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Más de 300 mil estafadores africanos están a la caza de cibernautas de todo el mundo. Uno de cada cien usuarios caen en la trampa. Semanario contactó una de estas mafias para revelar su modus operandi
Antes de regresar a su casa por la noche, Emmanuel revisó como de costumbre su cuenta de correo electrónico. Entre la lista de mensajes que recibió ese día estaban varios de sus amigos cercanos y un par más de la página de redes sociales “Hi5”.
El joven originario de Mexicali, vio que uno de los mensajes era de una amiga de Argentina que contactó a través del chat y uno más de una desconocida, oriunda de Costa de Marfil.
Al responder el correo a esa chica, la cual según su descripción, era muy hermosa en las fotografías que tenía en su perfil, nunca imaginó que surgiría una especie de romance virtual, mediante el cual buscaban estafarlo con dos mil dólares, a cambio de recibir el porcentaje de una jugosa herencia que no existía. Emmanuel en realidad estuvo a punto de ser víctima del llamado “Fraude Nigeriano”, una modalidad de estafa que tiene sus orígenes en África, y mediante la cual se engaña a extranjeros bajo el supuesto de recibir alrededor del 20 por ciento de una herencia, o de algún negocio que oscila entre los 10 y 20 millones de dólares, a cambio de prestar su cuenta bancaria para depositarla.
Sin embargo ese dinero nunca es depositado, y la víctima es estafada al pedírsele una cantidad que puede fluctuar entre los mil y 5 mil dólares, para supuestos sobornos entre autoridades africanas y como pago de derechos, o para “descongelar” la supuesta cuenta donde se encuentran guardados los falsos millones.
México, con 23 millones de internautas, de acuerdo a cifras de la Asociación Mexicana de Internet, no se ha salvado de estos intentos de fraude.
Para su fortuna, Emmanuel logró darse cuenta a tiempo de que su “enamorada” de Costa de Marfil era falsa y que todo era un intento de fraude.
El investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE), Gabriel Andrés Cámpoli, quien es especialista en Derecho Penal Informático, señaló que en México se ha registrado un alza en todos los delitos a través de medios informáticos, entre los que estarían las estafas del “Fraude Nigeriano”.
“En realidad son delitos que ocurren en todo el mundo y el hecho de que hayan llegado a México es porque los medios informáticos y su utilización masiva en sistemas de banca electrónica, comercio en línea y demás aplicaciones ha generado un flujo de dinero en ese sentido, y como sabemos, hacia donde vaya el dinero irá la criminalidad”, expresó.
Semanario realizó una investigación, donde contactamos por medio de correos electrónicos a falsificadores africanos, para describir cómo operan para sorprender a sus víctimas.
El Origen del
Fraude Nigeriano
En Estados Unidos, según cifras del Departamento de Estado, alrededor de 3 mil norteamericanos son estafados anualmente por las llamadas mafias nigerianas y llegó a tal grado la alarma en el país, que realizaron un documento que se encuentra publicado en la página de Internet de la dependencia, titulado “Nigerian Advance Fee Fraud”.
Según el estudio, fue a mediados de la década de los 80 cuando surgieron las primeras estafas de este tipo, las cuales en primera instancia se hicieron a través del correo convencional, para después pasar al fax y finalmente al Internet. El mismo texto señala que tras la crisis que hubo en Nigeria por la caída de los precios del petróleo, muchas personas, incluso con grados de estudio, comenzaron a dedicarse a actos ilícitos de los cuales el más rentable y común fue “El Correo Nigeriano”.
El especialista en delitos cibernéticos Gabriel Andrés Cámpoli, manifestó que “estas mafias en sí mismas se originaron en África, aunque después el modus operandi fue copiado por delincuentes de otros continentes”.
Por este motivo, en la Gran Bretaña una mujer que se hace llamar por cuestiones de seguridad solamente “Miss Young”, creó la página web www.419.bittenus.com, mediante la cual delata a los defraudadores.
