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¿Quieres una nueva vida?; fundar el mito en un misterio

Detrás de la máscara del luchador; el `mascarero', el héroe anónimo que crea ídolos públicos

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domingo, 25 de noviembre del 2012

  • Foto: Vanguardia/Joel Barrera

Saltillo.- ¿Quién está detrás del misterio que envuelve a los luchadores mexicanos? ¿Quién es el encargado de fabricar éstas identidades que el público aclama y que gobiernan las arenas de nuestro país?

En Saltillo tenemos a uno de los pocos creadores en el norte de México que se dedican a dotar de forma a los héroes de este espectáculo tan popular en nuestra ciudad.

Juan de Dios González es el fundador y único trabajador de J.D Máscaras, que desde hace 5 años elabora excelentes diseños para todo público. Alto, moreno, delgado y de vestimenta casual no da la imagen de alguien relacionado con este agresivo deporte.

Sus clientes: desde aficionados que le piden la máscara de su luchador favorito a la medida, hasta luchadores reconocidos como "Relámpago" o "El Destructor".

Sus trabajos, pedidos con anticipación por luchadores de toda la República y clientes selectos tienen una regla: "No hay trabajos urgentes".

"No me considero mascarero", dice tajante González, quien revela que esta habilidad la desarrolló como parte de un hobbie, pero no pretende vivir de esto jamás.

Juan es aficionado a las máscaras desde que era pequeño. "Me gustaban más las máscaras que la propia lucha", expresó, mencionando que es el misticismo, el aura del personaje reflejado en su máscara, lo que hacía que fueran tan atractivas para él.

Es cuando su hijo tiene tres años de edad que inicia la confección de las mismas, que partieron desde las muy sencillas y mal elaboradas, hasta las obras de arte de hoy.

El proceso

De niño siempre quiso una máscara, pero por azares del destino, nunca la tuvo. Es a los 10 años que intenta hacer su primer intento en elaborar una, misma que termina en el bote de la basura. 

Hace cinco años, Juan retoma el reto y sabiendo coser, requisito indispensable, todo fluyó de manera más fácil.

Como ingeniero industrial en una maquiladora, era necesario que aprendiera a coser para auxiliar y dar indicaciones a sus subordinados.

"En mi primer trabajo era reglamentario saber coser, para que la gente que está a tu cargo vea que también le entras, para que no te cuenten. Empezamos con costura recta, zigzag, doble aguja, y con sobrehiladoras, fileteadoras y de todo", mencionó.

Cuando su hijo cumplió tres años decidió que le inculcaría su afición por las máscaras; en aquél entonces elaboró un sinfín de ellas para él, siendo la "primeritita", dice, una versión mini de la del "Rayo de Jalisco".

"En mi primer trabajo era reglamentario saber coser, para que la gente que está a tu cargo vea que también le entras, para que no te cuenten. Empezamos con costura recta, zigzag, doble aguja, y con sobrehiladoras, fileteadoras y de todo". Juan de Dios González.