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Agencias
Un enviado especial de Telesur a Libia ignoró la revuelta en demanda de democracia llevada adelante por el pueblo y aseguró que los ciudadanos consideran al dictador "un dios"
"Estuve caminando por la Plaza Verde, en el centro de Trípoli, donde había una gran manifestación en apoyo a Khadafi. La gente llegaba con banderas y pancartas para apoyar el líder de la revolución libia y la situación es de absoluta tranquilidad", informó el periodista de Telesur Jordán Rodríguez.

El testimonio del enviado de la cadena que apoya al caudillo Hugo Chávez se opone las informaciones ofrecidas por las cadenas norteamericanas o europeas que sostuvieron durante todo el día que las milicias oficialistas estaban en las calles para "frenar la rebelión popular que ya controla casi la mitad del país".

"La tranquilidad es absoluta, muchos negocios permanecen cerrados en pleno centro por los acontecimientos que sucedieron en estos últimos días, pero en el resto de la ciudad se vive con absoluta normalidad", informó Rodríguez.

En referencia a las manifestaciones de apoyo, describió que la gente no considera a Khadafi sólo un presidente, "sino que se refiere a él como un dios".

Respecto a la cifra de muertos que maneja la mayoría de los medios a través de distintas organizaciones humanitarias, exiliados y delegaciones diplomáticas que debieron evacuar a su personal, Rodríguez dio también su propia información.

"De acuerdo con fuentes diplomáticas en Trípoli, los muertos no son mil como informan sino un poco menos de 400 y de personas que militan en la oposición que intentaron tomar bases militares y edificios del Gobierno y fueron reprimidas por las fuerzas militares. Esos fueron los focos de violencia", aseguró.

De todos modos, el enviado de Telesur advirtió que oficialmente no se informó aún la cifra exacta de víctimas en los enfrentamientos.

Finalmente, anticipó que "la gente se está preparando para festejar en las calles el triunfo de la revolución de Khadafi".

El régimen libio lanzó la mayor represión en muchos años como respuesta a una ola de protestas similar a la que sacude a países árabes y que ya provocó la caída de los presidentes de Egipto y Túnez, vecinos a Libia.