Semanario se comunicó con ella, quien reveló que estas bandas están integradas por alrededor de 300 mil personas, principalmente de Nigeria, Costa de Marfil, Togo, Gambia y Ghana, aunque en épocas recientes se generaron bandas nuevas en Europa.
Según el documento “Nigerian Advance Fee Fraud”, las mafias dedicadas al tráfico de drogas en Nigeria y otros países africanos, vieron más rentable, menos arriesgado y costoso dedicarse a las estafas de extranjeros, incluso sin la necesidad de dejar de lado el negocio de narcóticos.
Al respecto “Miss Young”, quien formó la página de Internet como una alerta para la gente después de que ella fuera estafada, mencionó que efectivamente mafiosos dedicados al tráfico de estupefacientes financian “El Fraude Nigeriano”, y que por ello es peligroso buscar mayor contacto con ellos o viajar a África a entrevistarse o reclamarles la estafa.
“Hay al menos ocho casos documentados de personas asesinadas o desaparecidas en Nigeria, las cuales acudieron a cerrar el negocio o a reclamar que se les defraudó. Es por eso que cuando sean contactados por estas personas mejor ignórenlas, no les den datos personales y mucho menos acepten viajar a África”, puntualizó.
Gabriel Andrés Cámpoli confirmó a este medio que en los delitos cibernéticos y en la operación de las mafias africanas, hay sin duda grandes redes internacionales que incluso pudieran estar relacionadas con el lavado de dinero y otros ilícitos financieros.
Estafas como las realizadas por los delincuentes africanos, en gran parte de los casos son un medio para conseguir fondos y financiar otras actividades como la compra de armas o el tráfico de drogas.
El Modus Operandi
Las tragedias relacionadas con las guerras civiles en África, las supuestas herencias de hombres acaudalados en el mercado del cacao y el petróleo, así como las rencillas de poder son explotadas por las mafias africanas para “enganchar” y conmover a sus posibles víctimas con diversas historias.
Tal es el caso de Miguel Pedroza, originario de Mexicali, quien recibió un correo electrónico de una desconocida de Costa de Marfil, llamada Evelyne Kouao.
A través del mensaje, le comunicó que su padre era un acaudalado hombre de negocios de la industria del cacao, que había muerto asesinado a manos de sus socios para supuestamente quedarse con su parte de las acciones. La mujer, quien dijo tener 19 años y vivir encerrada en un pequeño hotel por el miedo a ser localizada por los socios de su padre, le mencionó que sus padres antes de morir le indicaron que había guardados 10 millones de dólares en un banco de Costa de Marfil.
“En el mismo correo ella me dijo que el favor que quería pedirme era que yo fungiera como guardián y nuevo apoderado de su cuenta a través de la mía en México, que le ayudara a continuar su educación acá en el país y que me tocaría el 25 por ciento de los 10 millones de dólares”, narró Miguel.
Tras recibir este mensaje, decidió responderle a la marfileña que sí estaba dispuesto a ayudarla, y recibió una pronta respuesta al día siguiente.
En el segundo correo electrónico ella le ordenó que contactara al Apex Development Bank en Abidján, capital de Costa de Marfil, a través de un correo electrónico, el cual era apexdevelopmentbankplc@yahoo. com y que fuera dirigido al director de la institución bancaria, Stephane Coulibaly.
Una vez que contactó a esta persona, le respondió que debería hacer un depósito de mil dólares para liberar la cuenta con los millones de dólares, pues después de vario tiempo había que descongelarla y él como nuevo apoderado, sería el responsable.
“Lógicamente esto me dio mala espina y un amigo de Hermosillo me platicó que a él le sucedió algo similar y que lo habían estafado con 500 dólares y nunca más pudo volver a tener contacto con estas personas, que por supuesto jamás le depositaron los millones de dólares”, continuó Miguel.
Ya que se le solicitó el dinero para poder hacer la transferencia, decidió responder al “banco” que en México, para poder abrir una cuenta con tantos millones de dólares, era necesario abrirla con un millón de pesos.
