Al menos seis escuelas no han logrado certificarse a nivel nacional por su calidad educativa. La industria exige mayor profesionalización.
Saltillo, Coahuila. En los últimos diez años, el número de universidades de paga en México creció de cuatro mil a casi seis mil. Coahuila no es la excepción y cada vez es más la oferta de carreras profesionales en períodos cortos. Un recorrido por las universidades de la región revela que al menos seis escuelas privadas no están certifi cadas por los comités evaluadores de educación superior, esto es quizá porque apenas cumplen con los requisitos para mantener la licencia de funcionamiento que les otorga la SEP.
Para que estas escuelas obtengan el aval que tienen instituciones como la UAdeC o el Tecnológico de Saltillo tienen una lista larga de tareas por hacer. Una plantilla con grado de maestría como mínimo, infraestructura especializada, producción de investigación, vinculación empresarial, entre otras variables, son tomadas en cuenta para aprobar lo que en todo el mundo llaman "calidad educativa".
De acuerdo a la Academia Mexicana de la Ciencia, el 80 por ciento de las universidades particulares del país carecen de una certifi cación de calidad. En Coahuila el panorama no es diferente, así lo demuestra una investigación de campo realizada por SEMANARIO en seis centros de enseñanza privada.
Entre estas escuelas se encuentran el Instituto de Estudios Superiores de Enseñanza y Capacitación (IEC), el Instituto Universitario del Norte, la Universidad Interamericana, antes Tecnológico Sierra Madre, la Universidad del Desarrollo Profesional (UNIDEP), el Instituto Universitario Valle de Santiago (IUNIVAS) y el Instituto de Comunicación Gráfi ca del Norte (ICN), estos dos últimos con más de 20 años de antigüedad en Saltillo.
En una serie de visitas a esta media docena de universidades, y en entrevistas con sus respectivos directores, se pudo constatar cómo estos centros, que se promueven como la panacea para cientos de jóvenes y adultos que no tienen cabida en el sistema ofi cial, carecen de certifi cación por los diferentes organismos acreditadores a nivel nacional, como son los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES) y el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior (COPAES).
Cerca del 80 por ciento de las universidades particulares en México carecen de certifi cación de calidad.
Se sabe también que la mayoría de los docentes de estas escuelas no cuentan con grado de maestría o doctorado, tal y como sucede en las universidades públicas y privadas de más renombre en la entidad.
Sólo en el caso de la Universidad Interamericana del Norte, antes Tec Sierra Madre, cerca de la mitad de sus profesores ostenta un posgrado o está por obtenerlo.
Los alumnos de estas universidades tampoco son evaluados por ninguna entidad externa de prestigio, como es el Centro Nacional para la Evaluación de la Educación Superior (CENEVAL), que mide el desempeño académico y la calidad de la preparación de estudiantes en varias instituciones públicas y privadas de Coahuila, consideradas como “de calidad”.
En el caso de las seis universidades investigadas por SEMANARIO, basta que los aspirantes paguen la cuota de inscripción para que ingresen a sus aulas, sin presentar examen de admisión, tal y como ocurre en los centros de enseñanza ofi ciales y algunas universidades particulares, catalogadas como “de excelencia”.
Varias de estas escuelas imparten clases en aulas pequeñas, laboratorios sin equipo sufi ciente y bibliotecas que constan sólo de una vitrina con 500 libros, como en el caso del Instituto Universitario del Norte, que imparte siete carreras y atiende a una matrícula cercana a los 300 alumnos.
Todas estas instituciones cuentan, sin embargo, con el Reconocimiento de Validez Ofi cial de Estudios (RVOE) de nivel superior, que expide la Secretaría de Educación y Cultura de Coahuila y valida la Comisión Estatal para la Planeación de la Educación Superior (COEPPES).
Para más de 10 mil jóvenes que no lograrán un lugar en la UAdeC, estas escuelas representan la única opción de estudio.
“Todos los estudios que ellos imparten son legales, cumplen con todos los requisitos”, aclara Pedro Flores Vázquez, titular de la Dirección de Enlace y Vinculación con Instituciones de Educación Superior, adscrita a la SEC.
Entre estos requisitos, plasmados en el Instructivo de Incorporación a la SEC, y que debe cumplir toda universidad privada que aspire a impartir cátedra, están: la presentación de sus planes y programas de estudio para su revisión, análisis y posterior aprobación; una plantilla de maestros debidamente acreditada, mínimo, con el grado de licenciatura; e instalaciones adecuadas.
