México.- Gracias al hábito de la lectura de numerosos capitalinos, miles de textos serán salvados a partir de la víspera y hasta el domingo, de ser reducidos a confeti, pues luego de ser obras de aparador y pasar por rebajas y saldos, fueron puestos a la venta en el Segundo Gran Remate de Libros.
La vendimia editorial inició a las 11:00 horas en el vestíbulo del Auditorio Nacional, donde 75 editoriales rematan títulos de todos los temas y de los autores más variados, desde los más desconocidos, hasta los consagrados, pasando por una amplia gama de conocidos, famosos, en todas las materias.
Desde cuentos infantiles hasta ultramodernos tratados de medicina nuclear, los libros que se rematan como una iniciativa de las autoridades culturales de la capital del país también ostentan precios que llaman la atención. Los hay desde tres pesos hasta 300, 400 y 500. Los remates, eso sí, son reales.
La lectura, un bien cultural intangible de fácil acceso para todos los mortales, es también un ejercicio de democracia. Por eso, entre los puestos de libros pululan soldados, policías, oficinistas, estudiantes, amas de casa, ejecutivos, gente del pueblo y gente famosa como Carlos Monsiváis.
Otro famoso que se dio tiempo para asistir al primero de siete días de remates, considerado por algunos concurrentes como "el mejor, porque se encuentra el surtido completo y regalitos como separadores, carteles, plumas y otros objetos", fue Vicente Leñero, escritor de altos vuelos.
Los libros que se tienen a la venta ya estaban destinados a la trituración y al desecho, pero como parte del Programa de Lectura Para leer en Libertad, las autoridades locales decidieron mandarlos al Auditorio Nacional, donde estarán desde hoy hasta el domingo, de 11:00 a 19:00 horas, con entrada libre.
Se trata de ediciones nuevas, huelen a papel y tinta fresca y con esa característica ejercen un poder de atracción sobre los mortales que frecuentan este tipo de eventos. Su historia no ha sido precisamente alegre, pues antes, con su precio comercial, no hubo quién se animara a llevarlos a su librería privada.
Son títulos de los más diversos géneros que han pasado por ventas, rebajas y saldos y que finalmente iban a ser enviados a las bodegas de las editoriales para su trituración y desecho, ya que por disposiciones de ley no pueden ser donados o regalados, a menos que paguen un impuesto.
Por eso, los editores acordaron con la Secretaría de Cultura este Remate de Libros, porque si los ejemplares son almacenados, incluso tienen que pagar activos fiscales; de esta forma, llegan al público a precios bajos. Y no se crea que no hay títulos o autores valiosos. Los hay y en gran cantidad.
Un grupo de estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) aprovechó el relajado ambiente de fin de semestre en sus aulas y decidió ir al Auditorio Nacional. Todos encontraron gruesos volúmenes de anatomía a precios inimaginables.
"Este tratado tiene un precio normal de mil pesos. Aquí lo encontramos en 300. Está nuevo, de la más reciente edición y no está maltratado ni tiene pero alguno", señalaron los discípulos de Hipócrates, quienes se tuvieron que organizar en una especie de "tanda" para comprar libro para todos.
Conforme a la idiosincrasia nacional, y de acuerdo con las más ricas tradiciones mexicanas, el "regateo" estuvo a la orden del día. A pesar de que los libros tienen rebajas de entre 40 y 70 por ciento, los lectores quieren más: "¿Cuánto dijo?", "¡70 pesos!", "Que sean 60, ¿no?".
A pocas horas de iniciado el remate, la afluencia crece y crece. Niños, damas, caballeros, ancianos, todos salen con una, dos y hasta tres bolsas de plástico con el logotipo de tal o cual firma editorial. Todos contentos, "porque sólo así pude comprar los libros que hace tiempo estaba deseando", dijo uno de ellos.
Esta propuesta de la Secretaría de Cultura evita que los libros sean triturados y apoya para que las editoriales los pongan a la venta a precios verdaderamente económicos y a disposición de todos los bolsillos. El Gran Remate de Libros es hermano del proyecto "Tianguis de Libros".
Otros familiares son "Para leer de Boleto en el Metro", "Libro Clubes", "Sana, sana leyendo una plana" y "Letras en Rebeldía", que hasta cierto punto ya son identificados por los lectores de la ciudad. La memoria señala que el primer evento de este tipo se llevó a cabo en diciembre pasado.
En esa ocasión, bajo el lema "Compra un libro para que siga existiendo, en lugar de que se destruya", la sede fue la antigua Torre de Relaciones Exteriores, que hoy alberga el Centro Cultural Universitario Tlatelolco y registró una gran afluencia.