Turista canadiense termina como indigente en Neza
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Bradley, como tantos turistas extranjeros, llegó a México ensimismado por la historia, cultura y gastronomía del país, pero un giro de 360º hizo que su vida cambiara por completo, terminó en Neza, descalzo y sin un peso en la bolsa
Nezahualcóyotl. Llegó como turista a México, lo secuestraron y terminó de indigente en el Estado de México. Maravillado por la cultura nacional, Bradley T. Barter, un ciudadano canadiense, arribó al país para conocer el pasado prehispánico, su historia independentista y revolucionaria, así como a su gente, comida y tradiciones, pero sus planes cambiaron de manera abrupta.
Bradley sólo pudo disfrutar de su estancia en territorio mexicano durante dos días, después su viaje planeado y anhelado por mucho tiempo se convirtió en una pesadilla.
Cuando caminaba por el centro histórico de la ciudad de México, varios hombres lo privaron de la libertad. Lo subieron a un vehículo, le vendaron los ojos y lo pasearon durante varias horas por la Zona Metropolitana del Valle de México. Lo despojaron de su dinero y de todas las pertenencias que llevaba consigo.
Luego de traerlo en una unidad de la que desconoce sus características, los delincuentes lo abandonaron en el municipio mexiquense de Nezahualcóyotl.
El originario del país de la hoja de maple fue dejado por sus captores en la colonia Reforma, localizada a 15 kilómetros del Zócalo del Distrito Federal. Sin hablar bien el español acudió al Ministerio Público de La Perla, adscrito a la Procuraduría General de Justicia del Estado de México para que le brindaran ayuda.
A ese sitio llegó descalzo porque los asaltantes le robaron hasta sus zapatos. En el Ministerio Público iniciaron la noticia criminal en la que trató de narrar lo que le ocurrió en el segundo municipio más poblado del Estado de México. La Policía Ministerial no le dio seguimiento al caso del ciudadano canadiense.
Bradley, solo en un país lejano, sin un peso en la bolsa, sin zapatos y decepcionado de la justicia mexicana, deambuló por calles de la tierra del "Coyote en Ayuno". Durmió en la calle como un indigente. Pidió comida a los vecinos y comerciantes de la zona durante cinco días.
A veces se pernoctaba en las inmediaciones del mercado de La Perla o cerca del Centro de Justicia de esa colonia, donde le negaron la ayuda solicitada. Bradley recurrió, vía telefónica, a su embajada, pero su petición no fue atendida de inicio.
El pasado jueves, el abogado Sidharta Montes Vargas, miembro de la Asociación Civil Movimiento de Ciudadanos Organizados, acudió al Centro de Justicia de La Perla a realizar una diligencia jurídica. Al salir, le llamó la atención que un hombre rubio estaba sentado afuera del Ministerio Público.
Sucio, sin zapatos y triste encontró el abogado al canadiense. Se acercó y le preguntó si estaba bien. Bradley le contó como pudo su periplo en tierras mexicanas y mexiquenses al litigante. Sidharta, en un gesto humano y solidario ayudó al joven canadiense. Alquiló un taxi para que lo trasladara a la embajada de Canadá, localizada en la ciudad de México.
Bradley, dijo Sidharta, agradeció el apoyo recibido. Se fue sin resentimientos, sin amargura, a pesar de su mala experiencia en el país, recordó el abogado. Turista, secuestrado e indigente fue la historia que vivió el ciudadano canadiense en México.Â