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Trenazo: ¡Se respiraba la muerte!

Saltillo, Coah.- La tragedia de fuego entre los hierros retorcidos cobró las vidas de al menos mil 300 personas. No hubo familia en Saltillo que no fuera tocada por la desgracia...

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viernes, 05 de octubre del 2007

    Todavía heridos por las tragedias recientes, los coahuilenses no olvidan que hace 35 años se vivía una peor, cientos de peregrinos que viajaron hacia Real de Catorce regresaban a su casa, pero a causa del descarrilamiento del tren murieron calcinados.

    Alrededor de las 23:00 horas del 5 de octubre de 1972, la estación de Saltillo estaba a tiro de piedra, entonces la muerte comenzó a respirarse en los vagones, cual caballo desbocado. El tren que traía sus vagones atestados de gente se desplomaba en la curva, del lado sur del Puente Moreno.


    Después vino el infierno, las llamas cubrían prácticamente los 22 viejos carros, y en ellas los pasajeros luchaban para no morir quemados, pero perdieron la batalla, las cifras no oficiales hablan hasta de mil 300 muertos esa noche.

    En un espacio de unos 500 metros, de la tragedia quedan pocos vestigios, comenzando por una cantidad mínima de cruces que no dicen nada de las dimensiones reales de lo que vivieron en sus últimos minutos los peregrinos, según la cifra oficial 213 personas.

    Sin embargo, el tiempo no ha puesto en claro las causas del "trenazo", pues los testimonios recopilados a través de los años por éste y otros medios, coinciden que en el caso siguen habiendo más preguntas que respuestas.

    MUCHO TERROR

    Sergio Antonio Espinoza Ovalle, quien viajaba en uno de los atestados carros -más de 120 personas cada uno- recordó los momentos de terror y angustia que se vivieron a bordo del tren "Peregrino", en el que se desempeñaba como aseador y en cuyo accidente perdió ambas piernas.

    "Eso a mí nadie me lo platicó, yo lo viví, porque antes de salir de Estación Catorce a mí me tocó acomodar a hombres, mujeres y niños en los pasillos de los vagones; gente sentada, parada, incluso hasta acostados en las escaleras", dijo.

    Así que se consigna que los principales factores fueron el sobrecupo, el deterioro de las máquinas y en menor grado el desorden provocado por los propios pasajeros y la tripulación, a quienes condenaron a pisar el penal.

    Sin embargo, para el común de la gente, todas esas personas sólo cumplían fielmente la manda que cada año ofrecían a San Francisco de Asís, de visitar su parroquia en Real de Catorce, agradecerle los favores recibidos y volver el año siguiente.

    En una de las escasas entrevistas que concedió uno de los maquinistas, Melchor Sánchez Echeverría, dejó entrever que todo se debió a un sabotaje, pues alguien cerró una de las válvulas vitales para el correcto funcionamiento de los frenos.

    Según otros testimonios, el tren alcanzó una velocidad de cerca de 120 kilómetros por hora, siendo 60 el máximo permitido en las cercanías de Saltillo.

    Pero aunque tuvieran tiempo de revisar lo que estaba ocurriendo, la cantidad de personas que obstruían pasillos y hasta las escaleras a la intemperie era demasiada.

    Jesús Rocha Serna y Juan Juárez Alvarado eran conductor y uno de los tres garroteros que al final de cuentas también fueron culpados del accidente, pues se les atribuyó un desorden como tripulación, que traían en el sitio mujeres y vino, algo que no se les comprobó, y tuvieron que pasar un largo tiempo en la cárcel.

    En medio de las especulaciones, lo cierto es que posteriormente las autoridades le echaron "tierra" al asunto y también a los vagones y cuerpos que no se pudieron rescatar, y ahí enterrados quedaron también muchas evidencias del posible esclarecimiento de accidente.

    CELEBRAN MISA

    Aun en estos días, es tradición una misa que se ofrece en ese sitio, se trata de un homenaje de los deudos que recuerdan cómo esa tragedia impactó pero los unió en su dolor.

    Sin embargo, también es un secreto a voces que el lugar no sólo inspira duelo, sino que a algunas personas también les sirve para realizar algunos trabajos extraños.

    Así lo descubrió la organización Investigaciones Paranormales de Coahuila, quienes en voz de Ignacio García Lara, tiene imágenes de los hechos.

    Según relataron, el 4 de octubre del 2006 mientras investigaban en el lugar, descubrieron que el detector de metales se detenía súbitamente en un sitio en donde descubrieron una serie de esculturas de la Santa Muerte enterradas de cabeza.

    Todavía más desconcertante resultó ver que en una de ellas se leía un mensaje donde citaban dos nombres y le pedían a la Santa Muerte que ellos no fueran felices.

    Así que con el tiempo, el trenazo en sí y el Puente Moreno se han convertido en sitios llenos de misterio, ya que gran parte de lo ocurrido está ahí enterrado.