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Trenazo de Puente Moreno... tragedia que no se olvida en Saltillo

A 39 años del accidente donde fallecieron decenas de peregrinos que volvían de Real de Catorce, uno de los voluntarios recuerda lo que se vivió durante el rescate de cuerpos y sobrevivientes

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martes, 04 de octubre del 2011

  • Recuerdo. Ricardo Puente López regresó ayer por cuarta ocasión al sitio de la tragedia, donde dan cuenta de ella sólo algunas cruces en memoria de las víctimas. Foto: Vanguardia-LUIS SALCEDO/ARCHIVO
Saltillo.- Para Ricardo Puente López una de las mayores satisfacciones de su vida ha sido el haber ayudado con las labores de rescate en el trágico accidente que conmocionó a Saltillo, México e incluso a nivel internacional, el 4 de octubre de 1972.

En aquel entonces más de 200 personas (de acuerdo a cifras oficiales, aunque se dice que fueron más de mil) perdieron la vida al descarrilarse el tren que regresaba de Real de Catorce, justo al pasar por el Puente Moreno, al sur de Saltillo.

Ricardo trabajaba para el taller de vagones, un día antes salió rumbo a su casa para regresar al siguiente día a trabajar y recibir la noticia de que uno de los trenes peregrinos, como él lo llama, se había descarrilado, por lo que era necesario acudir para brindar su ayuda.

Junto con uno de sus compañeros se trasladó en un camión que se llamaba "Obregón", que llegaba hasta donde termina la calle con el mismo nombre, para después seguir caminando a pie por tres o cuatro kilómetros hasta llegar al lugar del accidente.

"Mi compañero venía a buscar a su sobrino que iba trabajando en ese tren, y lo primero que encontramos fue a su pariente que ya estaba muerto y de ahí nos agarramos a ver todo lo que había, y a trabajar", dijo.

De acuerdo con Ricardo Puente, en primera instancia se sorprendió ante la magnitud de la tragedia, pero después se sobrepuso y lo único que le importó fue seguir con el ánimo para ayudar.

Por dos días consecutivos el saltillense brindó sus servicios ayudando con lo que fuera necesario, como sacar los cadáveres de los vagones e introducirlos en bolsas de plástico para trasladarlos.

Historias de la tragedia

"Cuando llegamos todavía había personas con vida, cuando uno salía inmediatamente los subían a las ambulancias y casi no me daba cuenta de cómo iban, pero de los que más duraron vivos fue una pareja de esposos que quedaron atrapados con las cabezas para abajo, hicimos un agujero y por ahí les dábamos agua y gajos de naranja, los sacaron al siguiente día y apenas llegaron al hospital, fallecieron", recordó.

También refirió el caso de una mujer que murió, quien viajaba con una niña en los brazos; la pierna de la menor quedó atorada entre los fierros, por lo que uno de los doctores se vio en la necesidad de amputársela para poder rescatarla.

"A mí me tocó en un coche donde de plano no había nadie vivo, sacábamos los cuerpos, bajábamos de entre los fierros, los echaban en las bolsas y los llevaban hasta las ambulancias que estaban en la orilla del puente", mencionó Ricardo.

Asimismo, recuerda haber visto a cientos de voluntarios, entre los que se encontraban enfermeras, doctores, personal de las fábricas, soldados, incluso gente de Monterrey que contribuyeron a las labores de rescate de los cuerpos.

Escalofríos

Ricardo Puente afirmó que después del trágico accidente, enviaron al taller donde trabajaba los vagones que no sufrieron daños, para su arreglo, fue entonces cuando se presentaron los nervios.

"Me entraban nervios porque trabajábamos de noche y teníamos que cruzar por arriba para las máquinas que estaban del otro lado, los llevaron todavía con huaraches, zapatos, pedazos de ropa, y cuando pasaba uno haz de cuenta que te agarraban para que vieras para adentro", recordó.

Cambios

Un día antes de conmemorarse el 39 aniversario del trenazo de Puente Moreno, Ricardo Puente López regresó por cuarta ocasión al lugar donde en 1972 estuvo ayudado a cientos de peregrinos.

A su llegada lo primero que hizo fue comenzar a relatar la manera en que sucedió el accidente, analizando todos y cada uno de los espacios que se encuentran a los alrededores de los rieles del tren.

"Aquí quedó el empalmadero de coches", dice señalando un lugar, "las máquinas se salieron y se enterraron, se fueron haciendo acordeón, empalmándose; antes no estaba nada de casas, no había nada, era puro monte, sólo están los recuerdos", expresó.

Lo único que queda de aquella tragedia es el recuerdo, y las seis cruces instaladas en memoria de algunos fallecidos, eso sí, en completo estado de abandono.


Tren de la Muerte

La tragedia ocurrió hace 39 años, el 4 de octubre de 1972 a las 23:25 horas, el día de San Francisco de Asís, en el llamado Puente Moreno, ubicado a escasos kilómetros al sur de Saltillo.

Eran 22 vagones de pasajeros con su respectiva máquina, los cuales tenían un peso de 35 toneladas cada uno.

En cada carro de pasajeros cabían sentadas 80 personas, pero en cada vagón viajaban hasta 120 peregrinos.

Los vagones ya eran inservibles, los maquinistas declararon que los dos sistemas de frenado estaban reportados con fallas.

Fallecieron más de mil personas (según cifras no oficiales). Familias completas.

Sólo fueron rescatadas poco más de 250 personas.