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Van camino a Dios con escala en Disney en Coahuila

En una misa inusual, con el mismo fin que cualquier otra, decenas de niños son guiados por el padre Chuy Pedro a la divinidad

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lunes, 13 de junio del 2011

  • Estrategia. El padre Chuy Pedro encontró la clave para conectar con la niñez saltillense y acercarlos al mismo tiempo a Dios; colores vistosos y personajes entrañables.Fotos: Vanguardia-Héctor García

Saltillo.- Cuando el reloj marcó las 11:17 horas del domingo, Cenicienta, Blanca Nieves, Jessie, Micky, Tigger, Sportacus, Stephanie y Lola de Plaza Sésamo, ingresaron bailando y cantando al templo de Nuestra Señora de Fátima.

Detrás de ellos ingresaron el padre Chuy Pedro y decenas de niños más, que al igual que los personajes de Disney, cantaban y alzaban las manos con la música alegre que emanaba el coro de la iglesia.

En el templo no cabía nadie más, incluso papás tenían que permanecer de pie ante la falta de bancas; entre los cientos de niños se podían ver también a pequeñas Cenicientas y a Woody de Toy Story.

Durante el momento de leer la primera lectura y el salmo responsorial, que son leídos por supuesto por niños, todos los demás permanecieron sentados a la orilla del altar junto al padre.

Después de la homilía, el coro conformado por tres músicos y tres niños cantantes, acompañados por una batería y dos guitarras eléctricas, entonaron un cántico que decía -"Mi mano está llena de su bendición, al hermano que toque bendito será"-, al mismo tiempo que todos los asistentes se levantaron y comenzaron a mover las manos de un lado a otro.

Mientras tanto Stephanie, junto a otras mamás, pasaban entre la concurrencia para la limosna; al momento de la bendición todos los pequeños se acercaron hasta el altar, algunos de ellos en los hombros de papá, y con las manos juntas en el pecho seguían las instrucciones del padre Chuy Pedro Oyervides.

La oración del Padre Nuestro se hizo junto con el coro, todos tomados de las manos se movían de un lado a otro al ritmo de la música, seguido de ello el saludo de paz cambio de un apretón de manos a una palmada.

Al finalizar la celebración, y después de la bendición a los presentes, los personajes repartieron dulces entre los niños y se retiraron con una sonrisa dibujada en su rostro.

A decir del padre, hace tres años no había niños y se tenía que hacer algo para conseguir que acudieran al templo.

¿Dónde sucedió?