Jamás puede un niño recuperar su infancia, aunque le pidieran mil veces perdón al llegar a la edad adulta y recriminara a sus progenitores el mal que le hicieron: nunca podrá recuperarla. Con pedir excusas podemos sanar la herida ocasionada, pero jamás podremos hacer desaparecer la cicatriz que esta herida les dejó. Foto EFE/Biel Aliño
Es habitual en las separaciones que los padres manejen a sus hijos para que tomen parte en sus disputas o se pongan a favor de uno u otro.
Madrid, España.- Un niño de unos cinco o seis años le dice a su madre "¡Mami, es papá!", sale corriendo al encuentro de ese hombre pero, unos metros después, se frena en seco, y espera con los hombros caídos a que su padre se le acerque.

Su padre se agacha a la altura del niño con la intención de darle algo, pero no le da tiempo porque su hijo le dice con uno de los tonos más tristes que puedan oírse en un pequeño: "Me ha dicho mamá que no me quieres". Su padre lo abraza, atrayéndolo hacia si, aunque, con lo que su hijo cree, le es muy difícil consolarlo.  

La escritora Carmen Serrano, casada y madre de tres hijos,  presenció esta dolorosa escena en una cafetería y esto fue lo que la impulsó a escribir el libro que lleva por título, aquella tristísima frase infantil,  mediante el cual pretende alertar a los padres para que eviten esta forma de maltrato con sus hijos, y sean verdaderos padres, en vez de simples progenitores.  

"A miles de niños se les dice esto o cosas parecidas. Es el maltrato más sutil y dañino que se les puede hacer. Es imposible que crezcan emocionalmente si oyen estas frases desde pequeños. ¿De qué les sirve tener el estómago lleno si sienten que las peleas de sus progenitores las provocan ellos y no se producirían si no hubieran nacido?", señala la autora, nacida en Valencia (España).

Son sobre todo los hijos -biológicos o adoptados- de padres separados o divorciados, que están en vía de separación o divorcio, y a veces los de aquellos que mantienen su vínculo legal o siguen conviviendo, pese a que su relación de pareja está plagada de insatisfacción y tensiones y se ha transformado en un campo de batalla, erizado de malentendidos y conflictos.

Este es el tema central del diálogo que esta autora y activa defensora de los derechos de los niños (www.carmenserrano.com) ha mantenido con Efe:.

Pregunta.- En su libro señala que "no sentirse querido por los que un día decidieron traernos a este mundo es lo que más dolor y desequilibrios emocionales causa en los niños".

Respuesta.- En efecto. Como te sentirías ahora, de adulto, si en tu mente tuvieras grabadas imágenes de tu madre diciéndote: "maldita la hora en que te traje al mundo"; "a los hijos que tiene con la otra, los quiere más que a ti"; "eres un desastre, con razón tu padre no te quiere ni ver"; o "no me paga cuando toca porque le da igual si te mueres de hambre".

Hay otras expresiones igualmente dañinas como "la que más te quiere soy yo"; "¿Para qué ibas a necesitarlo a tu padre? Él es un egoísta que sólo piensa él"; "¡yo te quiero más!"; o "si te vas con él me quedaré solita todo el fin de semana. Tú eres mi vida". 

FRASES QUE DEJAN MARCA.

P.- También los hombres incurren en frases manipuladoras de este tipo.  .

R.- La versión masculina puede ser muy parecida e igualmente letal para el alma de un niño: "tu madre se va con el primero que encuentra"; "¡en realidad no se siquiera si eres mi hijo: eres clavado al vecino!";  y otras igualmente tóxicas.

Si leer esto hace sentirse mal a una persona adulta, hay que imaginarse lo puede pensar un niño que  lo vive desde bien pequeñito. ¡Para esto no se traen hijos al mundo!. 

P.- También ha afirmado que "da igual quien lo haga, si el padre o la madre: el uso de los hijos como moneda de cambio cuando hay una separación, es una crueldad que hay que evitar".

R.- Eso es indiferente para el niño. El daño emocional que sufre es claro y patente. Las consultas de los psicólogos están llenas de pequeños que sufren estos maltratos diarios.

Son esos progenitores que hacen estas barbaridades  y quieren ocultarlas, los que deberían recibir ayuda psicóloga, en vez de sus hijos.

P.- Según usted, hace "falta más valentía por parte de toda la sociedad" para afrontar este tema... .

R.- Si. Los maestros tienen que tener valor para denunciar estos atropellos a sus alumnos. Los abuelos no deben ser padres para sus nietos porque así les dejarán sin padres y sin abuelos. Los abogados no deben ser abogados de familia si no están siempre a favor del niño. Los jueces no deben permitir que se ampare en la justicia la gente que miente. La justicia (que no siempre la ley) tiene una única misión: amparar al indefenso, al débil y conseguir siempre la verdad,  jamás crear nuevas víctimas...  .

P.-  Afirma que "utilizar a los hijos en una separación es una injusticia".

R.- Claro, porque muchos de los adultos que la cometen encontrarán más tarde o temprano otra pareja, pero al niño le dejan marcas para toda la vida y le roban esos pocos años que dura la infancia.

