Migración, trasiego de armas y laxitud en lucha contra drogas, principales deudas de Obama con México
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Mientras Barack Obama busca su segundo periodo presidencial en Estados Unidos, en su camino ha dejado muchos asuntos sin resolver, en especial con los mexicanos
Ciudad de México. Desde una reforma migratoria fallida que favorecería a millones de indocumentados, entre ellos muchos connacionales, hasta respuestas ambigüas en el tema de la lucha contra las drogas, incluido el "Rápido y Furioso".
Y es que aunque el Presidente de la nación más poderosa del mundo se ha jactado de su ayuda y colaboración con México, sobre todo en temas de seguridad, hay quienes consideran que no ha actuado con convicción en esta materia y sólo ha promovido proyectos light, como la Iniciativa Mérida, y menos han frenado el trasiego de armas entre ambas naciones. Algunos de sus detractores van más lejos al aseverar que Obama, el Presidente que en 2008 sembró la esperanza en miles de personas, se ha olvidado por completo de América Latina.
Cuando Obama ganó la Presidencia de Estados Unidos, muchos de sus seguidores -en su mayoría afroamericanos e hispanos- vieron en él a un "redentor" que cambiaría de tajo a la Unión Americana, convirtiéndola en una nación más justa y equitativa. Actualmente muchos se encuentran decepcionados, sobre todo luego de que el mandatario reconociera que su más grande fracaso fue la reforma migratoria, pues desde su campaña hizo promoción de la "Dream Act" y lo único que logró fue una Acción Diferida, que si bien beneficiará a miles de jóvenes, no es lo que se esperaba.
Desde mayo de 2010, el gobierno estadunidense daba muestras de su nula capacidad en esta materia y el día 24 de dicho mes, el presidente reconoció que no contaba con la fuerza política suficiente para presentar una reforma migratoria, mientras la controversia por la ley SB1070 de Arizona estaba en su apogeo llenando de miedo a los indocumentados.
Tanto el Jefe de Estado estadounidense como su homólogo mexicano, Felipe Calderón Hinojosa, condenaron dicha medida.
"Mantenemos nuestro firme rechazo a que se criminalice la migración y que gente que trabaja y aporta a esta gran nación [Estados Unidos] sea tratada como delincuente. Nos oponemos a la ley de Arizona porque parte de principios parciales, injustos y discriminatorios", dijo Calderón durante una conferencia de prensa conjunta con Barack Obama, tras un encuentro en la Casa Blanca.
Por su parte, el estadounidense afirmó que su gobierno tomaría decisiones sobre esa ley tan pronto recibiera una evaluación que encargó al Departamento de Justicia.
Aseguró que "esta ley es un esfuerzo mal canalizado, una expresión mal canalizada de la frustración existente por un sistema migratorio fallido".
Calderón dijo que "en México somos respetuosos y seguiremos siendo respetuosos de la política interna de EU y de su legítimo derecho a establecer, conforme a su Constitución,las leyes que considere convenientes, pero mantendremos nuestro firme rechazo a que se criminalice la migración [...] Nos oponemos firmemente a la ley SB 1070 de Arizona porque parte de principios injustos, raciales y discriminatorios".
El mandatario estadunidense también ratificó su rechazo a la legislación y dijo que seguiría muy de cerca su proceso, "porque nadie jamás debe ser sujeto de sospecha sólo por su apariencia física".
Pese a este sombrío panorama, Obama reiteró la importancia de que su gobierno aprobara una reforma migratoria integral, y solicitó el apoyo de republicanos y demócratas para trabajar en un proyecto que resolviera definitivamente el status de cerca de 12 millones de indocumentados, pero esto nunca pasó.
Dos años después, la secretaria de Seguridad Nacional de EU, Janet Napolitano, anunció un cambio de política respecto a los jóvenes que entraron al país ilegalmente cuando eran menores de edad, los cuales no serán deportados si cumplen determinados requisitos.
El 15 de junio pasado, el presidente de EU afirmó que no era justo expulsar a miles de jóvenes "talentosos" que "son estadunidenses de corazón" y han hecho "contribuciones extraordinarias" al país, al defender una medida para suspender deportaciones decretadas por su Gobierno.
Entonces Obama dio paso a la llamada "Acción Diferida", que algunos consideran una simple medida electoral que le garantice la reelección y es que 12 días después del mensaje del presidente, una encuesta publicada por el diario The Wall Street Journal y el canal NBC, indicó que el apoyo al mandatario entre latinos aumentó 10 puntos porcentuales.
