si no los anima”, entonces reafirma, que es cuestión de estrategia, porque “los padres y los abuelos queremos más a los hijos que ellos a nosotros y así es la vida”.

'El arte de ser abuela'
Entonces para Guadalupe Loaeza, ser abuela es un arte. “Es un privilegio, es la cereza del pastel”, es un premio que da la vida. Y para ello se pone como ejemplo, “yo tengo 72 años, cuántos me quedan, siendo realista cuando las expectativas de vida son buenas, pues me quedan 10 años. Entonces la que tiene 5 -la más pequeña de sus nietas- va a tener 15, entonces quiero disfrutarla, pasar tiempo con ella. ¿qué le podemos regalar? Nuestras experiencias, nuestras historias, nuestras nostalgias”.