Angelo Balducci, de 63 años, ex presidente del Consejo de Obras Públicas, encarcelado y principal imputado en la investigación de la millonaria corrupción de la Protección Civil italiana, puede ser acusado en breve de un nuevo delito: explotación de la prostitución masculina.
Investigaciones policiales revelaron ayer que Balducci, caballero de Su Santidad —el exclusivo club laico de la Curia Romana—, recurría con frecuencia a Chinedu Thomas Ehiem, de 40 años, apodado Mike y cantor de la coral de la capilla Giulia de San Pedro, para contratar los servicios sexuales de hombres jóvenes, muchas veces seminaristas e inmigrantes sin papeles.
El Vaticano expulsó ayer a Ehiem del coro al aparecer en la investigación como el hombre que facilitaba encuentros homosexuales a Balducci.
Ehiem y su ayudante Lorenzo Renzi, de 33 años, arreglaban los encuentros a un ritmo pautado, cada dos o tres días. Ambos manejaban una red de jóvenes aspirantes a curas, y a veces reclutaban a extranjeros.
El poderoso Balducci, casado y con dos hijos, atendía las llamadas de los proxenetas en las situaciones más incómodas, incluso si estaba en el palacio Chigi (sede de la Presidencia del Gobierno) o en una audiencia privada con un cardenal. En una las 72 páginas que ocupan las interceptaciones telefónicas, se lee que Ehiem le dice a Balducci sobre un candidato: “Angelo... no te digo más. Dos metros, 97 kilos, 33 años y completamente activo”.
El fervor religioso de Balducci y la pervivencia en la sombra del poder de Giulio Andreotti se han revelado parte crucial del “sistema gelatinoso” denunciado por el juez de Florencia en el caso de la Protección Civil.
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