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Vivir en una casa sana

El espacio en el que pasamos más horas puede convertirse en reservorio de bacterias y gérmenes transmisores de enfermedades.

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martes, 31 de julio del 2012

  • Para Mariano Bueno, "los factores que más se estudian en biohabitalidad son los de riesgo relacionados con radiaciones tanto naturales como artificiales". Foto EFE

Madrid, España.- Desde hace décadas la construcción de viviendas descuida, en general, el origen de los materiales y su composición, prevaleciendo la funcionalidad y la economía de gastos. Pero en el interior de nuestro domicilio podemos realizar cambios que eliminan  factores insalubres que, a la larga, provocan enfermedades y alergias.

Mariano Bueno, experto en geobiología y biohabitalidad, explica que los factores más clásicos que contaminan una vivienda son: gérmenes, bacterias, mohos y ácaros.

Estos últimos son típicos cuando existe falta de higiene y, en muchas casas modernas, proliferan por exceso de condensación de humedad, ya que como indica el experto, "se utilizan pinturas plásticas y aislamientos de poros cerrados que no dejan transpirar  las paredes, además de la humedad que aporta la propia actividad humana. Esta humedad puede comportar alergias y otras enfermedades".

"También existen problemas asociados a los compuestos químicos de algunos materiales de construcción, como el benceno, que pueden ser tóxicos o alergénicos y a los que cada vez hay más gente sensible", añade Bueno.

Según el experto, la exposición durante años a estos materiales ha incrementado en la población la sensibilidad química múltiple.

Mariano Bueno aconseja "ir reduciendo, en la medida de lo posible, los compuestos químicos sintéticos o no naturales y optar por pinturas y acabados más ecológicos, con garantías de que carezcan de elementos alergénicos, o que tengan sospecha de toxicidad".

FACTORES DE TEMPERATURA Y HUMEDAD

La humedad y la sequedad son dos factores que hay que mantener en equilibrio para no alterar las condiciones de confort.

Según el geobiólogo, "generalmente no tenemos en cuenta  el factor de temperatura y humedad ambiente. En los casos en que los niveles de humedad relativa son muy bajos, sobre todo en oficinas, se crea mucha electricidad estática, que provoca irritabilidad, dolor de cabeza o irritación de ojos, y se convierte en un factor de estrés".

En cambio, cuando el nivel de humedad ambiente supera el 70 u 80 por ciento "el efecto es inverso y hace que la temperatura sea más sofocante y cueste respirar".

"Normalmente, la humedad o la sequedad se corrige ventilando la casa, pero en las plantas bajas, donde existe una condensación mayor de humedad, lo que se necesita es un deshumificador que reste agua al aire, y en los lugares que el aire está muy seco, un humificador. Siempre recomendamos colocar un hidrómetro para saber si la humedad sube o baja más de lo aconsejable", especifica el geobiólogo.

RADIACIONES NATURALES Y ARTIFICIALES

Para Mariano Bueno, "los factores que más se estudian en biohabitalidad son los riesgos relacionados con radiaciones, tanto naturales como artificiales. Los primeros tienen que ver más con la radiactividad de algunos materiales del subsuelo".

Según el especialista, existen personas a quienes les cuesta respirar debido a la radiación generada por algunos materiales: "Cuando se dan estos casos, la recomendación es cambiar los materiales tóxicos por piedra calcárea, mármoles, madera o materiales orgánicos, que no tengan apenas radiactividad", matiza Bueno.

"Otras radiaciones proceden del subsuelo, cuando la casa esta construida sobre grietas, fallas o alguna fisura del estrato geológico, de donde puede salir radiación gamma, cuya emisión vertical es muy penetrante en puntos concretos y, si coincide con la ubicación de una cama o un lugar donde permanecemos muchas horas, se comprueba que se incrementan las patologías de todo tipo y, a menudo, serias enfermedades degenerativas", afirma taxativo el científico.

"Su efecto es, exagerando, como si cada noche nos hiciéramos una radiografía por la cantidad de radiación ionizante que sale de la tierra que, aunque en dosis pequeñas, resultan acumulativas en nuestro cuerpo", advierte el especialista.

"Nuestra recomendación - añade Bueno- es que, como son zonas muy concretas, se debe buscar aquellas de menor radiación terrestre para cambiar de ubicación las camas. A veces también va asociada esa radiación a la presencia de aguas subterráneas, a grandes corrientes que generan ciertos campos electromagnéticos y que pueden provocar  trastornos, como dolores musculares o de cabeza".

El geobiólogo precisa que "a veces la radiación no es natural, no proviene de la tierra sino que es artificial, la está generando la técnica moderna y puede venir, tanto  del exterior de la vivienda como del interior. Es en el caso de algunas viviendas que están cerca de líneas de alta tensión o transformadores eléctricos. En este terreno estamos observando que se está incrementando mucho el número de personas con electrosensibilidad, que reaccionan con respuestas alérgicas a la presencia de campos eléctricos y electromagnéticos artificiales".

