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Carlos Cárdenas Villarreal: La otra ruta de Cabeza de Vaca

El historiador coahuilense comparte a VANGUARDIA su hipótesis inédita sobre el camino que siguió el conquistador español que descubrió en Coahuila un árbol extraordinario

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miércoles, 04 de mayo del 2011

  • Fuera de lo común. El investigador dice que una universidad de Estados Unidos vino a estudiar el pino piñonero; en foto superior se muestra, en contraste, el gran tamaño de los piñones que da.Fotos: vanguardia-Luis Castrejón/Cortesía

Saltillo. El historiador Carlos Cárdenas Villarreal tiene una fotografía al lado de un antiguo y grande árbol. "Debe tener 800 o mil años", dice a VANGUARDIA sobre ese pino que no es como cualquiera. Ubicado en Castaños, Coahuila, en el cañón de Chilpitín, sus piñones son de un tamaño extraordinario. Llegan a doblar la medida habitual.

Estos árboles sui géneris son el punto de partida para adentrarnos en una aventura por la historia del norte de México que hoy Cárdenas, nacido en el municipio de Sacramento, comparte a los lectores de este medio. Un relato que se relaciona con un conocido náufrago español, Alvaro Núñez Cabeza de Vaca, y su ruta, misma que Cárdenas se aventura a describir punto por punto y que contrasta con la que habitualmente se piensa que es, pues la suya es una hipótesis inédita.

Situado al poniente de la sierra de La Gloria, el cañón Chilpitín tiene 50 kilómetros de largo y abarca 10 mil hectáreas. Hasta allá fue a parar el veterano autor de libros sobre historia y prehistoria regional. Su pasión por el pasado fue lo que movió sus pasos, porque, como dice orgulloso, todo lo que él escribe lo comprueba antes: "Todo lo que yo escribo en mis libros, lo he comprobado, lo he vivido. Lo he fotografiado. Lo he interpretado, no ando con mentiras".

¿Su objetivo? Comprobar con sus propios ojos lo que el explorador español Cabeza de Vaca, que naufragó en tiempos de Hernán Cortés, durante su travesía en lo que hoy es Coahuila, describió sobre un árbol que daba piñones extraordinarios.

"En sus memorias contaba que había pasado por un lugar donde había un pino que daba unos piñones muy grandes y muy suaves", explica. Tanta pasión ha tenido Cárdenas por este personaje que hoy nos relata una hipotética ruta que hizo el español desde que naufragó en el Golfo de México, proveniente de Cuba, justo cuando iba a buscar a sus compatriotas españoles en el Pacífico. Su interés es que esta ruta que propone sea discutida y estudiada.

"Es la primera vez que lo cuento. Dudo que alguien pueda encontrar otra ruta. Hay quienes dicen que naufragó en Florida. Sí, fue en el Golfo, pero en México".

La ruta que propone

Para introducirnos a la travesía de Alvaro, Cárdenas contextualiza con la llegada de Hernán Cortés a Veracruz en 1519, el paso de éste por Tenochtitlan, su derrota frente a los aztecas; el Arbol de la Noche Triste donde lloró el vencimiento, su alianza con tlaxcaltecas para fraguar otro ataque por la gran Tenochtitlan.

Y, dice, luego de combates victoriosos, Cortés "empieza la conquista de todos los pueblos que había entonces en México. Envía al Pacífico a Nuño de Guzmán para que fuera a conquistar la costa: lo que hoy es Jalisco, Nayarit, Sinaloa y Sonora, y lo logró. Estamos hablando aproximadamente de 1550 o 1560 cuando eso sucede".

Es aquí donde entra a cuento el español que le interesa: "Alvaro Núñez o Nuño Cabeza de Vaca vivía en Cuba. Para esas fechas, ya sabía él sobre lo que sucedía (con Cortés), porque primero llegaban las noticias a Cuba y después a España, y él se había venido de Europa. Sabía ya que en lo que hoy es Sonora estaban los españoles, entre ellos, su conocido Nuño de Guzmán".

Y así, Cabeza de Vaca se embarcó con el propósito de ver a sus compatriotas y fue cuando naufragó. "Hay la versión de que naufragó en el Golfo de México. Si lo hizo, qué bueno, porque entonces él y Estebanico, un negro (su acompañante), se vinieron pero no en un barco, sino quizá en una lancha, y se salvaron con lo que traían puesto, nada más. En esas condiciones llegaron a tierra firme". Arribaron al norte de lo que hoy es territorio mexicano y, dice, se encontraron con los Coahuiltecos, un suceso que los ayudó a sobrevivir.

Los Coahuiltecos "eran los que poblaban Castaños, Monclova y todo el este de Coahuila, hasta Juárez, Gerrero, Hidalgo, Piedras Negras; porque no sólo vivieron en Coahuila (los Coahuiltecos), habitaron el norte de Nuevo León y poblaron Tamaulipas. Yo lo compruebo con evidencias". Platica que un tío, Félix Cárdenas Valdés, "también tenía el `mal de piedra' y tiene una colección fabulosa de punta de proyectil de todos los tipos". Concluye Cárdenas que "las formas, no el color, de esas puntas de proyectil, son iguales a las de los Coahuiltecos de Coahuila, de Monclova hasta Piedras Negras (.) Los mismos Coahuiltecos de Coahuila y de Tamaulipas, tenían las mismas costumbres, vivían de lo mismo. Y el primer contacto que tuvo Alvaro Núñez fue con los Coahuiltecos". De ellos, piensa Cárdenas, el náufrago aprendió su dialecto.

