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Kim Phuc la foto que venció a la guerra
La fotografía de una niña rociada de napalm hizo al mundo ver los estragos de la guerra de Vietnam; hoy, de visita en Monterrey, ella dice que su vida es un ‘símbolo de amor, esperanza y perdón’
Fuente:
lunes, 21 de mayo del 2012
Foto: Vanguardia-Emilio Vásquez
MONTERREY.- “Mi foto es un símbolo de la guerra, pero mi vida es un símbolo de amor, esperanza y perdón”, afirmó Kim Phuc, quien a los 9 años de edad sobrevivió a la guerra de Vietnam y tras esa amarga experiencia transformó su vida y ahora es una embajadora por la paz.
La doctora, radicada en Canadá, ofreció una charla en el marco del Primer Encuentro del Instituto San Roberto “Sumando Valores, Multiplicando Acciones”, que se realizó este sábado.
Cerca de 700 alumnos de secundaria se reunieron a escuchar a la oradora, quien habló del horror de la guerra y del camino hacia la reconciliación con la humanidad, luego de haber sido una de sus víctimas.
Enfundada en un traje verde de corte oriental y en un español que aprendió durante sus tiempos de estudiante de Medicina en Cuba, Phuc recordó el hecho y la fotografía que marcaron su vida.
El 8 de junio de 1972, Kim vivía con sus padres en la población de Trang Bang, cuando un avión de Vietnam del Sur bombardeó el lugar con napalm y ella corrió fuera de la aldea, quitándose su ropa en llamas.
El momento fue captado por la lente del fotógrafo Nick Ut, quien con esa famosa toma se ganó un premio Pulitzer y más que eso ofreció una visión diferente de lo que era la guerra, pues la cara de la pequeña refleja el miedo, el horror y el sufrimiento.
Fue el mismo Ut, quien la llevó a un hospital para su atención médica en donde permaneció por 14 meses y fue sometida a 17 intervenciones para injertarle piel.
Actualmente, Kim está casada y tiene dos hijos, Thomas de 18 y Steve de 14, sin embargo la vida fue difícil para ella porque en un momento de su existencia se preguntaba “¿por qué?” y confiesa que sentía mucho odio.
Su experiencia con el dolor
“Mi primera lección (tras su experiencia en la guerra) fue el dolor. No sabía nada de dolor, alguna vez me caí de la bicicleta; es la historia de dolor más grande que puedan imaginar es quemarse de gasolina por debajo de piel…”, recordó.
Expuso que en una época sentía mucho resentimiento porque no era una joven como las demás, sus brazos todavía tienen las cicatrices de las quemaduras y pensó que nunca se iba a casar.
“A veces sentí lástima de mí misma, quería ponerme camisa de manga corta como las otras niñas; pero mis brazos... uno está precioso, pero el otro tiene muchas cicatrices y me preguntaba ‘¿por qué a mí? ¿por qué?’.
“ Y yo pensaba que nunca tendría novio, que nunca me casaría y hasta llegue a pensar que nunca tendría un bebé, pero estaba muy equivocada. Tendría un esposo, maravilloso, que me amaría como soy y dos hermosos hijos”, abundó.
Expresó que su transformación fue cuando conoció a Dios y el valor del perdón. Pronto, Kim encauzó lo que le pasó de forma positiva y en la actualidad preside la “Fundación Kim Phuc”, que tiene presencia a nivel mundial, y ayuda a niños víctimas de la guerra.
A lo largo de más de una hora, la doctora relató cómo este hecho doloroso transformó su vida y le enseñó importantes valores.
“Primero aprendí a ser positiva y empecé a contar mis bendiciones”, compartió. No obstante, dijo, una de sus enseñanzas más grandes fue que para ser libre hay que aprender a perdonar.
Ejemplo. Kim Phuc reside actualmente en Canadá y tiene dos hijos; tiene una fundación y es embajadora de la Unesco.
¿Y el fotógrafo?
En entrevista posterior, Kim Phuc confesó que mantiene una relación cercana con el fotógrafo Nick Ut, quien captó su imagen en Trang Bang y que también le salvó la vida.
“Yo tengo muy buena relación con el fotógrafo yo lo llamo tío Ut, hablamos muchas veces, hemos ido muchas veces a conferencias… Le doy muchas gracias no solamente por la foto, él me llevo al hospital, él me salvó la vida”, confió.
Instante presente
El fotógrafo Nick Ut tenía 20 años cuando captó la famosa fotografía.
