Imagen de María Cristina Bergoglio ante una de sus obras de la Gran Vía de la capital de España. Foto EFE
La argentina María Cristina Bergoglio es una artista multifacética. Pintora del aquí y el ahora, escritora de poesía y ensayos.
Madrid, España.- Aunque es habitual que un artista muestre su ego sin complejos,  destacando su yo personal,  Cristina Bergoglio es un caso especial. Es una creadora que, partiendo de su obra y desde muy dentro de su persona,  ofrece el mensaje de que en este mundo se puede brillar sin ego, sin falsos ornatos, desde la misma naturaleza de las cosas, con un cierto paralelismo con el Papa Francisco, que quizás le confiere su relación de sobrina del Pontífice. 

De profesión arquitecto, Bergoglio recibe a Efe en una céntrica cafetería de Madrid, mostrando su amplia y agradable sonrisa. Esta sonrisa muestra la fuerza de haber llegado a la pintura, solo una de sus cualidades artísticas, manejándose en el camino a través de la literatura y la ciencia, por las que se interesó desde su más tierna infancia, desde que mi madre -médico de profesión- me regaló a los cinco años un microscopio de los buenos... en lugar de una muñeca, confiesa. 

EFE: ¿Qué relación le une con el Papa Francisco?

Bergoglio: Existe un paralelismo entre la historia de Francisco y mi vida. Un paralelismo que no se toca a nivel personal.

EFE: ¿Coinciden de alguna forma?

Bergoglio: Me consta que, de vez en cuando,  lee alguna de mis investigaciones en el campo del estudio de la mente y de las emociones. Como él no tiene tiempo, yo le ofrezco estos estudios porque, en el fondo, los dos buscamos entender el sufrimiento y trascenderlo. Él como sacerdote y cabeza de la Iglesia católica, y yo como una humilde estudiosa del tema y como una creadora.

Efectivamente, Cristina Bergoglio además de pintar también es una escritora de libros sobre estos temas, como Vivir Renaciendo y el último que va a editar, titulado El éxito natural, en el que indica como llegar al éxito siguiendo los pasos que sigue... una sencilla rosa. 

EFE: ¿Cómo le transmite sus investigaciones al Papa?

Bergoglio: A través de un sacerdote. Con discreción y prudencia  puedo hacerle llegar alguno de los artículos más serios y trabajados que elaboro. Pero no soy la sobrina pesada que esté queriendo contactar con él de continuo, porque soy sumamente respetuosa de su tiempo y mi tiempo, y cada uno de los dos debe cumplir una función en esta sociedad. No necesitamos quedar para comer un asado -risas- aunque ya me encantaría. Simplemente al hacer esta entrevista estoy contactando con él de una forma espiritual.

EFE: ¿Qué ha cambiado en usted desde que Francisco ascendió al máximo poder eclesiástico?

Bergoglio: Desde que  ha llegado a la cúspide algo en mí dice que mi compromiso con el estudio de este campo del sufrimiento debe ser mayor, aunque siempre ha sido importante desde que me curé de un cáncer. Mi investigación comienza a partir de la enfermedad, que la tuve siendo muy joven, demasiado para asumirla.  Ahí es cuando empiezo a leer libros que me acercan a mi madre, una mujer brillante en la universidad en Argentina.

EFE: Una persona que ha influido mucho en usted... 

Bergoglio: Por ella viene mi interés en los libros y la lectura, de la familia de mi madre (apellidada De Mattia), no de la familia paterna, que es  por donde emparento con el Papa.

EFE: En estos tiempos es inusual que un artista se mueva por el espectro artístico y también por el científico, ¿cómo comienza su interés por la ciencia?

Bergoglio: A los cinco años, cuando mi mamá me regaló un microscopio, me enfadé, porque quería una muñeca. Pero con ese instrumento se inicia mi interés por la física cuántica en la que llevo inmersa más de 20 años. Tenía también un telescopio. Vivíamos en Córdoba (Argentina) y me crié en un espacio físico muy grande.

EFE: Con los dos elementos tenía a su disposición un poco la esencia, el micro y el macro cosmos

Bergoglio: Si, fui una niña que podía leer, que podría investigar, que iba a un colegio mixto, no religioso. Creo que fue una infancia ideal para un creador. Me interesó y llegué a tener un conocimiento importante de astronomía.

EFE: ¿Esto forma de alguna manera una creadora integral?

Bergoglio: Efectivamente. También comienzo a  manifestar que me interesa la poesía, con mi madre siempre por detrás de todo esto.

EFE: ¿Es ahí donde comienza su pasión por la literatura?

Bergoglio: Así es y mis padres me proponen, sin obligarme, que vaya a talleres de pintura y de literatura desde los 12 años.

EFE: ¿Pero sigue también con sus estudios normales?

Bergoglio: Claro, a la vez, estudio con grandes pintores en Córdoba y voy a talleres literarios.

EFE: A partir de esto, ¿cuáles son sus preferencias en los estudios?

