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¿Para qué sirven los besos?

"Por una mirada, un mundo;  por una sonrisa, un cielo;  por un beso... yo no sé qué te diera por un beso", reza una de las más bellas y conocidas estrofas del poeta español Gustavo Adolfo Bécquer

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viernes, 08 de junio del 2012

  • Foto: Vanguardia-EFE
MÉXICO, D.F.- Las investigaciones científicas todavía no tienen respuesta para la romántica reflexión del literato español. Sin embargo, han desvelado algunas sorprendentes utilidades de esa tierna y a veces ardiente forma de expresar el amor o el deseo, la cual no sólo es una aliada del afecto, sino además ¡de la salud!

La doctora Helen Fisher, profesora de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, EE. UU. afirma que "un beso es un mecanismo de evaluación del compañero", y que al besar se desencadenan una serie de reacciones químicas, y en algunos casos, un mal beso podría ser el "comienzo del fin" de un nuevo romance.

La antropóloga, autora de libros sobre la sexualidad, el amor y las diferencias de género en el cerebro, ha señalado que besar supone algo más del 90 por ciento de las actividades sociales de los seres humanos y además es un instinto natural para estimular los mecanismos de la reproducción.

"Cuando besamos, vemos, olemos, sentimos al otro. Su saliva contiene cantidades de hormonas que constituyen un indicador de su personalidad. Al besar, el cerebro se pone activo. Cinco nervios le llevan mensajes de lo que están sintiendo. Es realmente una herramienta de evaluación muy poderosa".

A través de sus estudios, la investigadora afirma que, cuando una persona besa a otra, accede a tres sistemas cerebrales primarios utilizados para la unión y la reproducción: la conducta sexual, el amor romántico o apasionado y en tercer lugar, el afecto.

Cuando besamos impulsados por el amor romántico, una parte del cerebro enloquece y se comporta "como si estuviera bajo los efectos de la cocaína".

"Es un impulso poderoso que viene del área cerebral responsable de las adicciones", señala.

Por otra parte, "hay evidencias de que la saliva contiene testosterona y de que a los hombres les gustan los besos con más saliva y con la boca más abierta, lo cual me sugiere que intentan transferir testosterona para alentar el apetito sexual en las mujeres", añade.

Beso: comienzo o fin de un romance

Para demostrarlo, afirma que "hay personas que se han desencantado de su pretendiente en apenas tres minutos después de haberlo besado", según Fisher, quien sostiene que hay distintos estilos de atracciones amorosas que dependen de la composición del coctel de sustancias cerebrales y hormonales de cada persona.

La doctora Fisher ha investigado quién se siente atraído por quién en 28 mil personas. Ha comprobado que aquellos en los que predomina la dopamina, creativos y dispuestos a correr riesgos, buscan a gente de similares características, al igual que sucede con quienes tienen más serotonina, tradicionales y ejecutivos.

En cambio, quienes evidencian niveles elevados de testosterona-analíticos, lógicos y aptos para la ingeniería-, se emparejan con quienes poseen más estrógenos, personas en las que predominan cualidades como la imaginación y la intuición.

¿Dónde sucedió?