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Social Media, o cómo el internet también alimenta tu ego

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  • Fuente: Elisa Nájera/Jambitz
  • 17 noviembre 2009
    • Foto: Especial

    Social Media es una gran herramienta de mercadotecnia digital y un medio de libertad expresión, facilitador de relaciones laborales… pero ya haciendo un análisis más alivianado, ¿o no es un excelente alimentador del ego? Me atrevo a decir que nadie se escapa, o muy pocos.

    ¿Quién sube un video a YouTube pensando: “Espero que NADIE en el mundo lo vea”?, o ¿Abre un perfil en Facebook con la idea de no tener nunca un amigo? También es cierto: hay de egos a egos: nunca falta el conocido –seguro tendrás alguno– que llegará contigo y te dirá: “Güey, ya tengo 901 amigos en mi perfil de Caralibro…”. Con ganas de contestarle: “¿Y a cuántos de esos conoces en la vida real y sí son tus amigos?”.

    Otro ejemplo, el síndrome YouTube: un video casero, sin ninguna edición profesional se convierte en un éxito rotundo; o un cuate que en su vida pensó salir en la tele, por casualidad lo graban, suben el clip y se convierte en una celebridad. Cito el ejemplo de “tengo mieeeedo…” y al del hijo del papá de la Canaca… ¿Les suena? Pues esos 15 minutos de fama de televisión ya no fueron 15, se perpetuaron gracias a Social Media.

    Bueno y Twitter, un caso particular y muy divertido, donde el ego se pone más al descubierto con una simple relación: número de followers contra número de personas que sigues. Por ahí alguna vez oí: “Tienes que tener muchos followers y seguir a poca gente para ser un twittero importante”. Sí, lo oí tal cual, con esa desfachatez y egocentrismo, palabras más, palabras menos. Yo soy de la idea de seguir a la gente que lees… en fin, un tema para otra columna o un café.

    Yo clasificaría a dos tipos de usuarios en Social Media: quienes saltan de la vida offline al mundo online y son personajes que ya tienen un papel en la vida pública –política, espectáculos, deportes, etcétera – y en el momento que dan de alta una cuenta en Facebook, Twitter o YouTube, el número de seguidores y amigos crece por minuto; y en el segundo grupo, a usuarios regulares de Internet que han construido un nombre –por trabajo, porque dicen cosas relevantes, porque se han sabido vender aunque sean verdaderamente superficiales– en la comunidad online.

    Podríamos medir a los integrantes de estos dos grupos con un “egómetro”, que si lo inventamos en este momento con una escala del uno al 100, démosle la calificación más baja a un usuario que tiene cuenta en estos sitios y aunque sí le duele tantito el orgullo si le dan un unfollow en Twitter o se le va un amigo de Facebook o el video que subió a YouTube no pegó tanto, pues tampoco se deprime tres días, es más, ni cinco minutos. A lo más dirá: “Pues ya qué” y listo.

    Pero, ¿cómo saber si estás en 100? Síntomas: ira o depresión aguda con un unfollow, si alguien no te da RT en Twitter o si tus amigos en Facebook no contestaron un request que mandaste y si subes un video en YouTube, que además tuvo una buena producción (según tú), calificas a todos los usuarios como una bola de… En fin, ¡cuidado! Tienes síndrome de Rockstar de Social Media. Peor aún, ya tu vida online pesa más de lo que debería…

sc

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