Pidió a los estafadores que le enviaran en primera instancia esa cantidad y se la descontaran de los supuestos dos millones y medio de dólares que recibiría de recompensa, sin embargo ya no obtuvo respuesta ni de Stephane Coulibaly ni de Evelyne Kouao.
Un caso más es el de Martha Luna de la ciudad de Ensenada, quien estuvo a punto de ser víctima del fraude nigeriano, pero ahora desde otro modus operandi, que realizan a partir de páginas de compras por Internet, como Ebay o Mercado Libre.
En esta modalidad, los estafadores ofrecen hasta el doble del precio de venta de algún producto en especial, bajo el argumento de que requieren del artículo para algún familiar enfermo o desahuciado.
En este caso la persona cuando va y cobra el dinero, se da cuenta de que el dinero no puede ser cobrado y en la mayor parte de los casos el producto ya se envió, pues los estafadores casi suplican que se les mande con anticipación para el pariente casi difunto.
Martha estuvo a punto de enviar un juego de video Play Station para el supuesto nieto moribundo de un togolés (Togo), llamado Gonenda Phillips.
“Se me hizo muy raro que me ofrecieran el doble de lo que se pedía por el artículo y cuando me puse a investigar en Internet me di cuenta que era una estafa, demasiado a tiempo”, dijo entre risas.
Al respecto, “Miss Young” manifestó que además del método tradicional y las páginas de compras por Internet, los estafadores africanos utilizan los sitios de redes sociales como Facebook, My Space, entre otros.
Precisó además que las fotos utilizadas principalmente por las mujeres para engatusar a las víctimas en las páginas de redes sociales, son falsas así como los nombres.
“Es más, en la mayoría de los casos son hombres que se hacen pasar por mujeres, toman esa identidad para sus fines. Llegan a cosas tan absurdas como tomar fotografías de actrices o modelos de países africanos, para decir que son ellas y engañar a las víctimas”, agregó. De igual manera, los documentos aparentemente oficiales que envían cuando el trato ya está avanzado, como papeles del banco, pasaportes, actas de nacimiento o defunción, entre otros, también son falsos.
Así se siente jugar
con los estafadores
Este reportero contactó a través de una página de red social a varias personas de Costa de Marfil, Nigeria y Ghana, bajo el pretexto de buscar amistades. El resultado fue la recepción de más de 35 correos, principalmente de mujeres relacionadas con este tipo de mafias.
El más representativo de los casos fue el de una supuesta chica originaria de Sudán, llamada Sarah Miller, quien vivía en Costa de Marfil, después de que sus padres fueron asesinados en la guerra civil.
Desde el primer correo enviado por esta persona, narró su historia y solicitó ayuda, pues el argumento fue que su padre había dejado una herencia de 12 millones de dólares en una caja de seguridad de un banco en Abidján, Costa de Marfil, y que este dinero debía ser transferido a una cuenta extranjera por cuestiones de seguridad.
“Vivo en un campo para refugiados en Abidján y sólo puedo salir a revisar el Internet a determinadas horas del día, espero que me puedas ayudar, eres muy amable y me gustaría vivir en México cuando arreglemos todo, continuar mis estudios allá”, citó en uno de los correos electrónicos, que mandó desde la dirección sar_mler80@yahoo.com .
Una vez que este reportero le respondió que con todo gusto la ayudaría, la supuesta chica pidió los datos personales, como dirección, teléfono, nombre completo, y por cuestiones de seguridad se le proporcionaron datos falsos. El nombre fue cambiado a Hugo Joel Ramos Valdez.
Una vez que se le dieron esos datos, indicó que mandaría una serie de documentos del Gobierno de Costa de Marfil a fin de que se llevara a cabo el cambio de beneficiario de los supuestos millones de dólares.