Ninguna cláusula de este Instructivo, que costa de 19 condiciones para la obtención de un Reconocimiento de Validez Ofi cial, obliga a las instituciones de paga a certifi carse ante los órganos acreditadores nacionales como los CIEES o el COPAES, ni mucho menos a incluir en sus procesos de evaluación la participación de centros externos, como el CENEVAL.
“¿Cómo están funcionando?, bien. Son instituciones que funcionan con sus planes y programas de estudios debidamente autorizados, revisados...”, insiste Pedro Flores Vázquez, también presidente de la Comisión Estatal para la Planeación de la Educación Superior (COEPPES), conformado por académicos y personal de la Subsecretaría de Educación Superior de Coahuila y que tiene la función de vigilar la incorporación a la Secretaría de las escuelas privadas.
Flores Vázquez detalla que la SEC realiza, cuando menos, dos supervisiones anuales a instituciones particulares, visitas en las que se verifi can aspectos como las instalaciones de la institución, sus grupos, documentación, inscripción, listas de asistencia y biblioteca.
Expulsadas del mercado laboral
Lo cierto es que al menos en el caso de universidades como el Instituto de Estudios Superiores de Enseñanza y Capacitación, el Instituto Universitario del Norte, la Universidad Interamericana, antes Tecnológico Sierra Madre, la Universidad del Desarrollo Profesional, el Instituto Universitario Valle de Santiago y el Instituto de Comunicación Gráfi - ca del Norte, no están inscritas en el padrón de proveedores de capital humano de los principales organismos empresariales de la región como es la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), Coahuila Sureste y la Asociación de Industriales y Empresarios de Ramos Arizpe (AIERA). Registro en el que sí fi guran instituciones públicas y privadas como la UAdeC, el Tecnológico de Saltillo, la Universidad Tecnológica de Coahuila, el Tecnológico de Monterrey, la UANE, la UVM y la Universidad Lasalle.
“Sabemos que son auditadas y certifi cadas, lo que garantiza una educación integral”, confi rma Francisco Grijalva Campa, presidente de la AIERA. De las seis universidades particulares visitadas por SEMANARIO, ninguna mantiene convenios de colaboración con organismos y grupos empresariales como la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (CANACINTRA) Coahuila, que actualmente impulsa un programa de incubadora de empresas en conjunto con la UAdeC y la UVM. “Por su calidad, la UAdeC ya tiene un proyecto de incubadora...”, habla Daniel Calvert Ramírez, el presidente de CANACINTRA.
Esta es la biblioteca de una universidad que tiene 20 años operando en la región.
Y sólo una de estas escuelas, el Instituto de Estudios Superiores de Enseñanza y Capacitación (IEC), pertenece al Consejo de Vinculación con Instituciones de Educación Superior, fundado por COPARMEX Coahuila hace casi 13 años, con la misión de tender lazos entre las universidades locales y el sector productivo de la región.
“Lo hicimos para poder empatar la oferta de estudiantes, con la demanda de profesionistas que tenían las empresas”, explica Jaime Guerra Pérez, presidente de la Asociación de Administración de Recursos Humanos Coahuila Sureste (ARCOS). Esto le permite a las universidades agrupadas en este Consejo, (Tec de Monterrey, UAdeC, UVM, Tec Saltillo, Lasalle, UANE, UTC y Universidad Liceo Alberto del Canto), que alumnos y maestros refuercen su preparación haciendo estadías en las grandes empresas de la entidad. “Estas universidades han mejorado mucho y se han enfocado a lo que demandan las empresas”, reitera Guerra Pérez.
Aunque para Pedro Flores Vázquez, el encargado de la Dirección de Enlace y Vinculación con Instituciones de Educación Superior de la SEC, cuando se trata de hablar de escuelas como el Instituto de Estudios Superiores de Enseñanza y Capacitación, el Instituto Universitario del Norte, la Universidad Interamericana, antes Tecnológico Sierra Madre, la Universidad del Desarrollo Profesional, el Instituto Universitario Valle de Santiago o el Instituto de Comunicación Gráfi ca del Norte, todo marcha bien. “Son instituciones que tienen demanda y que las buscan, porque son serias, tienen ya rato, se mantienen y trabajan bien”, repite.
Pero Cristina Martínez, gerente general de Labora, una agencia de colocación que surte de personal a la mayoría de las empresas de la región, señala que algunas universidades particulares de Saltillo no cumplen con la misión de formar a los profesionistas que requiere el sector productivo.
“He visto gente de Psicología que no conocen la rama de pruebas psicométricas...” suelta.
