Zoológicos capitalinos, depósitos de fauna decomisada
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Los animales que han sido recuperados por la Profepa son resguardados en parques de la Ciudad de México
CIUDAD DE MÉXICO.- En julio del 2010 un hombre proveniente de Perú, intentó ingresar al país de manera ilegal 18 monos Titís adheridos a su cuerpo, para venderlos en el mercado negro. Él sujeto fue detenido y los animales decomisados por las autoridades federales, que a su vez, los enviaron al Zoológico de Chapultepec, sitio con instalaciones adecuadas para conservar animales de este tipo.
Los titís presentaban serios problemas de salud debido a parásitos, desnutrición y estrés, por lo que sólo sobrevivieron seis, que tras un año y medio siguen al cuidado del parque animal.
Además de estos animales, el Zoológico de Chapultepec es el depósito de varias decenas de especies que son decomisadas o aseguradas por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) a gente que intentaba venderlos, maltratarlos, explotarlos o que los había comprado de manera ilegal.
La falta de infraestructura o capacidad necesaria para albergarlos obliga a las dependencias federales a apoyarse los zoológicos de la Ciudad de México, en tanto se llevan a cabo los juicios correspondientes en contra de los supuestos dueños.
Las especies más comunes que llegan de esta forma a los parques animales son aves canoras y de ornato (cardenales, siete colores, gorriones, tigrillos, jilgueros, calandrias, pericos, tucanes, halcones), tortugas, víboras de cascabel, así como primates.
"Es un acuerdo de buena voluntad el que le brindamos a PROFEPA. Es una forma en que podemos incrementar la colección animal y la diversidad genética para las especies que ya se tienen, pero es más que nada una acto de buena fe ante el problema de tráfico de vida silvestre", sostuvo José Bernal, director de Zoológicos y Vida Silvestre, de la Secretaría de Medio Ambiente del DF.
En calidad de depósito indefinido, se encuentran actualmente 99 animales de diferentes especies, 21 de ellos apenas entregados en el mes de noviembre. Todos están bajo el cuidado de las autoridades locales y distribuidos en los tres zoológicos capitalinos (Chapultepec, San Juan de Aragón y Los Coyotes).
Cada vez que llega un animal con este tipo de antecedentes, pasan por un periodo de cuarentena para nivelar su estado de salud, regularmente en malas condiciones, aclimatarlos a la zona y posteriormente son enviados al parque animal que les corresponda para darlos de alta en la colección animal y salir a exhibición.
La casa paga
Los gastos de alimentación y cuidado médico corren a cargo del gobierno local, el cual además debe expedir reportes semestrales sobre el estado de salud o decesos, según corresponda a las autoridades federales.
Entre la lista de animales que ha llegado al zoológico en estas condiciones en el último año, destaca el caso de "Tibetana" , una Tigre Sumatra que le fue asegurada en abril al empresario José Juárez Gil, conocido como "Pepe Tigre" en Cancín, Quintana Roo, junto con otros siete ejemplares y dos jaguares que eran explotados como atractivo turístico, no se acreditaba la legal procedencia, son animales en peligro de extinción y además, vivían en malas condiciones.
Cuando la tigresa llegó al zoológico, le detectaron una fuerte infección en el útero y tuvieron que extirpárselo, por lo que no podrá reproducirse, quedando sólo como ejemplar de exhibición, pero ya recuperada de la desnutrición y problemas de salud que presentaba.
Otro caso relevante, es el de Maggie, una elefanta que fue asegurada al Circo de los Hermanos Fuentes Gasca en el 2001, que no acreditó ante la PROFEPA su procedencia legal. Luego de varios años de juicio, la empresa circense ganó el litigio y el animal se tenía que devolver.
Debido al tiempo que pasó sin entrenamiento, la elefanta ya no resultaba un elemento útil al circo y este no la quiso de regreso, por lo que la Secretaría de Medio Ambiente del DF se la quedó, comprándosela a la empresa en un monto de tres millones de pesos, mismos que se cubrieron con una bolsa acumulada de los seguros de vida de la colección animal.
Este tipo de situaciones no son comunes, pero si lo fueran, la ley no establece el pago de los gastos que implicó la manutención del animal por parte del dueño mientras duró el juicio, lo que deja en desventaja a los zoológicos que apoyan con el depósito indefinido de las especies provenientes del tráfico ilegal.
"Implica muchos gastos de alimentación, de medicamentos, si le sumas la parte de recursos humanos, los médicos, el cuidado, que no paga la autoridad federal y la preocupación de cuando son depositarios los animales es que PROFEPA pierda los procedimiento por forma o fondo y no se puede obligar al particular a que cubra los gastos que se hicieron en el mantenimiento del animal. Se debería implementar un mecanismo para que el particular firmara que en caso de recuperar al animal cubriera todos los gastos y que deslinden de responsabilidad al depósito en caso de que muera el animal", apuntó Bernal.
El tráfico de animales, ocupa el tercer lugar de ilícitos en el mercado negro, apenas por debajo de las armas y las drogas.
No son mascotas
Aunque las cifras de decomisos y aseguramientos a nivel federal van a la alza, Bernal consideró que lo importante debe ser la prevención.
"La mejor forma de prevenir el tráfico es la educación, informar oportunamente a la gente que los animales silvestres no son mascotas, que tienen requerimientos muy específicos bajo condiciones de cautiverio y que la gente los adquiere por compasión, por gusto o estatus", dijo.
Reconoció que hay casos en donde la gente compra animales silvestres o exóticos para tenerlos como mascotas, pero poco tiempo después los abandona ante el gasto que implica su manutención alimentaria y médica.
Comentó que son comunes los ofrecimientos de donaciones al zoológico de Chapultepec, pero por ley no se pueden recibir animales de particulares, como una forma de desalentar la compra y venta.
El funcionario capitalino, alertó sobre el fenómeno de adaptación que viven y luego padecen los animales silvestres con la convivencia humana y que al ser decomisados o asegurados, mueren por el simple hecho de estar separados del que ha sido su hogar.
"Los animales tienen etapas de apego al ser humano y cuando son decomisados difícilmente pueden convivir ya con otros de su tipo. Al ser decomisados, para el animal es como separarlos de sus padres. El daño ya está porque fueron sacados de su vida silvestre, se debería revalorar las medidas pertinentes para este tipo de casos", dijo.
Uno de los planes para el año 2012 en el Zoológico de Chapultepec, será poner en exhibición a los titis que sobrevivieron al decomiso y evidenciar al público que vaya a verlos los riesgos del tráfico de vida silvestre, apoyando así un tema de educación importante que es la conservación, respecto y cuidado de los animales en peligro de extinción.