“Sarah” envió un documento para llenarlo con los datos personales de este reportero y lograr el cambio de beneficiario, además de tener que contactar a una supuesta dependencia de seguridad bancaria llamada Assistance 2000 Security Company, para que estuvieran enterados de que se estaba de acuerdo en la transacción. Un par de días después llegaron dos documentos con sellos, firmas y membretes, para darles apariencia de reales, de los cuales uno era el Certificado de Depósito de la caja con dinero por parte del padre de Sarah Miller, llamado según el documento Maxwell Weta Miller. El otro documento se trata del supuesto cambio de beneficiario, donde Sarah Miller accede a realizarlo a nombre de este reportero, y poder transferir después ese dinero a México.
Dichos papales fueron enviados a través del correo electrónico assistance2000security_cj@hotmail.
com y eran firmados por un sujeto llamado Edward N´guessan, quien aparecía como director de la falsa compañía de seguridad financiera, donde incluso aparecía una página de Internet, así como los números telefónicos.
Esta persona pidió la cantidad de 500 dólares para poder terminar los trámites de cambio de propietario y así después supuestamente proceder al depósito de los millones de dólares.
Después Sarah mandó un mensaje donde dijo a este reportero que se hiciera rápido el pago, pues habría elecciones en aquella nación y por cuestiones políticas sería difícil hacer la transacción.
En ese instante fue cuando dejó de tenerse contacto con estas personas, quienes en casi la totalidad de los casos utilizan las mismas historias y argumentos para estafar a usuarios de todo el mundo.
Incluso al ya no recibir respuesta, la “Compañía de Asistencia” recordó que habían de pagarse 500 dólares y que estaba a punto de vencerse el plazo. Al realizar una revisión en la página de Internet www.419.bittenus.com, fundada por “Miss Young” para prevenir a la población sobre estas estafas, se descubrió que la falsa Sarah Miller tenía más de 30 diferentes alias como Suzzy Fred, Rama Dogma, Paulina Ray, Juliette Goodwill, entre otros.
Las fotos que utilizaba en sus perfiles correspondían realmente a una actriz sudafricana e incluso es muy probable que se trate de un estafador hombre que se hace pasar por mujer, aseguró “Miss Young” al ser contactada por este medio y preguntarle sobre el modus operandi de estas personas.
Sobre la página de Internet de la Compañía de Asistencia, dijo que para hacer reales las situaciones y obtener la confianza de las víctimas, crean páginas web hasta cierto punto rudimentarias e incompletas, pero que les sirven como fachada, además de la falsificación de documentos.
El investigador Gabriel Cámpoli aclaró que los documentos bancarios y datos que utilizan los estafadores en muchas ocasiones pueden llegar a ser verdaderos, pero sin el consentimiento de las instituciones que generalmente no saben que se realizan estafas con la utilización de su nombre. Otro dato relevante dentro de la investigación, es que una vez que estas personas tienen tu correo electrónico empiezan a llegar infinidad de mensajes e intentos de estafa.
Una prueba de ello fueron los correos que recibió este reportero por parte de varias personas, entre ellos el de una chica supuestamente llamada Bintou Banteh de Gambia, quien buscaba amistad para que alguien le pagara sus estudios, pues la falta un semestre para graduarse pero no tenía dinero para pagar. Dio una dirección y un correo de una Universidad que no existe, lo cual muestra otra modalidad de estafa de estas mafias.
Otro par de correos de una persona llamada Joy Thomson y un sujeto que dijo ser Finhae Ekoku de Nigeria, de igual manera que Sarah Miller, contaron una tragedia personal y familiar, por lo que solicitaban apoyo de algún extranjero para depositar sus “millones”.
Sin embargo, el colmo fue el mensaje de una persona llamada Diara Toure , también de Costa de Marfil, quien mencionó que en aquel país murió hace años el administrador de una compañía, el cual se llamaba Allan Joel Ramos. “Creemos que al usted llamarse Hugo Joel Ramos debe ser usted familiar de él. Sabemos que falleció en un accidente y dejó en una cuenta bancaria 26 millones de dólares, que nunca han sido reclamados”, señaló en el mensaje, quien dijo ser el auditor general del COOPEC Bank de Costa de Marfil.