Náufrago a través de ríos

Fue así como el español, junto a Estebanico, continuó su empresa hacia el poniente y la comida no fue problema. "Siempre anduvo por los ríos, donde había peces (...) Siguió los ríos durante toda la ruta hasta el Pacífico". Y Cárdenas enumera los primeros por los que pasó: el Río Salado, que es la fuente del Río Bravo, en Tamaulipas; continuó por él conviviendo con los Coahuiltecos; llegó hasta donde se bifurca el Salado con el Río Monclova, ahí se unen el Río Nadadores y el Río Monclova, lo siguió y lo llevó hasta la boca del Chilpitín.

"Ahí se unen el río que era entonces el arroyo del Chilpitín y el arroyo que ahora da origen al Río Monclova, que nace en la localidad de La Muralla, el río se llama Boca de Tres Ríos. Núñez sigue ese río, baja La Muralla, sale por el puerto San Lázaro y llega a una extensión grandísima: todo lo que comprendía la Hacienda de Guadalupe en esa época histórica. Desde el golfo de México hasta La Muralla convivió con los Coahuiltecos".

Su cruce con dos etnias

Al llegar a lo que es hoy el municipio de Ramos Arizpe, se encontró con dos etnias: los Borrados y los Rayados. "Como tengo 60 años o más de conocer Ramos Arizpe y su arte rupestre, sus pinturas y sus petroglifos, siempre me intrigó por qué se les llamaba Borrados a esta etnia. He llegado a la conclusión de que son descendientes de Alvaro Núñez".

Dice que su aspecto "alto, fornido, güero, ojo azul", atrajo a las indígenas "y tuvo relaciones sexuales" con ellas. También, que españoles y tlaxcaltecas, cuando llegaron y vieron a personas con ojos claros, les llamaron Borrados. "Ésa es la segunda evidencia para mi hipótesis", afirma.

"La tercera es: Había un puerto (en el Kilómetro 99) que se llama Puerto de los Negros; ése lo enderezaron al construir la carretera. También me intrigaba por qué era el Puerto de los Negros. Como con Alvaro Núñez venía Estebanico, un negro, también dejó descendientes con toda seguridad y por eso le pusieron así", porque, dice, "ahí había habitantes de color negro".

Continúa la ruta

El historiador explica que luego de esa zona, los viajeros llegaron al Río de Patos, "continuaron arroyo arriba hasta llegar a la localidad de Hipólito, y a la presa del Tulillo, que la hicieron en la época moderna. Para entonces, la laguna de Marián llegaba hasta un paraje que se llama Liebres, delante de la presa. Entonces, deja de convivir con los Borrados y los Rayados para empezar a hacerlo con los laguneros de la laguna de Marián y con los Irritilas.

"Siguieron en esa dirección y les platicaron que más al norte había un pueblo: Paquimé o Casas Grandes, Chihuahua. Pero cuando Alvaro llega ahí, ya eran ruinas". Allí, dice, "le contaron de dos ciudades fabulosas: Cíbola y Quivira, que según le dijeron, eran muy ricas".

Convive con los Conchos de Chihuahua y los Apaches de Chihuahua, "siempre siguiendo las veredas de ellos". "De ahí se va al último pueblo de Chihuahua rumbo al poniente, Janos. Y llega a la parte más baja de la Sierra Madre Occidental. Hay un cañón muy largo. Él lo caminó a pie, la única forma".

Su reencuentro con los españoles estaba cerca, explica: "Pasa por lo que más tarde será Cananea, mineral de Sonora, y por otro mineral, Aguaprieta. Los habitantes les dijeron que hacia el sur, en la costa del Pacífico, había españoles, a los que él iba buscando. Desciende al sur hasta Hermosillo y llega hasta el Pacífico.

"Esta travesía no la hizo de la noche a la mañana, tardó como 8 o 10 años, porque iba a pie, conviviendo con la gente, teniendo que alimentarse".

Mucho tiempo después, dice, la ruta la seguiría Venustiano Carranza pero a caballo, a partir de Coahuila, a través de las veredas que siguió Cabeza de Vaca, hasta Sonora. Cárdenas tampoco se quedó atrás: "Yo hace 10 años o 15, hice ese mismo recorrido desde aquí, de Saltillo, pero ya por carretera, y llegué a Hermosillo".

En busca de discusión

"Si alguien encuentra otra ruta y puede hablar de los apoyos que yo presento, estaré encantado de aceptar lo que escriba o diga si presenta las evidencias que yo conté y, repito, es hipótesis, no es teoría".

Por otra parte, hoy se enorgullece de decir que su libro "Saltillo en la Prehistoria" con el Consejo Editorial del Estado, será editado para presentarse el 20 de julio en el Archivo Municipal de Saltillo por el aniversario de la fundación de la ciudad.

 

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