Para evitar que estas radiaciones nos perjudiquen debemos tomar medidas sencillas de adoptar, como aconseja Mariano Bueno: "Una vez localizadas, si vienen del exterior, la recomendación es alejarse lo más posible, porque la intensidad de la radiación desciende con la distancia. Buscar habitaciones que estén más apartadas del foco de la radiación, pero en la mayoría de los casos lo que encontramos es que la fuente radiactiva se encuentra dentro de la vivienda".

"Un transformador, el cargador de un móvil, un despertador que tengamos en la cabecera de la cama, o el comprensor del frigorífico que cada vez que se pone en marcha genera un campo electromagnético, todo esto dificulta el sueño reparador", expresa el experto.

"Por la noche el cerebro segrega melatonina, neurotransmisor encargado de movilizar todos los procesos regeneradores y curativos. Si dormimos con la luz encendida, con temperatura muy alta o con radiaciones, el cerebro no genera suficiente y, por lo tanto, el sueño no es reparador. El sistema inmunitario va perdiendo capacidad defensiva y, con el tiempo, padecemos todo tipo de enfermedades", señala Bueno.

Lo que el experto en biohabitalidad recomienda cuando hay problemas físicos sin que conozcamos la causa es,  "como premisa básica no ver fantasmas donde no los hay, pero cuando existen trastornos recurrentes, se ha ido a médicos buscando terapias y no se encuentran mejoras, posiblemente es que se está expuesto a alguna de estas radiaciones".

Acerca de las soluciones, Bueno indica: "Los pasos a seguir son muy sencillos, por ejemplo, uno que funciona muy bien es que esas personas que se despiertan agotados por la mañana, simplemente desconecten la instalación eléctrica de las habitaciones durante la noche. Notarán una mejoría espectacular".

"Si no hay cambio después de desconectar el sistema eléctrico quiere decir que no hay ninguna relación, entonces el paso siguiente es cambiar la ubicación de la cama o cambiar de habitación", añade Mariano Bueno.

ENTRE LAS DOS Y CUATRO DE LA MADRUGADA

Si esos trastornos están relacionados con radiaciones naturales, el experto recomienda "observar si entre las dos y las cuatro de la madrugada, cuando más radiación y radioactividad emana la Tierra, la persona se despierta con reincidencia, cuando los niños se hacen pis, se sufren crisis asmáticas o problemas cardíacos. Entonces podemos sospechar que la cama está ubicada en un punto con radiación y, si se observa una mejoría al cambiarla de ubicación, ya se puede concluir que el trastorno estaba relacionado con radiaciones terrestres".  

"Nosotros -dice Bueno- recomendamos que el cambio se haga durante 21 días porque cuando se ha estado durmiendo durante mucho tiempo en ese sitio, el cuerpo ha podido acumular mucha radiación y tarda un tiempo en descargarse".

Pero, ¿en qué consiste realmente una casa sana para el experto en biohabitalidad? Así lo explica: "Es la que ayuda a disfrutar de la vida y de la salud, y reúne una serie de condiciones y factores que favorecen el bienestar de sus moradores. Pero, por desgracia, en las últimas décadas la mayoría de las casas se construyen con criterios técnicos o puramente estéticos, aparte de especulativos".

"Hay una predominancia - continúa el experto- de lo que es la estética a cualquier precio y buscamos cuestiones de funcionalidad. A veces queremos ahorrarnos un dinero en la pintura y, en lugar de que elegirla ecológica o de silicato, que no produce efecto alérgico, la adquirimos plástica, que no traspira y puede generar efectos alérgicos".

"Para nosotros la prioridad es la salud y el bienestar dentro de la casa. Existe una norma que a principios del siglo pasado era básica y que ahora hemos olvidado, y que se resume en la frase:  "donde entra el sol no entra el médico"", indica Mariano Bueno.

"La vivienda debe estar bien expuesta al sol porque, donde entran los rayos solares se produce una asepsia y, el aire que está bañado por la radiación solar, queda desinfectado. En verano hay que protegerla con toldos o aleros, pero el resto de año debe recibir las primeras luces de la mañana", explica el experto.

Y, por último, concluye con un consejo, la cama debe estar orientada hacia el norte. "El 90 por ciento de los animales que se encuentran en libertad pastan y se orientan para dormir en el eje norte-sur. Nuestro cuerpo es también un campo magnético que, durmiendo con la cabeza orientada hacia el norte, aprovecha el magnetismo de la Tierra".

Pequeñas recetas para disfrutar de una vivienda confortable.

DESTACADOS:

* Mariano Bueno, experto en geobiología y biohabitalidad, explica que los factores más clásicos que contaminan una vivienda son: gérmenes, bacterias, mohos y ácaros.

* El especialista aconseja "ir reduciendo, en la medida de lo posible, los compuestos químicos sintéticos o no naturales y optar por pinturas y acabados más ecológicos, con garantías de que carezcan de compuestos alergénicos, o que tengan sospecha de toxicidad".

* "La vivienda óptima debe estar bien expuesta al sol porque, donde entran los rayos solares se produce una asepsia y, el aire que está bañado por la radiación solar, queda desinfectado. En verano hay que protegerla con toldos o aleros, pero el resto de año debe recibir las primeras luces de la mañana", explica el experto.


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