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La diseñadora Cristina Shamann presenta orgullosa sus nuevos diseños: MOE, una colección especialmente dedicada a las mujeres que han perdido el pelo. Un “proyecto democrático”, como ella lo define.
La diseñadora española Cristina Shamann (Las Palmas de Gran Canarias, España) comenzó en el mundo del diseño desde abajo, como principiante en un taller de sombrerería. “Yo nunca había cosido un botón”, cuenta. De aquella primera experiencia guarda buenas anécdotas. En su primer trabajo cortando tiras de tela, Shamann ríe cuando comenta que el diseñador Leoncio Rubial le dijo “tienes las tijeras al revés”.
Pero desde aquello ha llovido mucho, poco a poco fue subiendo escalones, y ahora es una reputada diseñadora que sabe cómo hacer su trabajo. Quisquillosa en sus tareas, Shamann habla de su especial colección MOE, que en japonés significa florecer, renacer, volver a vivir.
-¿De dónde nace esa pasión por el diseño?-
“Yo siempre digo que nací sombrerera porque en todas las fotos familiares estoy con un sombrerito puesto. De pequeña era un poco habilidosa con las manos, pero en realidad nunca me planteé hacer sombreros ni dedicarme al diseño.
Fue a raíz de los carnavales de Las Palmas (Islas Canarias), donde yo hacía cosas con cartón y a la gente le gustaba. Hasta que decidí que quería profesionalizarme, y me fui a Nueva York. ¿Sabes? Hay como estrellitas que se pusieron en mi camino y yo vi la luz de alguna manera...”.
-Nueva York, Canarias, México y Madrid ¿de dónde cree que viene su influencia?-
La verdad que es más una mezcla, una visión muy amplia...Soy una gran esponja y voy chupando inconscientemente. También tomo apuntes, voy siempre con una libreta blanca a todos lados”.
-¿Cuáles son sus materiales predilectos?-
“A mí me gusta que el material sea noble. Es muy difícil trabajar por ejemplo con un poliéster o con componentes químicos, porque no obedecen a la plancha y no consigues unas curvas limpias, las cosas quedan se quedan arrugadas, fruncidas...y eso a mí sí que me saca de quicio, porque yo soy muy particular…Yo veo dos milímetros torcidos a unos cuantos metros de distancia cuando entro en el taller y digo: ‘¡eso está torcido!”.
-¿Tiene manías a la hora de trabajar?-
“No son manías pero si soy muy exigente, porque yo creo que esos mínimos detalles que ‘no se notan’ son los que hacen que el resultado sea un resultado exquisito. Sino sería un resultado mediocre o una cosa mona. Por ejemplo, en mis sombreros no se ve el hilo, y si veo uno me pongo histérica... Lo que sí me gustan son los acabados perfectos”.
-Ha sacado una nueva línea de sombreros para mujeres que han perdido el pelo, ¿cómo nace esta iniciativa?-
“MOE es el resultado de una experiencia familiar importante, de amigas que de repente por problemas médicos básicamente, por tener que enfrentarse a sesiones de quimioterapia duras, pierden el pelo y empiezan a pedirme auxilio. Pero el proceso fue largo y costoso, porque son piezas únicas y yo no las tenía en mi colección”.
-¿Cómo diseñó MOE?-
“Este proyecto está desarrollado en colaboración con el centro oncológico Anderson de Madrid, donde algunas pacientes se prestaron voluntariamente a darme indicaciones, me dijeron qué era lo que necesitaban. De alguna manera ellas me marcaron la pauta, por ejemplo querían que la línea del pelo estuviese prácticamente sellada, pero que no apretase. Empecé hace año y medio, y he tratado de seguir sus indicaciones, buscar los materiales y el patrón adecuado”.
-¿Qué significa para estas personas el sombrero?.
“El sombrero cumple dos funciones fundamentales: te protege del sol y te protege del frío, no es meramente una cuestión estética…Aunque si te pones una cosa mona, te sube un poco la moral. El objetivo de MOE es aportar un granito de felicidad en una situación que no es agradable para nadie. Son mujeres que están pasando por una época malísima, y que además tienen que pasar por el suplicio de no tener con qué cubrirse la cabeza, y fíjate que digo cubrirse y no taparse, porque a mí me encantaría que fueran sin nada en la cabeza…”
-¿Qué tiene de especial MOE?-
“Yo digo que los sombreros de MOE acarician la cabeza. Son sombreros que cumplen unas necesidades específicas. La línea es muy simple, para ir a buscar a los niños al colegio, ir al supermercado, a trabajar...Es muy sencilla, lavable, transpirable, suave y muy cómoda. Además he intentado que los sombreros tengan un poco de volumen, porque favorece. Los materiales son el algodón y seda cien por cien natural, así transpira y no te da calor en verano”.
UNA CADENA DE FELICIDAD
-¿Cómo es el trabajo de MOE día a día?-
“Desde el principio decidí que MOE tenía que ser un proyecto democrático. No podía dedicar la colección a las señoras que tienen un mayor poder adquisitivo. Es un compromiso social que la colección pudiera comprarla cualquiera. Eso supone un cambio en mi forma de trabajar, pues siempre todo lo que llevaba el sello de Cristina Shamann salía de mi taller, y ahora tengo pequeños talleres, señoras que entienden el proyecto, miman el producto y siguen mis indicaciones, permitiéndome tener a MOE en Internet abierto al mundo. El objetivo es que una parte de sus beneficios se dedique a la investigación del cáncer y luego que ciertos procesos de la fabricación sean cubiertos por mujeres que se reinsertan en la sociedad. Me encantaría que esas personas pudieran entrar a formar parte de la cadena. Eso sería el sueño de MOE cumplido. Creo que con buena fe y con unos objetivos claros lo conseguiremos”.
-¿Le ha creado MOE una nueva perspectiva en el mundo de la moda?-
“De alguna manera la moda empieza a tener sentido…Después de tantos años trabajando en moda, eso de ponerte guapa por ponerte guapa empezaba a perder sentido… Y me di cuenta de que el proyecto de MOE de alguna manera le ha dado un sentido a la moda, eso me satisface mucho. La verdad es que estoy feliz con el proyecto, porque me está dando mucho más de lo que yo pensaba. La moda tiene un fin muy sólido”.
-¿Está teniendo aceptación esta nueva colección?-
“Sí, estamos intentando darnos a conocer y está gustando. Además, está teniendo mucha aceptación a nivel de usuaria, poco a poco, pero las señoras que han comprado me llaman y me dan mucho ánimo porque son unas llamadas muy positivas, de enhorabuena….’ ahora sí voy a la boda’ o ‘hago pases de modelo delante de mis amigas’…y eso es muy emocionante, estoy
contentísima”.
cm