El impasse sobre el presupuesto amenaza con la paralización del gobierno federal a partir del sábado si no se llega a un acuerdo hasta el viernes
Los republicanos de la Cámara de Representantes impulsan un plan que podría mantener a raya por una semana más la amenaza de una suspensión de actividades del gobierno, mientras el Congreso y la administración del presidente Barack Obama luchan por llegar a un acuerdo presupuestario.

Los republicanos recurrieron al plan luego de ser incapaces de llegar a un acuerdo en conversaciones nocturnas en la Casa Blanca.

Los demócratas, que presionan por una solución a largo plazo, rechazaron el enfoque cortoplacista como una maniobra política republicana, que significa que sus rivales podrán culpar a los demócratas si el gobierno cierra sus puertas el sábado.

Obama tuvo una reunión nocturna en la Casa Blanca con el líder republicano de la Cámara de Representantes, John Boehner, y con el líder demócrata del Senado, Harry Reid. Los tres se reunieron por una hora y 15 minutos.

Luego de las negociaciones, Obama declaró que las diferencias entre republicanos y demócratas se habían reducido un poco, pero acotó que en este punto sólo una acción urgente podría evitar un cierre de gran parte del gobierno el viernes a la medianoche.

''Va requerir de un suficiente sentido de urgencia'', destacó el presidente, ''a fin de concretar un acuerdo y poder aprobarlo y evitar una paralización''.

''Sigo confiado en que si somos serios en la intención de lograr algo, podremos concretar un acuerdo y lo aprobaremos y evitaremos una paralización'', destacó Obama.

El impasse sobre el presupuesto amenaza con la paralización del gobierno federal a partir del sábado si no se llega a un acuerdo hasta el viernes.

Incluso un breve paro de actividades podría afectar a muchos estadounidenses, desde los soldados que combaten en el extranjero que aguardan su paga hasta los turistas que planean viajar a los parques nacionales.

Los republicanos tomaron control de la cámara este año después de comprometerse a reducir el gasto y poner bajo control el déficit presupuestario de Estados Unidos.