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Universitarios: La moda hipster

La corriente de los años 40 regresa en el nuevo milenio. Estos jóvenes son amantes de la cultura, la fiesta y la libertad de ideologías

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miércoles, 14 de abril del 2010

  • Foto: Especial

El término "hipster" es sinónimo de fiesta y cultura fashionista. Un hipster aparece en fotografías alucinantes, tiene una vida alocada y está atrapado en una constante necesidad (u obligación) de permanecer a la moda. En todo: música, tecnología, cine, literatura. cultura en general.

Un hipster vive sin reglas, no le gustan las etiquetas, aunque ya pertenece sin desearlo a esta tribu urbana que vio renacer el nuevo milenio. El hipster tiene un blog donde escribe frases creativas, algunas veces surrealistas, otras sin sentido, impulsado por el dúo peligroso del alcohol y la web. Sube también fotografías llamativas y abstractas, que reflejan momentos cargados de emociones. o no reflejan absolutamente nada.

El hipster sale de fiesta siete días a la semana, no se pierde las exposiciones de arte ni los desfiles de modas. Busca los antros clandestinos o las `parties' privadas. Conoce artistas, creativos, publicistas, cineastas y reporteros de cultura. Su trabajo o estudios, incluso, dependen de esta eterna fiesta y de las relaciones efímeras que en ella se crean.

Viste sin reglas y su arreglo general es despreocupado (en apariencia). Le huye a la moda de las masas, se cuelga hasta el molcajete, como suelen decir las abuelas, y aún así, espera atraer las miradas y desafiarlas con un "no hay límites, no entro en ninguna categoría".

El hipster vive de lo alternativo: música alternativa, cine independiente, literatura independiente, religión abierta, política ciudadana, blogs cargados de contracultura. Va en contra de lo convencional, nada le asusta ni le preocupa (de nuevo, en apariencia) pues se concentra en vivir el presente o en creer en vidas futuras. Lo ves caminando en las calles del Centro Histórico, despreocupado, tal vez con audífonos o revistas bajo el brazo.

Frecuenta los cafés culturales, los bares pequeños, los restaurantes acogedores. Sus áreas de trabajo son las creativas, humanas o tecnológicas.

Todo en el hipster debe denotar creatividad, es la palabra clave. Su nick en el messenger, sus frases en el twitter, sus fotos del facebook, sus ideas en el blog. Su ropa, su cabello, su apodo, su trabajo, su casa, su oficina. Todo, absolutamente todo, debe ser creativo.

El escritor Salym Fayad lo describe así: "El hipster es el nuevo engendro cultural, un consumidor de cultura alternativa, sofisticado y letrado, conocedor de las últimas tendencias independientes y de vanguardia. El hipster es fruto de la tolerancia y la convivencia de gustos disimiles que nos ha enseñado el mundo globalizado. Un hijo de su tiempo".

Corriente que toma fuerza La ciudad de México es el alma hipster del país en el presente, sin embargo, en el norte esta tendencia también ha crecido debido a la globalización que se extiende veloz y sin freno.

El término hipster, que se acuñó desde los años 40 para nombrar a los aficionados del jazz que adoptaban el estilo de los músicos, vuelve a la escena del nuevo milenio incluso con más fuerza. Miles de jóvenes forman parte de esta corriente, que en apariencia parece fantástica, que proyecta hacia el exterior la imagen de vida perfecta, libre y artística.

El periodista Daniel Hernández describe, en una reveladora crónica para la revista Gatopardo de marzo, a la sociedad hipster de la ciudad de México. Impresionado, relata su paso noche a noche por las fiestas más extravagantes y surrealistas de la capital del país. Se sorprende también de los atuendos alucinantes y las formas andróginas: "no sé si era hombre o mujer", dice para describir a una de las tantas personas que se ilustran en fotografías y que mezclan el estilo de un Marilyn Manson imitando a una Lady Gaga.

En el norte de México todavía es diferente, aunque la esencia del hipster se conserva. "Es más que un desfile de modas", dice el publicista regiomontano Oscar Hernández. Desconoce en qué momento, el término hipster se hizo tan popular.

"Por cultura general yo lo conocía, sabía de su relación con el jazz desde los 40 o 50, pero de un tiempo para acá, y no hablo de hace mucho, el mundo comenzó a bombardear con la escena hipster, aunque desde el 2006 reapareció en México con fuerza", considera.

"Ahora veo a hipsters no sólo en las calles o en las fiestas acá en Monterrey, también los veo en reportajes en las revistas, en notas en internet, en las nuevas campañas de los diseñadores. Pero sé que los hipsters son más que un desfile de modas, es una forma de vida, una tendencia de generalizar lo no generalizado".

Aunque no se considera un hipster en toda la extensión de la palabra, Hernández reconoce que tiene muchas de las características de este grupo.

"Como dicen, `Dios los hace y ellos se juntan'", comenta riendo, "por lógica, si yo vivo en un ambiente de creativos, mis amigos son diseñadores, fotógrafos, pintores, es bastante normal que tenga cosas de los hipsters aunque no me crea uno de ellos. Es el problema con los hipsters, que es una tribu urbana formada por personas que no querían pertenecer a ninguna tribu urbana, entonces se les empezó a catalogar, pero era lo que ellos no querían, por eso es difícil, por lo menos en Monterrey, que encuentres chavos que te digan: sí, soy hipster a mucha honra".

Agrega que en las ocasiones que ha visitado Saltillo, también ha encontrado el "nicho" hipster escondido entre los bares y cafés del Centro Histórico.

"Pues yo digo que más que nada el (bar) Agoras, tal vez el Dublín o el Cerdo de Babel, pero no es tanto todavía. No lo sé bien, pero la gente de Saltillo parece sucumbir menos a las modas, aunque no les guste escucharlo (risas) es gente más tradicional, se espantan si ven a personas vestidas como obras de Dalí vivientes.

"En Monterrey encuentras más hipsters, claro, en fiestas privadas o `raves' con mayor frecuencia.

Pero te repito, yo creo que es más que su forma de vestir, es toda una cultura de fiesta, de libertad de pensamientos, de ideologías pacifistas. No todo es fantoche en los hipsters".

Opina que la imagen del hipster se ha estereotipado, pero esto a los verdaderos hipsters no les afecta.

"Como en cualquier cosa que se pone de moda, van a salir chavos que anden de fantoches creyéndose hipsters, es normal. Al verdadero hipster esto le vale mad., una de las generalidades del hipster es que no le importa, de verdad, lo que los demás piensen de él. Tiene ideas y creencias propias y definidas, gustos definidos y eso es todo.