"Sigo preocupado sobre el impacto práctico de la previsión que permanece en la ley local que permite a funcionarios locales verificar el estatus de inmigración de cualquiera de quien se sospeche que esté aquí de forma ilegal", afirmó Obama en un comunicado.
"Estoy de acuerdo con la corte en que los individuos no deben ser detenidos solamente para verificar su estatus migratorio. Ningún estadunidense debe vivir sobre una nube de sospecha solo por como lucen", afirmó el presidente, y afirmó que se debe asegurar que los policías de Arizona no hagan cumplir la ley en una manera que socave los derechos civiles.
Migración, el gran fracaso de Obama
Pese a sus muchas declaraciones sobre la lucha contra el narcotráfico encabezada por el Ejecutivo federal y su compromiso de ayuda, la guerra antinarco parece no ser uno de los temas primordiales para Obama e incluso ha omitido mencionarla.
El 30 de enero de este año, Andrés Oppenheimer publicó en El País que durante su discurso "sobre el estado de la Unión, el presidente Barack Obama se refirió a los conflictos armados de Irak, Siria y Afganistán, pero no dijo una palabra sobre una guerra que se está librando mucho más cerca de casa, y que está matando a más gente: la guerra contra -y entre- los cárteles del narcotráfico en México y América Central".
De acuerdo con el periodista, al culminar el mensaje presidencial, le preguntó al excanciller de México, Jorge Castañeda, por qué pensaba que Obama omitió mencionar las guerras del narcotráfico en México y América Central. Castañeda ofreció tres posibles explicaciones: que Felipe Calderón no deseaba que nadie describiera la medida como una "guerra"; "Washington ya no está tan contento con Calderón", debido a sus constantes reproches por la falta de medidas de EU para reducir el consumo de drogas, y por la preocupación en la Unión Americana sobre posibles violaciones a los derechos humanos.Â
Aunque mucho se ha criticado la presunta indiferencia de Obama en los conflictos mexicanos, el gobierno de su país ha sacado a la luz conflictos nacionales que en México ni siquiera se investigaban, como fue el caso del "Walmartgate".
Uno de los proyectos bilaterales de cooperación es la Iniciativa Mérida, un tratado internacional de seguridad establecido por Estados Unidos en acuerdo con México y los países centroamericanos para combatir el narcotráfico y el crimen organizado, aunque para algunos, no ha servido mucho.
Dicha medida fue suscrita por el Congreso estadunidense y activado por el presidente George Bush el 30 de junio de 2008. Entre ese año y 2010, el Congreso estadunidense autorizó mil 351 millones de dólares para la iniciativa.
Entre las instancias de ese país involucradas en el acuerdo se encuentran el Pentágono, la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), La Oficina Federal de Investigación (FBI) y la agencia antidrogas (DEA).
Por parte de México están el Congreso de la Unión, la Secretaría de la Defensa Nacional, la Armada de México, la Secretaría de Seguridad Pública, la Procuraduría General de la República y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional.
Aunque la iniciativa ha sido descalificada, la administración de Obama ha salido en su defensa y en octubre de 2011 el portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner, declaró: "Rechazamos cualquier intento de etiquetar la Iniciativa Mérida como una especie de fracaso, creemos que ha sido un éxito en muchas maneras".
Toner señaló que la Iniciativa Mérida ha ayudado a mejorar la capacidad policial en México y alentado mayor colaboración en el intercambio de inteligencia entre agencias mexicanas y estadunidenses.
Sin embargo, el republicano Connie Mack, arremetió contra el proyecto y aseveró: "Más allá de Mérida, la administración Obama ha fracasado en establecer fechas, objetivos tangibles y guías estratégicas para asegurar el exitoso uso de estos fondos".
El ahora candidato demócrata se ha jactado del apoyo entre ambas naciones y apenas el 13 de septiembre pasado, aseguró que la cooperación que su administración ha tenido con el gobierno de México en el combate al tráfico de drogas ha sido "sin precedentes", y dijo que así se mantendrá con el presidente electo, Enrique Peña Nieto.
"Nuestra cooperación con México a la hora de lidiar con el tráfico de drogas transnacional no tiene precedentes y continuaremos esa línea con la nuevaadministración", afirmó Obama.