Martínez declara que ello ha motivado que algunas empresas mantengan vetos hacia ciertas instituciones privadas. “Nos dicen ‘sabes qué, excepto tal escuela’. No la puedo mencionar”.
Hace tres años, el Consejo de Vinculación con Instituciones de Educación Superior Región Sureste, realizó una consulta a 60 empresas de la entidad, para determinar el perfi l profesional que hoy exige de los egresados el sector productivo.
El estudio arrojó que todo profesionista debe contar con estas características: buen dominio del inglés, habilidad para trabajar en equipo, capacidad para resolver problemas, buena base de conocimientos en su área, disponibilidad y disposición para el trabajo, experiencia práctica, responsabilidad, honestidad, actitud de servicio, proactividad, entre muchas otras.
Licenciados al vapor
No son universidades certifi cadas por otra entidad que no sea la SEC o la SEP federal, tampoco tienen profesores con grados de excelencia ni laboratorios o aulas con equipo de punta, pero, en cambio ofrecen a sus clientes potenciales terminar una carrera profesional en el tiempo más corto posible y con el costo más bajo de la ciudad. Es el caso del Instituto Universitario del Norte, una escuela de paga que opera en un edifi cio situado en la esquina de Acuña y Corona, y que desde ahí oferta cerca de siete licenciaturas en tres años, y colegiaturas que van de los mil 700 a los mil 300 pesos mensuales.
Para ser dentista en la UAdeC se requieren de al menos seis años de entrega, aquí en menos de cuatro, los alumnos pueden poner su consultorio.
“Hemos aglutinado a personas que están esperanzadas en que en este corto tiempo y, sobre todo, pagando muy poco puedan tener su carrera profesional”, anuncia Roberto Sosa Santillán, el director general de esta escuela a la que asisten, entre sus casi 300 estudiantes, 28 elementos de la Policía Municipal y Ministerial de Saltillo, Semanario buscó a Jesús Navarro Navarro, presidente de la Asociación de Escuelas Particulares y dijo sobre este tipo de universidades:
“Hay una competencia de a ver quién pone las cosas más fáciles, quién acaba las carrera más pronto, quién le ofrece que le cueste más barato, quién menos días de clase, horarios más reducidos, en vez de ofrecer calidad”.
Durante la visita de Semanario a las instalaciones de este plantel, el director Roberto Sosa, pidió a sus a alumnos “hagan como si estuvieran estudiando”, mientras posaban para la fotografía.
Pero también hay universidades caras como la ubicada en el bulevar Venustiano Carranza y que hace tiempo cambió su nombre de Tecnológico Sierra Madre, por el de Universidad interamericana, campus Saltillo, y abrió bajo esa marca, entre 11 carreras, la de Licenciado en Odontología, a cursarse en sólo dos años ocho meses, con un costo de 13 mil 400 pesos por cuatrimestre.
Una carrera que imparte además la Universidad Autónoma de Coahuila, sólo que en seis años si sumamos el servicio social. “Tenemos una clínica odontológica que cuenta con laboratorio de prótesis, de microbiología, de rayos x para que nuestros estudiantes puedan aplicar lo que ven en aula. Contamos con laboratorios de neumática, refrigeración, una cabina de radio, audio y video, laboratorio de revelado de fotografía. Para la carrera de Psicología Clínica tenemos la Cámara Gessel...”, promueve Lluvia Argentina Montoya Chávez, directora general de este centro educativo, que atiende a una población de mil estudiantes. Cuestionada sobre si esta universidad, que pertenece a una red de 28 instituciones a nivel nacional, cuenta con algún aval académico externo, Montoya Chávez respondió: “Ahorita no contamos con ninguna certificación”.
Conocida como una de las universidades particulares de más tradición en Saltillo, por sus 20 años de antigüedad, el Instituto Universitario del Valle de Santiago (IUNIVAS), se publicita como una de las instituciones preferidas de los saltillenses.
“16 generaciones han egresado de aquí”, resalta Efraín Zúñiga Castañeda, director general de este colegio con oficinas centrales en un edifi cio centenario de la calle de Acuña, que antes fuera una escuela de artes y oficios.
En contraste, los laboratorios de esta institución, que imparte, entre ocho carreras, la de ingeniero industrial administrador, industrial y de sistemas y de manufactura, son limitados.
“Son laboratorios que tienen lo básico para electrónica, principalmente, y áreas de robótica. Desafortunadamente no hemos recibido donativos, a pesar de ser una institución, de las pocas que hay, que está autorizada por la Secretaría de Hacienda para recibir donativos, y los equipamientos los estamos haciendo con las propias colegiaturas...”, lamenta Zúñiga Castañeda.
