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Pareja homosexual logra adopción de menor y forma tercera familia homoparental en México

"El amor a nuestro hijo no es más ni menos, es el mismo", señalan José y Gabriel

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lunes, 05 de marzo del 2012

  • Foto: Archivo Vanguardia
México DF. Luego de cinco meses de realizar trámites y cumplir una serie de requisitos que garantizaran el bienestar e interés superior de Mateo, un niño de seis meses de edad, José y Gabriel lograron su adopción, hecho que los convirtió en la tercera familia homoparental legalmente constituida en el país.

La relación sentimental y afectiva de los padres de Mateo no es reciente. Viven juntos desde hace nueve años, y fueron de los primeros en hacer uso de la Ley de Sociedades de Convivencia, aprobada por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal en noviembre de 2006 y que entró en vigor en marzo de 2007.

No se trata de la primera adopción de un menor realizada por una pareja del mismo sexo en la capital del país. Existen dos casos previos, uno de mujeres en cuya relación una de ellas adoptó al hijo biológico de su cónyuge, y una de varones, en la que ambos tuvieron que acudir a diario y por meses al Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) del DF para cuidar, bañar, alimentar y jugar con la menor para así demostrar ante el juez la existencia de "lazos de filialidad" y convencerlo de otorgar su fallo a favor.

La llegada de Mateo a la vida de José y Gabriel fue un tanto imprevista, pues aunque tenían planeado tener un hijo, ya fuera biológico o adoptado, no pensaron que sería tan pronto. Fue uno de los hermanos de José quien le avisó sobre una mujer que estaba embarazada y dispuesta a entregar el niño a una pareja debido a su situación de extrema pobreza.

Tras analizar la idea por varios días se decidieron y establecieron contacto con ella meses antes del alumbramiento. Acordaron la entrega de Mateo el mismo día de su nacimiento. José y Gabriel se hicieron cargo de los gastos del cuidado del embarazo y del parto. La pareja buscó la asesoría del DIF-DF para asegurar la transparencia y legalidad del proceso. "Si no lo hacíamos de esa manera, la incertidumbre jurídica sería un elemento de angustia permanente en nuestras vidas", asegura José.

Durante el proceso de adopción, el DIF-DF se convirtió en el tutor de Mateo, y José y Gabriel en los depositarios. El acuerdo previamente firmado con la madre del menor permitió a éste convivir desde el primer día de su vida con la pareja. Gabriel fue quien se hizo cargo de él gracias al periodo vacacional otorgado por la institución bancaria "liberal" en la que se desempeña y que permitió homologarle derechos como la seguridad social.

Luego de cumplir con diversos requisitos como responder un cuestionario de 530 preguntas, presentar acta de nacimiento, comprobante de ingresos, acta de Sociedades de Convivencia -figura jurídica que no permite la adopción-, certificados médicos, prueba de no vivir con VIH/sida -hasta el momento ninguna pareja heterosexual u homosexual que ha iniciado estos trámites ha resultado VIH positiva-, carta de no antecedentes penales, comprobante de "solvencia moral" o cartas de recomendación, y el acta de matrimonio, el juez tuvo los elementos necesarios para dar su fallo.

Fue en los primeros días de enero cuando las autoridades de la Procuraduría General de Justicia y el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, se pronunciaron a favor de que José y Gabriel se convirtieran legalmente en los padres de Mateo.

"El amor no es más ni menos, es el mismo"

Ahora Mateo crece en una familia extensa bastante numerosa, donde tíos y primos lo visitan constantemente y están al pendiente de su salud y cuidado. Las terapias de "soporte emocional" con el psicólogo del DIF-DF quedaron atrás, fueron necesarias para demostrar que la adopción no se hacía "por vanidad o exhibicionismo, sino que se trataba de un anhelo auténtico surgido de un proyecto de vida de una pareja estable", dice José.

Gabriel no niega que le hubiera "encantado" tener un hijo biológico. Sin embargo, subraya que "eso es lo de menos" pues "el amor que siento por Mateo no es más ni menos, es el mismo que si fuera un hijo engendrado por mi". Asegura que las preocupaciones tampoco distan de las que tienen las parejas heterosexuales por sus hijos, sobre todo la relacionada con la estabilidad económica.

Simbolismo político y reto cultural

Para José y Gabriel, garantizar a Mateo una educación de calidad y la discriminación de la que pueda ser objeto, son dos de sus principales preocupaciones, por eso dicen, es importante que la sociedad conozca la existencia de otros tipos de familia aparte de la tradicional y heterosexual que predomina en el imaginario social y que promueve la Iglesia católica, cuyo máximo jerarca, Benedicto XVI, vendrá a México en este mes para, aseguran, ratificar dicho esquema familiar.

"El mensaje es que existimos familias homoparentales con hijos adoptados y que podemos ser tan felices o infelices como cualquier otra, y que no deben ser discriminadas por motivo alguno. El reto que socialmente tenemos es que nuestra familia no sea excluida, estigmatizada y violentada por los prejuicios y mitos sociales y culturales heredados del pensamiento judeo-cristiano

En tanto, Mateo recién estrenó acta de nacimiento emitida por el Juzgado 37 del registro Civil de esta ciudad en la que se puede leer su nombre con los apellidos de sus dos papás, quienes no descartan la idea de más adelante darle una hermana. "Ya no sería una bebé, sino una niña más grande", dicen convencidos tras asegurar que más allá de la configuración de sus integrantes, lo que debe prevalecer en las familias son el amor y el respeto.

¿Dónde sucedió?