MÉXICO, DF.- El secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio Irazábal, “está en su derecho de jugar sus cartas políticas como quiera, pero se está olvidando de lo más importante que son los niños del país, ya que en ese escenario sólo importa su ascenso, promoción y consecución de un puesto político”, aseguró Pedro Flores, integrante del Consejo Consultivo para la SEP.
Consultado respecto al activismo político del funcionario, el también investigador de la Universidad Iberoamericana afirmó que entre más errores técnicos e intelectuales cometa la secretaría como entidad articuladora de la política educativa en México “mucho mayor espacio se le concede al SNTE para que se amplíen sus actividades clientelistas y las acciones de corrupción”.
Carlos Ornelas, investigador de la UAM, Unidad Xochimilco, afirmó que en ese escenario el SNTE puede “advertir que con un secretario que aspira a ser candidato, puede aprovechar para sus propias aspiraciones”.
Sólo que “esto mismo le ocurrió a Miguel González Avelar (1985-1988), quien a cambio de ser candidato (presidencial por el PRI) amplió las canonjías al SNTE de Carlos Jonguitud y llegado el momento de la decisión ni lo apoyaron y hasta se burlaron de él”.
El investigador miembro del Sistema Nacional de Investigadores y profesor visitante de Harvard, comentó que “el SNTE no tiene simpatías, lo que tiene son intereses” y así lo ha dejado ver a lo largo de su historia al apoyar a distintos partidos políticos.
“Las necesidades y prioridades de los niños son el mecanismo de legitimación de la burocracia, y ahora lo que se advierte es el interés del sindicato por avanzar en la colonización de cuadros en la educación básica, consecución de canonjías y recursos”.
Explicó que en ese proceso de promoción política del titular de la dependencia “lo que se está poniendo en riesgo es darle, sin cortapisa, la gobernación de la educación básica al sindicato magisterial”.
“Ahora ya no hay quien le reste espacio al corporativismo, la venta de plazas ni la discrecionalidad”.
sc