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Universitarios: Sufren jóvenes de estres

Consideran expertos que las exigencias desmesuradas de los padres perjudican la salud de los estudiantes. Otros detonantes: vicios y desveladas

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miércoles, 16 de junio del 2010

  • Foto: Archivo/Vanguardia

Si estás de malhumor, te duele la cabeza, padeces
insomnio, tienes gastritis, sudas mucho y el corazón te palpita con rapidez, es muy probable que sufras de estrés.

La palabra "estrés" es ahora de uso diario y la utilizamos cada que nos sentimos ahogados en un mar de actividades y compromisos.

Pero esta enfermedad psicosomática es más peligrosa de lo que podrías pensar, y según estudios y encuestas de salud, cada vez afecta a más jóvenes a nivel mundial.

El estrés, consideran especialistas, es una enfermedad silenciosa, que con facilidad se confunde con otros padecimientos de orden físico y emocional.

"El estrés es una enfermedad dura, que rompe la salud emocional, física y espiritual del ser humano. Comienza muy silenciosa, y termina por llevarnos a la tumba o al manicomio", dice el psicólogo Alfredo Miramontes.

"De 20 jóvenes que yo atiendo en la semana, te puedo decir que los 20 sufren de estrés", revela, "sí es un problema cada vez más común".

Demasiadas exigencias Los padres de familia deben pensarlo dos veces antes de utilizar con sus hijos la frase "tú no puedes tener problemas, tu única obligación es estudiar".

¡Por supuesto que hay aspectos que también afectan a jóvenes!
Las exigencias desmesuradas de los padres, aunadas a la falta de interés de éstos hacia las problemáticas de sus hijos, son las principales causas de estrés en los estudiantes, considera Miramontes.

"Expectativas desmesuradas hacen que se rompa la salud del joven, la palabra adolescente significa el que se está hasiendo adulto, entonces se le exige más de la cuenta, normas morales, físicas y sexuales, entonces es como una liga que llega a su nivel máximo de estrés y se rompe. ¿Y cómo descargan ese estrés? Lo descargan en dos formas, a partir de lo que es una depresión, o su contrario, una euforia".

El psicólogo explica que la euforia se traduce en rebeldía, bullying, vicios y una constante necesidad de ponerse en situaciones de peligro.

"Es una manera de defenderse de todo lo que viven psicológicamente", indica.
"Pero también pasa que se deprimen. Existen niños y jóvenes muy deprimidos, donde me topo con pacientes que dicen `me quiero morir', `ya no aguanto esta vida', imagínate, estamos hablando de adolescentes de 14 o 16 años".

El nivel competitivo alto que exigen los padres a sus hijos, también puede generar estrés.

"La competencia no es más que la proyección del padre. Difícilmente sale el nivel de competencia alto por parte de los jóvenes, los padres son los que les inculcan o les exigen estos niveles insanos de productividad", señala el psicoterapeuta. "Porque ellos (los padres) constantemente están refiriendo que lograron salir adelante con mucho esfuerzo, entonces les exigen, `si yo pude lograr una maestría sin medios, y yo que te doy todos los medios, debes obtener hasta un triple doctorado'".

Adicciones y malpasadas: otros detonantes
Los vicios y trasnochadas también contribuyen a generar estrés en los estudiantes. Cigarros, alcohol, drogas, desveladas y una alimentación deficiente provocan que el cuerpo y la mente se desgasten de forma rápida, lo que repercute en la salud física y emocional de los jóvenes.

La reciente Encuesta Mundial sobre Tabaquismo en Jóvenes determinó que entre 8 y 15 por ciento de los estudiantes de secundaria en México probaron cigarrillos a partir de los 13 años. Además, el índice de tabaquismo en el sector juvenil aumentó de 19 a 24 por ciento.

El psicólogo Gianfranco Chiappe, especialista en adicciones, explica que los jóvenes universitarios se sienten presionados por su futuro académico, lo que genera estrés, ansiedad y preocupaciones, y para mitigar estos sentimientos, ellos optan por consumir sustancias como el cigarro y el alcohol, hasta llegar a la dependencia.

"Muchos piensan que el cigarro sirve para relajarse y realizar sus actividades estudiantiles mejor, pero en realidad no lo hace, ya que es una droga estimulante que las personas asocian con tranquilidad, entonces es un tema psicológico: cuando el organismo se activa más, las personas sienten alivio, produciendo esa idea", afirma.

Drogas más fuertes y alcohol también se han popularizado entre los jóvenes. Hace unos días, José Angel Córdoba Villalobos, secretario de Salud, reveló que según la Encuesta Nacional de Adicciones realizada en 2008, el consumo de cocaína en México se duplicó. El funcionario federal refirió que la mariguana sigue siendo la droga que más se usa en el país, y que el abuso de bebidas alcohólicas es la adicción más importante en México.

Síntomas ocultos
Según Victoria González Hernández, encargada del Servicio Médico de la Universidad del Valle de México campus Saltillo, los jóvenes llegan a este departamento con diversos síntomas, y al diagnosticarlos, muchos de éstos se resumen en un cuadro de estrés.

"Yo me atrevería a decir que sí, en la mayoría de las enfermedades juega un papel muy importante el estrés".

"Los padecimientos que más visitas generan al servicio médico de toda la comunidad estudiantil es dolor de cabeza, dolor estomacal, gripes y cólico menstrual. Las enfermedades más comunes son infecciones de vías respiratorias, gastroenteritis y hasta síndromes gripales".

González Hernández agrega que por cuestiones de estrés, estos padecimientos se intensifican, ya que los estudiantes tienen bajas las defensas.

"Creo que el estrés tiene mucho que ver, ya que los alumnos no se alimentan como deberían y esto a su vez genera ayuno prolongado, y eso hace que los alumnos no tengan un buen sistema inmunológico, por eso están expuestos a adquirir todo tipo de enfermedades".

Tratamiento multidisciplinario
El psicólogo Alfredo Miramontes dice que no hay una fórmula mágica para liberarse del estrés, ya que este padecimiento necesita tratamiento multidisciplinario. "En muchos de los casos hay una alimentación específica; si se requieren algunos ansiolíticos, tendrán que tomarse terapia psicológica no sólo para el joven, sino también para los papás; nada de sustancias nocivas como alcohol o drogas; descanso, el joven debe vivir con mucha tranquilidad, y ayuda espiritual".

González Hernández, encargada del Servicio Médico de la UVM, añade que una de las claves para prevenir el estrés, es una alimentación balanceada y saludable.

"En ocasiones traen tantas cosas en la cabeza que se les olvida hasta comer", dice, "les recomiendo que busquen una manera de canalizar su estrés, ya sea en clases de baile, o simplemente darse un buen baño y recostarse en su cama".

La doctora Elizabeth Bateman coincide con Miramontes, y dice que no se puede generalizar el tratamiento del estrés, pues "cada paciente es un ser individual y las terapias dependen de lo que cada uno necesite". Para combatir el estrés, indica, es importante realizar una buena dieta, que permita la desintoxicación de órganos, hacer ejercicio y buscar un equilibrio espiritual y emocional.

 

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