Bergoglio: Les digo que quiero hacer Bellas Artes, pero mi padre, economista y muy práctico, me hace la siguiente propuesta: estudia Arquitectura, que te gusta,  y después sé lo que quieras, pintora, escritora o lo que te de la gana.

EFE: La idea resultó positiva... 

Bergoglio: Fenomenal, porque si yo no fuera arquitecta no pintaría los cuadros que hago. Y en medio están mis retos personales. Intentar ganar dinero para apoyar la economía familiar,  la enfermedad, con poco más de veinte años... .

EFE: ¿Qué ocurre entonces?

Bergoglio: Que empiezo a cambiar de hábitos. Creo que no tengo la vida sana que debiera y modifico mi forma de vestir. Tengo una anécdota entrañable. Mi madre me dice: Vas a tirar estos vestidos y te vas a poner una minifalda para ir al tratamiento de quimioterapia. Llego al hospital así vestida y con mis padres, un hombre y mujer mayores, y entonces, el enfermero, toma a mi padre del brazo y se lo lleva hacia la camilla. Mi papá lo mira y le dice: No, la enferma es mi hija. El sanitario no daba crédito. Ahí me doy cuenta de que no estoy enferma, que ese mismo día estoy curándome.

EFE: ¿Se relacionaban entonces con Francisco?

Bergoglio: En aquellos momentos yo no sabía de él. Mi padre si, él siempre fue un fan de Francisco antes de su asunción, porque mi padre murió antes de que fuese nombrado Papa. Me hablaba de su admiración por él, cuando era arzobispo de Buenos Aires. A mi, simplemente, no me interesaba.

EFE: ¿Cómo canaliza su interés por la Literatura?

Bergoglio: Cuando estoy terminando mi carrera pido consejo a Augusto Monterroso y a Francisco Umbral, entre otros autores de relieve, a quienes envío mis ensayos para que me los evalúen. También hago lo mismo con algunas pinturas a prestigiosos autores, especialmente de México.

EFE: ¿Y qué le dicen?

Bergoglio: Me contestan todos y me dicen que sí, que me ven como una artista, pero como un diamante en bruto y me aconsejan que me venga a Europa. Yo no me veía viviendo en México, aunque me trataron como a una reina.

EFE: ¿Por qué se decide por Madrid?

Bergoglio: Porque me lo sugirieron y me planteo convertirme en escritora pero trabajando como arquitecto para poder vivir. Ya llevo aquí 18 años... .

EFE: ¿En qué consistía su trabajo como arquitecto?

Bergoglio: Hago dibujos de los edificios y los vendo. Lo que ahora se hace con ordenador, yo lo hacía a mano y los vendía muy bien.  Aunque nunca dejo de escribir.

EFE: ¿Qué añora de su Argentina natal?

Bergoglio: A mi familia y la vivienda en el medio natural. 

EFE: ¿Cómo ve el arte latinoamericano actual?

Bergoglio: Veo a todas las personas como la misma cosa, pero es cierto que cada contexto propicia un estilo de personalidad. El latinoamericano triunfa cuando pasa por Europa y cuando obtiene unos pilares del éxito que nuestra tierra no te da.

EFE: ¿Cuáles son algunos de esos pilares?

Bergoglio: La perseverancia o la humildad, que los latinos no poseemos demasiada... (ja,ja,ja, risas) quizás menos el argentino. Pero dicho desde el mayor respeto.  Yo utilizo mucha la ironía de mis orígenes y sobre mí misma. Todo artista tiene que pasar por los dos continentes si quiere ser bueno. No se puede quedar solo en Latinoamérica,  porque le faltaría esta cosa tan antigua como los egipcios, los romanos. Hay que ir hasta allí y tocarlo. No solo conocerlo.

EFE: Y los valores latinos... 

Bergoglio: Los latinoamericanos tenemos algo muy hermoso que es la conexión con la Tierra, con Gaia, que le falta al europeo. Estamos muy enraizados con la naturaleza.  Cuando has tocado lo europeo, tienes que hacer lo mismo con los mayas, con los aztecas. Solo así  te conviertes en un artista global  que expresa verdad. Eso es lo que hay que buscar y no la fama. La naturaleza es la gran maestra. El Papa Francisco también tiene que aprender de ella, como todos. No valemos más que las hormigas. Somos importantes, pero no tanto como creemos.

Cristina Bergoglio indica que su formación proviene, entre otros, del escritor de origen alemán y nacionalidad canadiense, autor de El poder del ahora, Eckhart Tolle, de quien dice está considerado como el gran sabio del momento.

Sobre la influencia en su obra pictórica, indica: Mi pintura también habla del aquí y el ahora. Los taxis, el movimiento. Eso significa que en el aquí y el ahora se mueve todo y eso no tiene que perturbar a la parte tuya que no se mueve. Cuando tu vives desde lo que no se mueve, lo que se mueve en tu vida es maravilloso.

EFE: Para finalizar, ¿Cristina, qué ha hecho en su vida de lo que esté arrepentida y qué tendría que haber hecho y se lamenta de no haberlo realizado?

