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Masonería en México

La masonería arribó a nuestro país con los soldados que llegaron a sofocar la revuelta de Miguel Hidalgo en 1812 según el historiador Manuel A. Mateos

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domingo, 16 de diciembre del 2007

    La publicación de la Constitución española en México, en ese año, y la llegada al país de las tropas expedicionarias de la Península -en las que venían algunos jefes y oficiales masones cuyas tropas fueron mandadas a contener el progreso del movimiento iniciado en el pueblo de Dolores en favor de la Independencia-, dio ocasión al establecimiento, en 1813, de la Masonería en América de una manera regular y bajo la denominación del Rito Escocés, antiguo y aceptado, que continua sus trabajos hasta nuestros días; relata Mateos.

    "Las tendencias de los fundadores de la Masonería en México eran liberales, pero lo eran en el sentido español; es decir, excusándose de dar parte a los mexicanos, y los pocos que eran admitidos, se puede asegurar sin temor a equivocarse, pertenecían a familias nobles y españolizadas: sin embargo, la cosa pública marchaba, las luces de alerta provocadas por la Revolución Francesa que conmovió a toda Europa, habían desprendido su destello sobre México, y los masones mexicanos se convencieron de que era preciso que la sociedad adoptara un programa político que hiciera fructuosos sus trabajos", detalla el historiador.

    Dada la prohibición que establecen los estatutos masónicos para promover en Logia cuestiones religiosas o políticas, sus integrantes fijaron su programa sobre la base del sistema representativo, y la reforma del clero, según, había sido ya iniciada en las Cortes de Cádiz y en ese sentido comenzaron sus trabajos, los cuales se concretaron hacia el periodo de la Reforma con Benito Juárez y de cierta forma se continúan hasta el día de hoy.

    Más allá de los mitos La Francmasonería o masonería es una institución de carácter iniciático, filantrópico y filosófico, fundada en el sentimiento de fraternidad. Tiene como objetivo la búsqueda de la verdad y fomentar el desarrollo intelectual y moral del ser humano, además del progreso social.

    Los masones, tanto hombres como mujeres, se organizan en estructuras de base denominadas logias, que a su vez pueden estar agrupadas en una organización de ámbito superior normalmente denominada "Gran Logia", "Gran Oriente" o "Gran Priorato".

    Aparecida en Europa entre finales del siglo 17 y principios del 18, la masonería moderna o "especulativa" ha sido descrita a menudo como un sistema particular de moral ilustrada por símbolos.

    Se presenta a sí misma como una herramienta de formación, con un método particular que basado en el simbolismo de la construcción, permite a sus miembros desarrollar su capacidad de escucha, de reflexión y de diálogo, para transmitir estos valores a su entorno.

    La historia institucional de la masonería presenta numerosas disidencias, cuyas principales causas, con importantes matices y derivaciones, están relacionadas con la admisión de la mujer en la masonería, la cuestión de las creencias religiosas o metafísicas, la naturaleza de los temas tratados o la forma de trabajar de las logias, así como con las bases sobre las que se fundamenta la regularidad masónica.

    La existencia de distintos puntos de vista sobre estos y otros temas ha dado lugar al desarrollo de distintas ramas o corrientes masónicas, que a menudo no se reconocen entre ellas.

    Orígenes del francmasón Una de las leyendas más importantes de la Francmasonería se atribuye a Hiram Abif, mítico arquitecto del Templo de Salomón en Jerusalén, la fundación de la orden masónica.

    Algunos textos remontan el origen de la masonería a épocas aún más remotas, llegando a considerar como fundadores a distintas figuras bíblicas como Tubalcaín, Moisés, Noé o el mismísimo Adán.

    Más realistas, pero todavía en el ámbito de lo mítico o de lo pseudohistórico, diversos autores han atribuido este origen a los constructores de las pirámides en el antiguo Egipto, a los Collegia Fabrorum romanos, a la orden de los Templarios, la de los Rosacruces o a los humanistas del Renacimiento.

    Es comúnmente aceptado que la Francmasonería moderna procede de los gremios de constructores medievales de castillos y catedrales que evolucionaron hacia comunidades de tipo especulativo e intelectual, conservando parte de sus antiguos ritos y símbolos.

    Este proceso, que pudo iniciarse en distintos momentos y lugares, culminó a principios del siglo 18.

    La regularidad es un concepto tan importante como debatido en el seno de la Francmasonería.

    En base a él, las Obediencias masónicas establecen acuerdos de mutuo reconocimiento y relación entre ellas.

    En general, se habla de Masonería Regular para referirse a la que se atiene a una serie de reglas tradicionales. Sin embargo, existe discrepancia sobre cuáles de estas normas son las realmente importantes y cuáles no, lo que da lugar a la división de la Masonería mundial en dos corrientes principales, a las que se puede añadir un cierto número logias y de pequeñas obediencias no adscritas a ninguna de las dos.

    Las dos corrientes discrepan en varios puntos importantes que afectan incluso a sus respectivas denominaciones.

    Ambas corrientes suelen ser conocidas, respectivamente, como regular, una de ellas, y como liberal o adogmática, la otra.

    Gran Arquitecto del Universo
    El Gran Arquitecto del Universo, expresado habitualmente con el acrónimo GADU, es un símbolo tradicional de la masonería, cuyo contenido, interpretación y relevancia varían según la corriente masónica de que se trate.

    Para la corriente que generalmente se denomina regular, el GADU representa al Ser Supremo, un principio masónico cuya creencia e invocación en la práctica del rito son imprescindibles.

    Para la corriente que suele denominarse liberal o adogmática, establecer la condición de la creencia en un Ser Supremo supone limitar la libertad de conciencia de sus miembros, por lo que ni la creencia en el GADU ni su invocación son preceptivas. (Con información de Wikipedia)