Jamás puede un niño recuperar su infancia, aunque le pidieran mil veces perdón al llegar a la edad adulta y  recriminara a sus progenitores el mal que le hicieron: nunca podrá recuperarla. Con pedir excusas podemos sanar la herida ocasionada, pero jamás podremos hacer desaparecer la cicatriz que esta herida les dejó. 

P.-"Las madres y padres no son conscientes de que al meter al niño en sus peleas y desavenencias, le hacen daño al niño y le causan sufrimiento", señala en su libro.

R.-Soy consciente que no todos lo han hecho por maldad o por falta de responsabilidad. Creo que una gran mayoría de quienes sufren una separación o un divorcio están en un momento muy duro, en la mayoría de veces  lleno de odio, ira y desesperación. El resultado son niños sufriendo y "padres de verdad" convertidos en progenitores.

P.- Y el entorno de los padres también puede jugar un papel importante en este drama.  

R.- A menudo las personas que están al alrededor de quienes se separan sienten empatía con esos padres y con sus sentimientos o actitudes, e intentan ayudarlos participando en esa tendencia pero, en realidad, sólo los ayudan a que este dolor se haga cada vez más grande, en lugar de apaciguarlo. 

Estas personas que están alrededor de los que sufren una separación, si de verdad quieren apoyarles, que les ayuden a desprenderse de todo el odio que llevan dentro por el bien de sus hijos y de la persona a la que dicen querer. Esto ennoblece al ser humano. 

P.- ¿Cree que es posible un cambio de mentalidad en los padres que están envueltos en una separación?

R.- Por supuesto. Hay personas que creen estar haciéndolo bien, pero que solo les hace falta una pequeña reflexión, una explicación, para que se produzca ese cambio en el pensamiento que llevará a que su hijo o hija crezca emocionalmente sano.

Lo he comprobado en varias madres que me han confesado que acudieron a mis conferencias o leyeron mi libro para poder criticarme pero que, tras reflexionar sobre mi mensaje, su vida y la de sus hijos ha cambiado notablemente.   

DIEZ IDEAS PARA EVITAR EL MALTRATO

Del libro de Serrano pueden extraerse una serie de reflexiones dirigidas a las mujeres y madres, aunque muchas de ellas también válidas para los hombres y padres, que pueden ayudar a evitar que los niños sean manipulados o maltratados como resultado de una relación que no funciona o se ha roto:.

1.- Algunas chicas se casan o forman una familia con un hombre que a lo mejor no es el padre que realmente desean para sus hijos, que se conforman con un hombre inadecuado porque simplemente lo aman con el corazón  o que, a pesar de  que no lo aman, creen que con el tiempo lo amarán. Hay que ofrecer amor también con la cabeza si han de traer hijos al mundo.

2.- Hay que ser valientes y coherentes para saber distinguir la relación de pareja del deber para con nuestros hijos. 

3.- Si nos hemos equivocado en la elección de su pareja, hay que rectificar en vez de echarle la culpa a todo el mundo. 

4.- Llegados a un punto de desencuentro, las separaciones son convenientes para que los hijos aprendan lo que es el respeto, para que aprendan que nos podemos equivocar, pero se puede rectificar y continuar cada vida por separado.

5.- Hay que tener valentía y entereza para rectificar si nos hemos equivocado de persona,  o aceptar que nuestra pareja quiera dejar de serlo, siendo conscientes de que ha habido una consecuencia magnífica de esa primera elección: nuestros hijos.

6.- El egoísmo motivado por un falso triunfo ante un juez no debe robar a nuestros hijos las maravillosas vivencias que los niños pueden tener con su padre o madre.

7.- Hay que aceptar que si uno de los padres siempre se ha dedicado más horas o se sacrificó más por sus hijos, porque así lo sintió, seguramente será el que más galones tenga ante sus vástagos.

8.- Si una persona tiene educación emocional, difícilmente puede negar a sus hijos que pase horas con su padre o madre, que son necesarias para los niños y su crecimiento personal.

9.- Si una mujer se separa ha de asumir las consecuencias sin intentar estropear la vida a nadie, para que sus hijos puedan disfrutar de la madre con proyectos y con la alegría que merecen.  

10.- Hay que ayudar a desterrar de la mente de las personas que los niños son cosas, o una especie de mercancía privada. 

DESTACADOS:

-- "Da igual quien lo haga, si el padre o la madre, y no todos todos lo hacen por maldad o por falta de responsabilidad o amor hacia sus pequeños, pero el uso de los hijos como moneda de cambio en una separación, es una crueldad que hay que evitar siempre", señala a Efe,  Carmen Serrano, autora del libro `Me ha dicho mamá que no me quieres'.

-- "Utilizar a los hijos es una injusticia, porque los adultos que la cometen podrán encontrarán otra pareja, pero al niño le han dejado marcas para toda la vida y le han robado los pocos años que dura la infancia", señala la especialista.

-- Para Carmen Serrano "si una persona tiene educación emocional, difícilmente puede negar a sus hijos que pasen horas con su padre o madre, que son necesarias para los niños y su crecimiento personal. Hay que desterrar de la mente la idea de que los pequeños son cosas, una especie de mercancía privada".

Por Ricardo Segura/EFE-Reportajes