Coinciden expertos que el país desperdició su potencial como una nación con recursos petroleros
MÉXICO, DF.- En la carrera por alcanzar el desarrollo, México se ha quedado rezagado. Si alguna vez llevó la camiseta de líder en América Latina, en estos tiempos sólo observa como otras naciones lo rebasan, lo dejan atrás, estancado. Ahora, Brasil atrae los reflectores internacionales, mientras México
se pierde en su laberinto.
Así es como lo plantean académicos y especialistas en áreas en las que, en algún tiempo, México destacó o, por lo menos, tenía todo el potencial para colocarse en la delantera. La mayoría coincide: el país desperdició su potencial. Nunca miró al sur para asumirse como líder, desaprovechó las ventajas que tenía al ser una nación con recursos petroleros y despreció a la ciencia.
Mina desperdiciada
México tuvo la mesa puesta para lograr un liderazgo internacional, así como un desarrollo económico y social.
El petróleo pudo haber dado el impulso para que el país se colocara a la cabeza en América Latina, resaltan especialistas consultados. Sin embargo, políticas que apostaron a la inmediatez y no al futuro, desperdiciaron esa valiosa carta.
Rafael Decelis Contreras, premio nacional de Química en 2001 y quien fue consejero de Pemex, menciona que en la década de los 70 el Gobierno mexicano realizó acciones dirigidas a desarrollar una industria petrolera de talla internacional, entre ellas, dice, el diseño de complejos petroquímicos.
“No éramos exactamente líderes, pero éramos exitosos, estábamos avanzando tanto en exploración de petróleo como en petroquímica”. Este “éxito”, resalta Decelis, se reflejó en que México ocupó, a finales de los 70, el quinto lugar mundial en petroquímica. La doctora Leticia Armenta Fraire, directora del Centro de Análisis Económico del ITESM, comenta que, “lamentablemente”, se decidió no seguir invirtiendo en la industria petroquímica, no invertir en tecnología para transformar la materia prima y generar valor agregado en el país. “México dejó de lado una de las acciones más rentables que puede hacer un país con recursos petroleros”.
A partir de los años 80, se canceló el desarrollo de la petroquímica, porque se consideró “que era demasiado costoso” y se prefirió apostarle a la exportación de petróleo crudo. Gracias a ello, ahora, México “no llega, ni siquiera, a ocupar el lugar 60” en la lista de países líderes en petroquímica, lamenta Rafael Decelis, quien dice: “El Estado mexicano perdió el rumbo y sigue sin tenerlo”.
Confianza desmedida
Elisa Gómez Sánchez considera que México es visto como “un actor temeroso que se resiste a asumir el liderazgo que le corresponde. Su posición geoestratégica y potencial económico, más que una ventaja que guíe el rumbo del país, en ocasiones parece una fuente de confusión e indefinición” en la región.
Erika Ruiz Sandoval, especialista del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), coincide en que México perdió, a partir de mediados de los 80, el liderazgo en política internacional, por apostarle a Estados Unidos. “A raíz de que se optó por el bilateralismo, perdimos la posibilidad de ser parte de las transformaciones político-ideológicas de América Latina y de influir en toda la región”.
Julio Millán Bojalil, empresario y consultor de negocios, asegua que México no entendió cuál era la posición geopolítica y su responsabilidad con respecto a los países del sur, ahora parece que “no somos de ni de acá ni de allá”. Faltó decisión política y capacidad para tender los puentes con América Latina, dice.
sc