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Problemas al tener relaciones sexuales

Sus causas son muy diversas, pueden ser a consecuencia de enfermedades como la diabetes, alta presión, artritis, depresión severa, estrés o rutina

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lunes, 03 de noviembre del 2008

    El impedimento a tener relaciones sexuales con normalidad puede tener diversos orígenes, pueden ser a consecuencia de enfermedades como la diabetes, alta presión, artritis o depresión severa, entre otras.

    A veces están relacionadas a conflictos en la relación de pareja, estrés, rutina, infidelidad o abuso de la pornografía.

    En la mayoría de los casos, sin embargo, derivan de una combinación de factores anímicos y fisiológicos, o tienen su origen en problemas emocionales como maltrato, traumas, educación sexual inadecuada, o abusos sexuales, afirma la doctora Alicia Fernández, especialista en sexualidad de niños, adolescentes y adultos. Es posible que las disfunciones estén presentes desde el comienzo de la vida sexual de una persona, en momentos determinados o con ciertas parejas. Algunas veces pueden aparecer de súbito, tras haber mantenido una sexualidad saludable por mucho tiempo.

    En el contexto que sea, cuando afectan a uno o ambos miembros de la pareja lo fundamental es establecer una comunicación "clara, asertiva y afectiva", recomienda Fernández al plantear que, incluso, este acercamiento puede hacer la diferencia entre salvar la relación o dejarla morir.

    "Usualmente, la mujer tiende a buscar ayuda e informarse.

    El varón es más propenso a distanciarse para no seguir frustrando a su pareja o para que no se dé cuenta de lo que está pasando. Pero cuando la comunicación es buena ambos pueden salvar la relación", afirma.

    Es importante que la reacción de la persona que percibe una disfunción en su pareja sea de aceptación, nunca de rechazo. Debe ofrecer su apoyo, de manera que la otra parte sienta querido o querida, independientemente del problema que atraviesa.

    Generalmente, un sexólogo o terapeuta sexual refiere a las parejas a médicos primarios para descartar que alguna condición médica pueda estar interfiriendo con su intimidad.

    Otras veces, se identifica que lo que la pareja entiende como problemas sexuales son en realidad conflictos o distanciamientos en la comunicación. Estos casos son referidos a un psicólogo o terapeuta de pareja.

    "Después que se descarta todo lo demás se entra en la parte sexual", explica la doctora.

    Falta de interés sexual - Es la disminución o falta de fantasías, pensamientos y deseos sexuales.

    "El deseo involucra pensamientos, emociones, pasión y afecto. Cuando ese deseo se manifiesta el ciclo de la respuesta sexual comienza de manera adecuada. Pero cuando no siente ese deseo, no le motiva el hombre y es muy difícil que se excite", explica la doctora Fernández. Este trastorno puede ser causado por el uso de ciertos medicamentos, depresión o la menopausia.

    Desorden orgásmico: No se alcanza el orgasmo aún después de recibir suficiente estímulo.

    Si se descartan causas sicológicas o fisiológicas, el origen del trastorno puede ser la falta de conocimiento y experimentación sobre el propio cuerpo. Por lo tanto, la persona no sabe qué le excita ni puede compartirlo con su pareja.

    En algunas mujeres el desorden surge a consecuencia de golpes, heridas o alguna cirugía.

    Desorden de excitación sexual: Es la incapacidad para lograr o mantener la lubricación y otras respuestas físicas a la excitación como el endurecimiento de los pezones, la sensibilidad y la disminución de la hinchazón del clítoris.

    A veces, las mujeres que experimentan este desorden pueden desarrollar problemas sicológicos.

    Dolor durante el acto sexual: Incluye la dispareunia, un dolor genital relacionado al coito. Esto hace que se contraigan los músculos y se evite la penetración. Puede desarrollarse debido a infecciones vaginales, adelgazamiento, menopausia o procedimientos quirúrgicos vaginales.

    Dificultad en la erección: Es cuando el hombre no alcanza una erección lo suficientemente fuerte y duradera como para llevar a cabo una penetración satisfactoria. En Estados Unidos, el l 52% de los varones entre 40 y 70 años padece este trastorno. Las posibilidades de sufrirlo aumentan con la edad y el riesgo de padecer otras condiciones médicas.

    Eyaculación precoz: En los casos más graves, la eyaculación ocurre antes, en la puerta o entrada de la vagina, sin culminar el acto sexual. En los menos severos, la eyaculación dura segundos o muy pocos minutos. Puede deberse a la sensación de novedad, a ansiedad o problemas médicos.

    Falta de deseo sexual: Es mucho menos común en la mujer que en el hombre debido a que la hormona testosterona, responsable del deseo sexual, está más presente en ellos que en ellas.

    Inhabilidad para alcanzar el orgasmo: A pesar de sentir deseo y estar excitado no logra eyacular. Al igual que la mayoría de las disfunciones, puede ocurrir en algún momento debido a estrés o otros factores emocionales o ambientales, pero si es recurrente hay que buscar ayuda.