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Maqueta de Bellas Artes costó casi 2 mdp

La familia Cirett, autora del proyecto, argumenta que es una pieza artística; "es un reconocido museógrafo", se justifica el INBA

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miércoles, 06 de abril del 2011

  • La pieza, que se exhibe en la sala Justino Fernández del recinto, tuvo que ser cortada y luego restaurada nuevamente porque no cabía en el sitio destinado. Foto: Agencia EL UNIVERSAL/Alma Rodríguez
México, D.F..- Dentro del presupuesto para la rehabilitación del foro y la sala principal del Palacio de Bellas Artes en 2010 se destinaron recursos por un millón 929 mil 778 pesos para la construcción de una maqueta del frontón y del interior del edificio.

La cifra, dada a conocer tras una petición de información de EL UNIVERSAL al Instituto Federal de Acceso a la Información Pública, rebasa por mucho los promedios de una maqueta en un despacho de arquitectura.

La familia del maquetista Mario Cirett, autora del proyecto, justifica el costo de la obra diciendo que no es una maqueta arquitectónica, sino una maqueta artística, de reproducción a una escala de 1:30, creada a lo largo ocho meses, en cuya construcción participaron, trabajando de tiempo completo, 10 personas, además de otras temporales.

Una maqueta para la que invirtieron, dicen, 300 mil pesos en fibra de vidrio, madera, cerámica, barro, piedra, pvc espumado, resina y pet.

Contrasta su opinión con la del arquitecto Julio Amezcua, del despacho at103, quien asegura que es injustificable ese costo:

"La maqueta más cara que he hecho en México fue de 400 mil pesos, para tres torres de los departamentos en Lago Xochimilco, en escala 1:50 a detalle, la hicimos en seis meses", dice el arquitecto, quien junto con su despacho encabeza la empresa maquetas103 y quien fue el ganador del concurso para la intervención del Archivo General de la Nación, cuya maqueta, más modesta que la de Bellas Artes, tuvo un costo de 120 mil pesos.

"Si me hubieran pedido a mí una maqueta de Bellas Artes, posiblemente la hubiese cotizado en no más de 600 mil pesos, y te aseguro que soy de las empresas más caras en México. Está fuera de sustento una maqueta de esa cantidad. La más cara en que he participado, fue en Estados Unidos, tras los atentados de las Torres Gemelas; yo trabajaba en Skidmore, Owings & Merrill LLP, hicimos una maqueta que iba desde donde empieza el Central Park hasta Staten Island, y costó 250 mil dólares. Hablamos de la maqueta de una ciudad y se sacó en dos meses!".

Testimonio del pasado

La maqueta de Bellas Artes muestra el frente completo del palacio, al interior tiene un corte transversal que reproduce al detalle los interiores del edificio, declarado monumento artístico en 1987. Esa maqueta es hoy por hoy, junto con las fotos, el único testimonio acerca de cómo fue el palacio de Bellas Artes antes de la remodelación.

Sobre el por qué de la pieza, el INBA, a través de la Dirección de Comunicación Social, indicó que se elaboró "como un registro para que los usuarios puedan entender y ver con claridad cómo eran los sistemas originales, cómo era la isóptica de la sala, cuál es la proporción de la sala con respecto a todo el edificio. En la maqueta, se aprecia muy bien la ubicación de los pistones hidráulicos de las plataformas, el foso de orquesta y la tramoya originales".

La rehabilitación de la sala de espectáculos del Palacio de Bellas Artes contempló las dos fases de equipamiento teatral, cuyo costo fue de 426 millones 119 mil 140 pesos, según reportes del propio Instituto obtenidos a través del IFAI. Las obras incluyeron también el proyecto arquitectónico acústico que costó 726 mil 382 pesos; además la corrección isóptica, la butaquería, el sistema de aire acondicionado, las instalaciones hidráulicas y sanitarias, así como las eléctricas, la restauración de elementos decorativos y la realización de esta maqueta. Se ha reportado que los trabajos tuvieron un costo cercano a los 700 millones de pesos.

El precio no se discute

Mario Cirett, quien lleva más de cuatro décadas creando maquetas, niega que el precio sea muy alto. En ningún momento de los concursos Bellas Artes cuestionó el precio que ellos propusieron: "No es alto; son mínimo 10 personas a 12 mil pesos, por ocho meses, ¿cuánto es? Fue más cara la mano de obra, arriba del millón de pesos; contratamos arquitectos, maquetistas, escultores, fundidores. Los materiales, mínimo 300 mil pesos. Nos quedaron 300 mil pesos".