Después, Peña Nieto le contestaría a través de Twitter: "Coincido con el Presidente @BarackObama: continuaremos trabajando por la seguridad de la región y el bienestar de ambas naciones".
El mandatario estadunidense dijo que con el gobierno mexicano y los de varios países de América Latina se han establecido acuerdos para combatir al narcotráfico y la delincuencia organizada que genera condiciones de inseguridad, tanto en Estados Unidos como en Latinoamérica.
"En términos muy concretos hemos establecido alianzas en temas de seguridad, para hacer frente al tráfico de drogas transnacional, en temas energéticos centrados en cómo desarrollar una mayor eficiencia energética y energías más limpias", expresó Obama.
Aunque, de acuerdo con ambos gobiernos, se han tenido avances en materia de seguridad.
Uno de los temas más delicados en este punto, es el fallido operativo "Rápido y Furioso" que permitió el trasiego de armas entre Estados Unidos y México.
El programa estuvo en marcha entre noviembre de 2009 y enero de 2011, y permitió que cientos de armas llegaran a manos del crimen organizado. La idea era que una vez que éstas arribaran a México, se pudieran rastrear hasta el comprador final y así eliminar la red de contrabando. No funcionó y se ha revelado que parte del armamento fue utilizado en diversos homicidios.
Dado la severidad del asunto, se ha pedido al gobierno estadunidense revelar los datos sobre la operación; sin embargo, el 21 de junio pasado, Obama dio un revés a las investigaciones invocando la autoridad del "privilegio ejecutivo" para mantener confidenciales los documentos sobre el operativo "Rápido y furioso", exigidos por los republicanos de la Cámara de Representantes. Es la primera vez que el presidente hace uso de este privilegio, que permite al Ejecutivo ocultar información al Congreso por razones de "seguridad nacional".
Los documentos cubiertos por la confidencialidad incluyen las comunicaciones del gobierno federal sobre su conocimiento del operativo, que permitió el ingreso ilegal de más de 2 mil armas a México.
En octubre de 2011, el Comité exigió la entrega de todas las comunicaciones entre la oficina del Secretario de Justicia Eric Holder y las de los subprocuradores David Ogden, Gary Grindler, James, Cole, Manny Breuer, Jason Weinstein, Kenneth Blanco, John Keeny y Bruce Swartz.
También la información relacionada con el asesinato en México de Jaime Zapata, agente de la Oficina de Servicios Migratorios y Aduanales, asícomo del agente Brian Terry, ocurrido en 2010.
Pese a la postura de Obama, con 23 votos a favor y 17 en contra, el comité dominado por la mayoría republicana ignoró el anuncio previo del gobierno y puso en tela de juicio la "validez" del privilegio ejecutivo presentado por la Casa Blanca para proteger las comunicaciones internas y documentos que sustentan su investigación para tratar de deslindar responsabilidades. Además, declaró en desacato a Holder por negarse a entregar documentos relacionados con la investigación.
Sería hasta el 19 de septiembre de 2012 que el Departamento de Justicia concluyera que Eric Holder no supo de  "Rápido y Furioso" hasta que comenzó la investigación parlamentaria a principios de 2011.
"No encontramos pruebas de que Holder fuera informado antes del 31 de enero de 2011 sobre la operación Rápido y Furioso, o que supiera de las tácticas empleadas por la ATF (Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas por sus siglas en inglés y encargada del operativo) en la investigación", concluyó un informe realizado por el inspector general del Departamento de Justicia, Michael Horowitz.
El tráfico de armas continúa como uno de los dolores de cabeza en EU, de acuerdo con diversos medios, en la Unión Americana con 308 millones de habitantes, entre 260 y 300 millones de armas están en manos de civiles, un tercio de los hogares cuenta con una. La cifra más alta en los últimos 20 años, según un sondeo de la firma Gallup publicado en octubre del 2011.
El diario The New York Times cuestionó el 27 de julio el coraje, tanto del candidato republicano a la presidencia Mitt Romney, como del presidente demócrata Barack Obama, para enfrentar el tema del control de armas en Estados Unidos.
La publicación indicó que ambos candidatos dejaron ver su falta de liderazgo en el asunto en un momento en que la nación necesita determinación y valentía para reducir la violencia armada que a diario cobra la vida de 80 personas.
Pero no sólo los estadunidenses le piden rendir cuentas a Obama en esta materia, el pasado 23 de agosto el activista Javier Sicilia, quien encabeza la Caravana por la Paz, que realizó un recorrido por Estados Unidos, pidió al presidente Obama frenar la venta indiscriminada de armas y su contrabando hacia México.