EL testimonio anónimo de un ex alumno de esta institución, enviado a la redacción de SEMANARIO, revela la otra cara del IUNIVAS que pocos conocen, pero que ha comenzado a trascender los muros de sus aulas.
“Se batallaba mucho con los maestros porque tardaban mucho en contratar. Tuve hasta 3 profesores en el mismo semestre. Otra es de que los maestros de IUNIVAS no están capacitados, como en otras universidades que tienen catedráticos, por lo menos, con maestría, y aquí la mayoría de las veces contratan a recién egresados. “Era sorprendente que cuando llegaba el tiempo de los exámenes extraordinarios, algunos profesores comentaban, entre el alumnado, que recibían órdenes de la dirección de no reprobar a nadie, y que alumno que presentara su fi cha de pago del examen sería aprobado”.
Este profesionista, que además no ha conseguido titularse como abogado, después de dos años de recibido en esta universidad, cuenta la discriminación de que ha sido víctima en su medio por haber egresado de una institución como esta: “La verdad es que cuando eres egresado de este tipo de escuelas y acudes a los juzgados y ministerios públicos a realizar trámites, te hacen menos y le dan preferencia a los graduados de las escuelas ofi ciales o de mejor nivel.
“En una ocasión un compañero que estudia en la Facultad de Jurisprudencia me comentó que los catedráticos hablan mal de las escuelas como en la que yo estudié. Dicen, por ejemplo, que lo más difícil de pasar en el Sierra Madre es el bulevar; o que el IUNIVAS parece la Vecindad del Chavo del Ocho”. Gerardo Martínez Miranda, responsable de la SEP federal en el estado, comenta que la ventanilla de atención de esta dependencia ha atendido “no pocos casos” de personas venidas de escuelas particulares, que han tenido problemas a la hora de validar su título o cárdex, ante instancia ofi ciales. “Casos muy duros de personas que cambian de institución y no les validan sus estudios”, refiere.
Y advierte sobre un posible repunte de las universidades particulares, a partir del nuevo decreto presidencial de deducir las colegiaturas a los padres de familia, aprobado en enero.
Mercaderes de la educación
“¡Pongan cara de inteligentes!”, es la recomendación que Héctor Pinedo González, el director del Instituto de Estudios Superiores de Enseñanza y Capacitación (IEC), hace a sus alumnos, mientras son fotografi ados por la cámara de SEMANARIO cuando toman clase en una de las reducidas aulas de este plantel, que funciona en un edifi co de dos niveles, localizado sobre el bulevar Valdés Sánchez.
Entrevistado más tarde en su ofi cina, Pinedo González presume, como plato fuerte del IEC, los cursos de Programación Neuroligüística dirigidos a los 150 estudiantes de Administración Estratégica, Contaduría Pública e Ingeniería Industrial y de Sistemas, las tres carreras que la institución aperturó desde hace tres años.
“Para efecto de que ellos puedan tener mayor confi anza en sí mismos y mayor seguridad en la búsqueda de esa superación”, comenta.
Con todo y que apenas la tercera parte de sus profesores tienen grado de maestría, Héctor Pinedo anuncia que en el mes de agosto el IEC estará listo para ofrecer su primer posgrado en Administración Estratégica.
El Instituto de Comunicación Gráfi ca del Norte (ICN), es sólo un ejemplo más entre las universidades privadas, que a pesar de contar con dos décadas de presencia en el sector educativo, sus cerreras de Publicidad e Imagen, Relaciones Públicas, Mercadotecnia, técnico en Diseño Gráfi co y Publicidad, en Periodismo, Relaciones Públicas y Fotografía, aun no están certifi cadas. Sin embargo, sus últimos seguimientos de egresados, muestran que cerca del 58 por ciento de sus ex alumnos se hallan en el mercado laboral, trabajando en áreas que son de su competencia.
Cuando se le pregunta a Martha Alicia Medina, la directora de esta institución, sobre el destino de sus demás egresados, responde:
“Los otros pues... que ´mi papá tiene un negocio de comercio, ya me fui con mi papá`”.
María de Jesús Barrios Cortés, es la directora de la Universidad del Desarrollo Profesional (UNIDEP), una institución para la que el no contar con programas de estudio acreditados por los comités de evaluación nacional ni alumnos de calidad probada por órganos externos de evaluación, no le quita el sueño.