Según esta persona había que viajar a aquella nación africana para completar la transacción, por la cual se recibiría el 40 por ciento de los 26 millones de dólares.
Una vez que se descubrió una modalidad más de estafa por parte de estas mafias, este reportero decidió dejar de recibir estos mensajes.
Difícil arrestarlos
e investigarlos
El investigador del INACIPE en delitos informáticos, Gabriel Cámpoli, aseveró que las corporaciones policiacas mexicanas tienen nulo conocimiento de la operación y organización de estas mafias, pues ante la falta de especialización no se investigan.
“Esto produce que no se pueda pedir colaboración en condiciones de igualdad, ya que si Interpol por ejemplo pide una investigación en México no habría quien la hiciere ante la falta de unidades especializadas que sí existen en el resto del mundo”, sostuvo.
A pesar de que la Secretaría de Seguridad Pública Federal cuenta con una Policía Cibernética, ésta según Gabriel Cámpoli, sólo “patrulla” los sitios de Internet, pues al ser policía no investiga, además que está impedida para hacerlo por su propia Ley Orgánica, además que en muy pocos casos se hacen denuncias, toda vez que tampoco hay quien las reciba en las procuradurías por lo especialización de la materia.
Los afectados en teoría deberían poner su denuncia en la Procuraduría General de la República, por tratarse de un delito internacional aunque también podría ser tomado por fraude simple y recurrir a las procuradurías locales.
“El problema no es el marco legal pues sí existe. Lo malo es que estos delitos y en general todas las estafas e ilícitos a través de Internet rara vez se persiguen por la falta de unidades o fiscalías especializadas, y cuando se decide investigar, que es muy raro, lo hace un ministerio público de cualquier mesa”, subrayó el investigador.
Los delitos informáticos en México, se encuentran tipificados dentro del artículo 211 BIS del Código Penal Federal.
Mientras que los fraudes bancarios se reencuadran en la Ley de Instituciones de Crédito en el artículo 113 BIS. “Miss Young” estableció que los países africanos han intentado frenar a estas mafias, pues han afectado seriamente su imagen, sin embargo la movilidad y capacidad de anonimato en el ciberespacio, además de que cambian constantemente de centro de operaciones, dificulta las acciones policiales.
Aunado a lo anterior, el grado de pobreza en los países africanos y la corrupción imperante dentro de las policías, así como la falta de especialización y recursos para la persecución de delitos cibernéticos, vuelve más difícil la lucha, señaló esta mujer que se ha dedicado a localizar y exhibir a los mafiosos desde hace cuatro años en su página de Internet.
Incluso si son atendidas las denuncias de extranjeros al ser estafados por ciudadanos nigerianos, por ejemplo, se corre el riesgo de ser acusado de complicidad, toda vez que todos los trámites o transacciones se hacen con documentos falsos.
“Yo fui estafada hace varios años y ahora me dedico a informar a la gente, a delatar y exhibir a estas personas, creo que esa es la mejor forma de prevenir a los ciudadanos de todo el mundo para evitar que caigan en manos de estos delincuantes, aseguró.
Emmanuel “N”, después de su fallido intento de romance con una chica africana y de que estuvo a punto de ser estafado, revisa minuciosamente cada correo electrónico que le llega y tiene mayor precaución con las personas que conoce en las redes sociales. “La verdad es que como no tienes el contacto directo o cara a cara en el Internet, subestimas lo que ahí sucede. Crees que es muy difícil que te estafen o caer en peligros en la web, pero no es así. Realmente se deben tomar muchos cuidados”, comentó.
Mientras tanto, este reportero de cuando en cuando revisa los mensajes de los estafadores africanos que llegan a su bandeja de entrada, para descubrir sus nuevas modalidades y continuar con futuras investigaciones.