Trabajaba para Associated Press.
Vio a la niña que venía corriendo y gritaba “Demasiado caliente, demasiado caliente”.
La gráfica le dio la vuelta al mundo y para él fue muy significativo que la publicaran porque su hermano, otro fotógrafo de AP murió en la guerra en 1965, a los 28 años de edad.
La doctora, radicada en Canadá, ofreció una charla en el marco del Primer Encuentro del Instituto San Roberto “Sumando Valores, Multiplicando Acciones”, que se realizó este sábado.
Cerca de 700 alumnos de secundaria se reunieron a escuchar a la oradora, quien habló del horror de la guerra y del camino hacia la reconciliación con la humanidad, luego de haber sido una de sus víctimas.
Enfundada en un traje verde de corte oriental y en un español que aprendió durante sus tiempos de estudiante de Medicina en Cuba, Phuc recordó el hecho y la fotografía que marcaron su vida.
El 8 de junio de 1972, Kim vivía con sus padres en la población de Trang Bang, cuando un avión de Vietnam del Sur bombardeó el lugar con napalm y ella corrió fuera de la aldea, quitándose su ropa en llamas.
El momento fue captado por la lente del fotógrafo Nick Ut, quien con esa famosa toma se ganó un premio Pulitzer y más que eso ofreció una visión diferente de lo que era la guerra, pues la cara de la pequeña refleja el miedo, el horror y el sufrimiento.
Fue el mismo Ut, quien la llevó a un hospital para su atención médica en donde permaneció por 14 meses y fue sometida a 17 intervenciones para injertarle piel.
Actualmente, Kim está casada y tiene dos hijos, Thomas de 18 y Steve de 14, sin embargo la vida fue difícil para ella porque en un momento de su existencia se preguntaba “¿por qué?” y confiesa que sentía mucho odio.
Su experiencia con el dolor
“Mi primera lección (tras su experiencia en la guerra) fue el dolor. No sabía nada de dolor, alguna vez me caí de la bicicleta; es la historia de dolor más grande que puedan imaginar es quemarse de gasolina por debajo de piel…”, recordó.
Expuso que en una época sentía mucho resentimiento porque no era una joven como las demás, sus brazos todavía tienen las cicatrices de las quemaduras y pensó que nunca se iba a casar.
“A veces sentí lástima de mí misma, quería ponerme camisa de manga corta como las otras niñas; pero mis brazos... uno está precioso, pero el otro tiene muchas cicatrices y me preguntaba ‘¿por qué a mí? ¿por qué?’.
“ Y yo pensaba que nunca tendría novio, que nunca me casaría y hasta llegue a pensar que nunca tendría un bebé, pero estaba muy equivocada. Tendría un esposo, maravilloso, que me amaría como soy y dos hermosos hijos”, abundó.
Expresó que su transformación fue cuando conoció a Dios y el valor del perdón. Pronto, Kim encauzó lo que le pasó de forma positiva y en la actualidad preside la “Fundación Kim Phuc”, que tiene presencia a nivel mundial, y ayuda a niños víctimas de la guerra.
A lo largo de más de una hora, la doctora relató cómo este hecho doloroso transformó su vida y le enseñó importantes valores.
“Primero aprendí a ser positiva y empecé a contar mis bendiciones”, compartió. No obstante, dijo, una de sus enseñanzas más grandes fue que para ser libre hay que aprender a perdonar.
Ejemplo. Kim Phuc reside actualmente en Canadá y tiene dos hijos; tiene una fundación y es embajadora de la Unesco.
¿Y el fotógrafo?
En entrevista posterior, Kim Phuc confesó que mantiene una relación cercana con el fotógrafo Nick Ut, quien captó su imagen en Trang Bang y que también le salvó la vida.
“Yo tengo muy buena relación con el fotógrafo yo lo llamo tío Ut, hablamos muchas veces, hemos ido muchas veces a conferencias… Le doy muchas gracias no solamente por la foto, él me llevo al hospital, él me salvó la vida”, confió.
Instante presente
El fotógrafo Nick Ut tenía 20 años cuando captó la famosa fotografía.
Trabajaba para Associated Press.
Vio a la niña que venía corriendo y gritaba “Demasiado caliente, demasiado caliente”.
La gráfica le dio la vuelta al mundo y para él fue muy significativo que la publicaran porque su hermano, otro fotógrafo de AP murió en la guerra en 1965, a los 28 años de edad.