Basta con ser parte de Grupo Laureate, una asociación en la que UNIDEP comparte membresía con la UVM y UNITEC.
“Estamos bajo la estructura de las auditorías de UVM, además el modelo UNIDEP ha tenido gran impacto”, afi rma Barrios. Dicho modelo consiste en que sus cerca de 700 estudiantes terminen en tiempo récord, de dos años cuatro meses, cualquiera de las siete cerreras que oferta esta universidad, instalada en el piso 3 del edifi cio La Joya, en la calle de Reynosa.
“Aquí vemos en cinco semanas lo que un alumno ve en un semestre, y se llevan solamente dos materias por módulo, cada una de 100 minutos diarios, en clases de lunes a jueves”, detalla la directora de esta centro.
Un profesor de derecho, que hace algún tiempo impartió cátedra en UNIDEP y el Instituto Universitario del Norte, habla de cómo estas instituciones de paga se han convertido en un negocio, más que en escuelas formadoras de proteccionistas competentes.
“No se evalúa tanto el desempeño del alumno, te dicen ´si no ha pagado, no entra al salón o no va presentar examen o, simplemente, déjalo entrar, aunque ya se esté acabando el curso, porque ya pagó`. El sistema del negocio es lo que impera”.
“Me ha tocado que los alumnos me evalúen mal como maestro, porque los evalúas mal a ellos y la administración de esas escuelas te llama la atención ´oye ¿sabes qué los alumnos te evalúan mal como maestro?`. Se le da mucho la prioridad al alumno, qué maestros quiere tener, si los quiere tener muy barcos...”.
“Es difícil lograr el desarrollo institucional con buenos deseos, hay que invertir mucho tiempo, dinero, desplegar una gran labor organizativa”. Temístocles Muñoz López, maestro investigador de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades.
Temístocles Muñoz López, maestro investigador de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades

“Una generadora de profesionistas al vapor, no se vale. Si de por sí las universidades establecidas tienen sus procesos de mejora, ahora estas escuelas...”.
Francisco Grijalva, presidente del AIERA

“Yo nomás les diría: ‘hagan prestigio en base al trabajo, no en base a pasar a alumnos a lo tonto’”.
Jesús Villanueva Calderón, gerente general de JVC Consultores

“Si lo vemos desde el punto de vista de las exigencias del sector productivo, en general, todas dejan bastante qué desear. A veces nos preguntamos ¿porqué la Secretaría de Educación, permite que esas instituciones, que todo mundo llama ‘patito’, operen?”.
Jesús Navarro Navarro/ presidente de la Asociación de Escuelas Particulares
Pocos los escogidos
De acuerdo con las proyecciones de la Asociación de Administración de Recursos Humanos Coahuila Sureste (ARCOS), para el presente año podrían abrirse más de 15 mil fuentes de empleos en la región, tanto de nivel técnico como profesional en distintas áreas. Es posible que a estos puestos sólo accedan los alumnos de las instituciones ”de excelencia” preferidas por las grandes organizaciones empresariales de la entidad. “Van a buscar gente preparada adecuadamente para trabajar...”, advierte Daniel Calvert Ramírez, presidente de CANACINTRA.
Su mercado en Coahuila
Se calcula que en Coahuila existen alrededor de 48 universidades
privadas con RVOE estatal, esto sin contar las que cuentan con permiso de la SEP Federal. En las instituciones con permiso estatal, estudian un total de 77 mil 819 alumnos
Sus clientes en México
Hoy en día alrededor de 33 por ciento de la matrícula total en el nivel superior, es atendido por las instituciones particulares. Esta proporción se ha mantenido casi constante en los últimos cuatro años.
Su relevancia
De acuerdo con estadísticas de la SEP, en el ciclo 2009-2010, había en el país un total de mil 920 instituciones de educación superior, con una matrícula de alrededor de 1 millón 47 mil estudiantes, (930 mil en el nivel de licenciatura, profesional asociado y técnico superior universitario) y 116 mil en el nivel de posgrado.
¿Las que les convienen?
La gran mayoría de los programas existentes en el país con RVOE
federal, pertenecen al área de Ciencias Sociales y Administrativas (61.7%). En importancia le siguen tanto los programas de Ingeniería y Tecnología (19.1%), como los de Educación y
Humanidades (11.8%).
Un negocio muy jugoso
De acuerdo con los últimos datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares del INEGI, se estima que el gasto en colegiaturas, de instituciones particulares de
educación superior, rebasa los 3 mil 500 millones de pesos mensuales.
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