Obama, dijo Sicilia, puede "realizar los cambios necesarios" para establecer mejores controles en la venta de armas, sin tener que acudir al Congreso para cambiar las leyes que permiten a los estadunidenses adquirirlas.
En una rueda de prensa en Laredo, el activista aseguró que una mayor regulación en la venta de armas en Estados Unidos, contribuiría a frenar el contrabando de armamento que alimenta la violencia del crimen organizado en México.
Días más tarde, el 7 de septiembre, el poeta anunció que solicitó una reunión con el presidente de Estados Unidos y con varios legisladores, luego de que el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, no lo recibiera.
En encuentro nunca se llevó a cabo.
Al día siguiente, Sicilia acusó a Obama de estar "arrodillado" ante los grandes intereses capitalistas y por eso no impedir el tráfico de armas hacia México.
"No están tocando los problemas fundamentales. Le sacan la vuelta, ¿Por qué? Porque están sostenidos frente a los capitales ¿Por qué Obama no puede hacer lo que sabe que tiene que hacer? Porque está arrodillado frente a los capitales. Le tiene miedo a la Segunda Enmienda", sentenció.
Javier Sicilia y la Caravana por la Paz en su paso por EU
El pasado 23 de septiembre, e l creador de Wikileaks, el australiano Julian Assange , opinó que el "efecto político" del presidente estad unidense es "corrosivo y peligroso".
"Si comparamos los últimos dos años de (George W.) Bush con los últimos cuatro años de Obama, entonces en un instante elijo los últimos dos años de Bush", señaló Assange en un extensa entrevista publicada por el diario "Página/12", de Buenos Aires. Â
En marzo de 2011, ABC con información de AFP indicó que la gira que realizaba por esas fechas Obama en América Latina era para señalar que, "aparte de México y su guerra contra el narcotráfico, la región sigue existiendo. Brasil simboliza el progreso y el peso global de la región, Chile ha firmado un acuerdo de libre comercio con EU y El Salvador representa una izquierda reconvertida y las secuelas de la violencia".
Meses después, en enero de 2012, la subsecretaria estadunidense de Estado, María Otero, aseguró que Obama "mantiene absolutamente presente" su promesa de cerrar el campo de prisioneros en Guantánamo, Cuba, aunque "es una cosa complicada".
Señaló que "el presidente Obama prometió cerrar Guantánamo y hacer todo el esfuerzo posible para lograrlo, e inicialmente pensó que tomaría un año, pero resultó una cosa más complicada de lo que se había esperado".
Hasta la fecha no ha logrado su cometido.
Dado sus yerros, algunos detractores y expertos consideran que Obama ya "se olvidó de América Latina", pero en abril pasado, el entonces responsable de la diplomacia estadunidense para América Latina, Arturo Valenzuela, defendió en Bogotá la  política de su país hacia la región y dijo que son falsas las críticas según las cuales el presidente Barack Obama ya ni se acuerda de la región.
"Por lo tupida que es la relación entre Estados Unidos y América Latina, por lo intensa de esa relación, lo que se dice por ahí, que el presidente Obama o la administración norteamericana no se preocupan por América Latina, es absolutamente falso", aseguró el diplomático en un evento académico en la universidad de los Andes de Bogotá.
Valenzuela dijo que la política de su país hacia Latinoamérica vive un momento de "optimismo", aunque admitió "dificultades".
El funcionario no ha sido el único en dar la cara por Obama, a finales de septiembre el presidente venezolano Hugo Chávez afirmó que estaba dispuesto a retomar las relaciones con Estados Unidos, y dijo que de ser estadunidense votaría por Obama en los comicios de noviembre.
En dichas elecciones está mucho en juego, no sólo se trata de elegir al nuevo presidente de Estados Unidos, sino con ello dar pie a nuevos cambios que bien podrían beneficiar o afectar a millones de personas. Pues aunque muchos se sienten decepcionados de Obama y sus promesas incumplidas, creen que un segundo periodo podría ayudarlo a lograr sus objetivos y con ello privilegiar temas de suma importancia para México, como son el tema migratorio, el tráfico de droga y el trasiego armamentista que tantas vidas ha cobrado.
-Con información de Notimex y Dpa.
http://www.sinembargo.mx/06-10-2012/387602