La escritora noruega Unni Lindell, autora de la novela policiaca "La trampa de miel". Foto DPA
María Luz Climent Mascarell/DPA
"La novela negra es como una especie de lavado de ropa sucia, es como cuando friegas los platos y vas sacando uno a uno y al final están limpios. Y el público espera por supuesto una fórmula, quiere que al malo al final lo pillen", expresa Lindell
Madrid, España.- La reina del thriller en Noruega, Unni Lindell, no duda ni un segundo al afirmar que el motivo por el que las novelas policíacas atraen tanto al lector es porque "te sientes seguro, porque no te atañe a ti".

"Es como cuando lees sobre grandes catástrofes y cosas terribles que han pasado en las portadas de los periódicos. Nos encanta leerlo porque nos dan estabilidad", explica Lindell, que es una estrella de la literatura escandinava y debuta en el panorama editorial en español con "La trampa de miel" (Siruela).

"La novela negra es como una especie de lavado de ropa sucia, es como cuando friegas los platos y vas sacando uno a uno y al final están limpios. Y el público espera por supuesto una fórmula, quiere que al malo al final lo pillen", agrega en entrevista con dpa en Madrid.

Tras resolver varios casos con el inspector Catso Isaksen, un hombre intuitivo, leal a sus compañeros y volcado en el trabajo, Lindell (Oslo, 1957), creía que sus lectores ya sabían todo de él y por eso decide que ahora una mujer le acompañe en las investigaciones: se trata de Marian Dahle, a quien la escritora describe como una precursora de Lisbeth Salander, en la exitosa triología de "Millennium", de Stieg Larsson.

Es un poco ruda, pero es también fuerte y vulnerable a la vez. Es un poco de todo. "Decidí juntarlos porque él es un poco anticuado", añadió la escritora a la que le gusta escribir "sobre mujeres que son un poco descaradas, un poco locas, porque eso es políticamente incorrecto. Ella es como una bala perdida y según va evolucionando cada vez es más así".

"En Noruega se ha llegado muy lejos con la igualdad de la mujer, pero lo que no nos ha salido bien es liberarnos y atrevernos a hacer las cosas mal o a quedar en ridículo. Los hombres protagonizan escándalos todo el tiempo, las mujeres no. Así que yo estoy practicando", explica Lindell, que ha sido en numerosas ocasiones portada de la prensa en su país por salir a defender causas en las que cree sin importar lo que digan. Y Marian Dahle, añade, tiene esa parte de ella.

La nueva investigadora es además un reflejo de la sociedad actual noruega, con una importante cuota de multiculturalidad. Sin embargo ella no eligió los orígenes de Dahle, una coreana adoptada en un país escandinavo, para ser políticamente correcta, algo que conociendo a esta mujer alta y de mirada viva e inteligente resulta imposible pensar. La escritora quería que la nueva investigadora tuviera un aspecto físico que a primera vista fuese diferente y encajara también con su actitud, que se sale de lo normal.

El éxito que han cosechado sus libros en el país ha conducido a que la televisión haya rodado una serie policiaca en la que los actores Ruidan Sorensen y Kokinoar Nordberg dan vida a Catso y Marian.   Como buena tramadora de crímenes, Lindell no deja nada al azar. Sus manuscritos los leen policías y abogados para que no haya ningún tipo de problemas.

Además, investiga a fondo cómo "cometer" cada crimen y asegura que tiene buenos amigos en la policía. Sin embargo sus tramas pueden nacer de la forma más insospechada, como en "La trampa de miel", que nació un verano, cuando ella estaba tranquilamente en su casa y llegó el camión de los helados haciendo sonar su campana para advertir al barrio de su presencia y ella se asomó a la ventana arrastrada por ese molesto ruido. "Entonces vi a los niños haciendo cola y pensé: es un camión refrigerador donde se puede esconder de todo a pesar de tener algo tan rico como el helado".

En "La trampa de miel" Isaksen y Dahle investigan la desaparición de un niño de siete años, en un hermoso verano, cuando todo parece en calma y Noruega se presenta como un destino turístico de postal.

Unni Lindell se suma así al boom de la literatura policiaca que viene del frío, con el islandés Arnaldur Idridasson y la armada sueca que conforman Henning Mankell, Stieg Larsson o Camila Läckberg, entre muchos otros.  

Para ella, este éxito devenido en fenómeno literario se debe a que la novela negra escandinava "tiene más calidad literaria" que la que se escribe en otros países. "La novela negra es la esencia de la novela, del género novelístico. Puedes profundizar mucho en las personas, tratar problemas sociales, puedes utilizar un lenguaje literario y tienes la emoción que hace que quieras saber qué es lo que pasa. Muchas de las novelas de otros géneros tienen mucho que aprender de la novela negra. En muchas novelas hay un lenguaje exquisito pero no se cuenta nada. La historia es el rey".

Y además, las ventas lo demuestran. "La trampa de miel" ha vendido más de 200.000 ejemplares en un país de apenas cuatro millones de personas (la población de la ciudad de Madrid).

"Siendo mujer a lo mejor no está bien decir lo que uno gana, pero yo he ganado seis millones de euros (8,4 millones de dólares) con mis libros", agrega sin falsa modestia la escritora, quien está convencida que su oficio no se aprende. "Yo creo que recibí un don. Desde muy pequeña observaba las cosas, anotaba cómo era el ambiente y ya cuando tenía tres años decía: aquí me tengo que fijar como está todo porque lo tengo que contar".

Seguridad en sí misma es algo que nunca le ha faltado a la escritora, cuyo primer libro que leyó sola a los siete años fue "Pipi Langstrump" y entonces pensó: "Está bien, pero yo podría haberlo hecho mejor".

Definitivamente ese carácter firme y determinado que adopta la forma de una hermosa mujer con unos ojos infinitamente azules ha contribuido a que Unni Lindell sea toda una celebridad en Noruega y un referente en de la literatura de su género en gran parte de Europa. Ahora desembarca en el mercado de la literatura hispana y sus tramas le auguran también aquí notoriedad. Seguramente se volverá a leer de ella.