En torno del precio, el INBA reportó que el pago fue de un millón 844 mil 721,32, aunque a través del IFAI se informó que era de un millón 929 mil 778 pesos. Cuestionado sobre el montó elevado, el Instituto sustentó que "se trató de un reconocido museógrafo, con amplia experiencia en diversos proyectos de nivel reconocido".

Cirett creó esta obra con sus nietos, Rodrigo y Raymundo Casanova Cirett, así como con su hija Silvia, y otras personas de la familia y de la empresa Elementos Arquitectónicos.

Ante el cuestionamiento por el precio, Rodrigo, quien se encargó de tomar las 4 mil fotos previas a los trabajos en el edificio para documentar cada rincón, argumenta: "es una maqueta artística". Y Raymundo, diseñador, agrega: "Ésta es otro tipo de maqueta; es una reproducción a escala, no es nada más agarrar los planos y mandarlos cortar, aquí está investigado cómo se hizo cada pieza, toda su estructura".

El diseñador detalla las características de la pieza: "Tiene cinco metros de largo, por uno 80 de ancho y 2.40 de alto. La base es de madera, todos los volúmenes están trabajados en pvc espumoso recubierto de resina con carga de mármol. Las cúpulas son de vidrio, están pintadas a mano; más de 90% de la maqueta está hecha a mano. Las esculturas, alrededor de 15, están hechas en resina pero se modelaron en plastilina y cera primero; se hicieron 900 sillas. Toda la pieza se hizo en cuatro partes: exterior, hall y lobbie, teatro y sala. Cada equipo nuestro se encargó de una parte y afuera se unieron".

La maqueta se exhibe en la sala Justino Fernández, en la planta baja del Palacio de Bellas Artes. Fue presentada en noviembre pasado en la exposición Palacio de Bellas Artes, la remodelación de su teatro: 2008-2010. Sin embargo, para su exhibición, la enorme pieza debió ser cortada y posteriormente restaurada, lo que implicó uncosto adicional, debido a que no podía entrar a la sala por sus dimensiones.

Raymundo Casanova Cirett explica que aunque las bases del concurso establecían que durante el tiempo de realización de la obra, cada dos semanas personal del Instituto, pagado por el propio INBA, iría hasta el taller en San Pablo Oztotepec, Milpa Alta, a ver su desarrollo, sólo hubo dos visitas en los ocho meses.

"Cuando estaba terminada les llamaron, vinieron y se dieron cuenta de que no cabía. Ya sabían las medidas, tenían fotografías. Tenían la maqueta armada y no habían decidido a dónde iría. Entonces hubo que cortar el exterior, pero eso implicó más trabajo aquí y en Bellas Artes, y se tuvo que restaurar", interviene Silvia Cirett, hija de Mario.

El maquetista dice: "se puso un presupuesto para esa restauración y no nos lo querían aceptar, nos dijeron que era más fácil quitar una ventana de Bellas Artes, y meterla por ahí, a que nos pagaran. ¡Imagínate, quitar una herrería de 100 años!".

La de Bellas Artes es una maqueta hecha al estilo de la de la ópera de París, que exhibe el Museo D'Orsay. "Ellos nos dijeron que querían algo parecido a lo del Museo D'Orsay", dice Rodrigo. "A diferencia de aquella, la de Bellas Artes conserva todo el frontón".

La familia Cirett concursó en las tres convocatorias para hacer la maqueta. Todo el proceso inició en agosto de 2008, cuando era directora del INBA Teresa Franco. El concurso les exigía cédulas profesionales de los participantes en la obra e incluso oficinas en Bellas Artes, en el sitio de la obra.

"Haz de cuenta que agarraron las bases de concurso de cualquier edificio y le colocaron `maqueta de Bellas Artes' -recuerda Raymundo-. Fueron unas bases un tanto improvisadas. Desde el proyecto no sabían quién lo iba a manejar y de dónde iba a salir el dinero. Hay poca comunicación entre Bellas Artes, Arquitectura, el Museo y administración. Al final hubo adjudicación directa porque las licitaciones anteriores fueron desiertas".
"Fue más difícil batallar con la burocracia que hacer la maqueta", concluye Mario Cirett.

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