Bergoglio: Es una de las grandes trabas del ser humano, dado que estamos en el aquí y ahora. Si pensamos en algo de nuestro pasado en estos momentos, es como una nube que está pasando por el cielo, pero nosotros somos el cielo, no la nube. No me lamento ni me arrepiendo de nada, porque ahora comprendo el aquí y ahora.  Entonces, nunca hubo ni va a haber error. Solo somos criaturas aprendiendo. Cuanto más conciencia hay en tí, menos daño haces a los demás. Yo no quiero ser buena persona, solo quiero comprender lo que soy...

RECUADRO 1

FELICIDAD

Soy una persona muy comprometida con el concepto de la Felicidad, pero desde un punto de vista muy científico. La filosofía zen es un método del entendimiento de la mente, no una religión ni un dogma, no es, pues,  casualidad, que a muchos autores estudiosos de la Felicidad en la actualidad nos guste el método zen. Es una percepción correcta y sensata de la mente humana. .

A Francisco lo veo como un filósofo dentro de una institución en la que está abriendo las ventanas, porque considero que es un psicólogo de la Felicidad. Siente a Dios. Yo creo que los dos sentimos lo mismo, aunque yo no uso esa palabra, utilizo la palabra El Ser, pero el software de Dios viene instalado en cualquier criatura. Yo lo llamo, en broma, el windows Dios .

"La Felicidad no es otra cosa que todo lo que esté, como yo digo, en el hueco del ahora  lo aceptas, lo integras y lo agradeces. Todo. Eso es ser feliz. Es no estar siempre con la mente en lo qué va a pasar y en lo que me pasó, porque nunca vas a estar en otro momento que no sea el ahora. 

Hace falta unos años de proceso para asimilarlo. Por ejemplo los deportistas de alto riesgo, en el fondo, buscan el aquí y ahora. No se trata de no pensar en dónde voy a ir de vacaciones ni de acordarte del perrito que tuviste, no, solo que eso no puede atraparte para vivir. Ese es nuestro siguiente paso como civilización. Y considero que ese es mi papel como comunicadora y, a su vez,  soy pintora..."  

RECUADRO 2

FÍSICA CUÁNTICA

"Se han publicado artículos míos en publicaciones científicas y algún experto se ha enfadado. Yo no tengo una formación de científica académica pero se algo más que un lector normal. En este momento la Humanidad está por dar un salto. En estos momentos en el mundo hay dos tipos de personas: los que están dormidos y los que están despertando o están despiertos a nuestra esencia real. En este marco la física cuántica es una especie de documento que nos dice: las cosas son así". 

"No se si nota que todo se acelera. Estamos para ponernos de pie, por primera vez en la Historia, como humanos. Cuando se pierde un trabajo, un hijo, etc,  se va a empezar a percibir emocionalmente de otra manera, ya no como una desgracia.  La física cuántica demuestra, taxativamente, hasta ahora, que todo no está escrito, que somos arquitectos de nuestro destino y que cada persona crea su mundo de experiencias. Una especie de realidad virtual. Pero esto no se puede entender con la mente lineal que poseemos actualmente".

"Esta rama de la Física demuestra que el más desgraciado de entre todos, se lo hizo él mismo y que, quizás, eligió ese disfraz de experiencia para aprender algo. Todavía estamos muy lejos, como sociedad, de entender plenamente esa idea. Aún andamos en el  "me pasan cosas buenas o malas". Estamos muy lejos. Yo solo creo en el aquí y el ahora, porque la física cuántica otra cosa que desbarata es el tiempo... ".

"Grandes pensadores e investigadores actuales de la Felicidad, entre ellos el francés Matthieu Ricard, traductor del Dalai Lama y doctor en Biología Molecular, escritor de En defensa de la Felicidad, también investiga Física Cuántica, porque no es algo aparte, porque es la escala más chiquitita de la vida. Por decirlo de forma cotidiana sería el estudio de lo más pequeño que podemos estudiar de nosotros mismos.

DESTACADOS:

+++ "Me consta que, de vez en cuando, (el Papa Francisco) lee alguna de mis investigaciones en el campo del estudio de la mente y de las emociones. Como él no tiene tiempo, yo le ofrezco estos estudios porque, en el fondo, los dos buscamos entender el sufrimiento y trascenderlo. Él como sacerdote y cabeza de la Iglesia católica, y yo como una humilde estudiosa del tema y como una creadora", afirma esta artista polifacética.

+++ Cristina Bergoglio es también escritora y una gran conocedora de la física cuántica, quien afirma que "esta ciencia demuestra, taxativamente, hasta ahora, que todo no está escrito, que somos arquitectos de nuestro destino y que cada persona crea su mundo de experiencias".

+++ "Los latinoamericanos tenemos algo muy hermoso que es la conexión con la Tierra, con Gaia, que le falta al europeo. Estamos muy enraizados con la naturaleza.(....) El Papa Francisco también tiene que aprender de ella, como todos. No valemos más que las hormigas. Somos importantes, pero no tanto como creemos", indica Bergoglio en la entrevista con Efe.

Por Antonio DopacioIEFE-Reportajes