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Saltillo, ‘zona de veda’ para fraccionamientos

Vanguardia
 
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  • 13 julio 2010
  • El Ayuntamiento de Saltillo, a decir del director de Desarrollo Urbano Municipal, Everardo Quezada Martín, ha tomado la decisión de no conceder más permisos para la construcción de fraccionamientos en el nororiente de la ciudad, en tanto no se elimine el riesgo de inundación en la zona.

    “Es una zona muy baja, cualquier barda o bordo que se haga por allí va a provocar movimientos de agua; la única solución que vemos, e incluso ya se propuso, es que se haga es un canal de desagüe”, afirmó el funcionario al dar a conocer la decisión de imponer una “veda” a la construcción en el área.

    No está claro a partir de cuándo aplica la medida, ni cuáles son los instrumentos jurídicos de los cuales echará mano el municipio para garantizar que, efectivamente, la decisión pueda ser aplicada y se impida el surgimiento de nuevos asentamientos.

    Valdría la pena en ese sentido, que se explicara con detalle la forma en la cual operará esta decisión, pues de nada sirve que exista la intención de ordenar el crecimiento urbano, si ésta carece de posibilidades reales de llevarse a la práctica.

    Es de reconocerse, desde luego, que se trata de una buena idea y, de implementarse tal como lo ha dado a conocer Quezada Martín, será una medida digna de reconocimiento. Es obligado señalar, sin embargo, que se trata de una medida limitada, pues se refiere exclusivamente a una zona de la ciudad donde no se ubica el 100 por ciento del problema. Por otro lado, al ser ésta una zona habitacional de baja y muy baja densidad, tampoco se ubican allí la mayor parte de los afectados por las inundaciones que provoca la mala planeación urbana.

    Sí se ubican allí, por el contrario, los mayores intereses inmobiliarios, circunstancia que vuelve todavía más necesario que el anuncio realizado por el Director de Desarrollo Urbano se traduzca en normas puntuales que obliguen realmente a las autoridades y a los desarrolladores a sujetarse a las mismas y no construir más si no se resuelve el problema de drenaje.

    Pero también es necesario que se presente un proyecto integral que atienda al problema completo y que, además de atender el fenómeno tal como existe hoy, contenga medidas precisas para evitar que vuelva a aparecer.

    Está muy bien que se prevenga la edificación de nuevos desarrollos habitacionales que podrían inundarse si no existe primero la infraestructura que lo impida, pero hoy ya hay zonas que se inundan y esta situación demanda acciones correctivas urgentes. Así pues, a la “zona de veda” que se ha planteado establecer, es necesario añadir la “zona de restauración”, allí donde la falta de previsión, la negligencia, la complicidad —o todo junto— permitió que aparecieran viviendas donde nunca debieron existir.

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Editorial

Por: Vanguardia
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