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Natalia Lafourcade: `Mujer Divina', un dulce tributo

El homenaje realizado por Natalia Lafourcade demuestra su gran destreza musical, dando un giro muy particular a los clásicos de Agustín Lara

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viernes, 21 de septiembre del 2012

  • Foto: Vanguardia/Especial

Saltillo, Coahuila. Es natural sentir una especie de patriotismo involuntario al escuchar ciertas melodías. Determinados autores clásicos de la música de México, nos reafirman nuestras raíces y nos recuerdan el por qué de nuestra identidad. Es atinado que el homenaje realizado por Natalia Lafourcade a Agustín Lara, tome como título el tema "Mujer Divina", pues es esta figura la que puebla los temas, como bien caracterizó la inventiva popular de este autor.

La mujer divinizada, la mujer a la que se le dedica la entrega más devota, la resignación del desamor, o la pasión más arrebatadora. Es atinado también que todos estos temas sean interpretados por ella, por una mujer, por la mujer a quien Agustín Lara le escribió, en voz de Natalia Lafourcade, la de todas las mujeres mexicanas a quienes se les dedicó alguna canción de "El Flaco de Oro". Resulta entonces también atinado que todos los temas sean interpretados a dueto con algún cantante, todos hombres.

El tenue timbre de la delicada voz de Lafourcade casi contrasta con los graves de las voces masculinas, creando, sin embargo, un balance agradable al oído. De esta manera, las melodías musicales demuestran un gran cuidado, fluyendo con suavidad entre requintos de guitarras y ecos de trompetas, con percusiones determinantes, viajando por tonadas alegres y felices del Lara enamorado en "Amor De Mis Amores", "Limosna" y el propio "Mujer Divina"; hasta baladas melancólicas del Lara nostálgico en "Piensa en Mí", "La Fugitiva" y "Oración Caribe".

Lafourcade se apropia de los temas y los acaricia con su voz, los hace suyos. Uno no piensa tanto en Agustín Lara, sino más bien en lo que el autor le imprimió a los temas, lo que éstos implican para el mexicano. Aquí adquieren las dimensiones de otros intérpretes que los moldean a su antojo, pero no dejan de ser los temas románticos y cursis que son, con esos mismos coros que nos remontan al México de los años 40. Los temas son, líricamente de Agustín, pero musicalmente de Natalia, esa "mujer divina" que nos recuerda a los mexicanos lo que es un verdadero amor a la antigua.

 Si bien los arreglos son radicalmente sacados de la inventiva de Lafourcade, no quieren perder del todo su esencia de boleros. Algo conservan de la música de Lara, pero también son la cúspide en la carrera de la talentosa  intérprete mexicana. Con este disco queda atrás la muchachita que debutó en la industria pop en el 2002. La transición que dio desde el instrumental "Las 4 Estaciones del Amor" (2007) hasta el experimental "Hu Hu Hu" (2009), hoy se transfigura en un sonido que no puede ser más que de ella misma, un estilo propio que se aleja del pop más convencional y lo convierte en piezas de melodías cuidadosas, detalladas y orgánicas.

La dualidad entonces se amalgama en el sonido de este álbum. Es el estilo de Natalia y el de Lara. La voz de la mujer y de los hombres con quienes comparte los temas. Ambos aspectos juntos en el amor desgarrador por las mujeres. La voz de la intérprete compagina especialmente bien con Adrián Dárgelos, de Babasónicos, con quien interpreta el tema que da nombre al disco; con Meme, de Café Tacuba, en "Limosna"; con Adanowsky en "Morir y Renacer"; y Vicentico en "Piensa en Mí".

Menos memorables podrían ser las participaciones de Miguel Bosé en "Si No Pueden Quererte"; con León Larregui en "Imposible"; o Rodrigo Amarante en "Azul", temas quizá menos festivos, aunque no por ello con menos relieves, pero que uno tendría que escuchar más de una ocasión, aunque no costará trabajo caer cautivado, por lo que en ocasiones es la mezcla casi encimada de las dos voces, sin esperar, como en otros temas, a dar su lugar por separado a cada uno de los intérpretes. Así pues, todo se resume ambas voces, a la mujer a quien se le puede dedicar al canción y el hombre que puede dedicarla, o viceversa. Dos respuestas que intercambian, dando y recibiendo un amor recíproco que  impregna todo el disco. Un disco limpio, bonito, casi perfecto, como un cuadro detallado, pero sencillo, de colores pasteles, que no dejan de ser cursis. Aunque algunos se puedan ver abrumados por la dulzura de los temas, la entrega de las voces y los músicos es indudable, pues así como los temas son la apoteosis del hombre enamorado, lo son los intérpretes con la temática de las canciones, dando como resultado uno de los mejores homenajes que se le hayan realizado a Lara.

Dónde: iTunes

Cuánto: 120 pesos