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Mala Rodríguez; rimas y energía

Como parte del Festival Internacional de las Artes `Julio Torri', la rapera española impuso su presencia dominando el escenario en Plaza de Armas el pasado sábado.

Por:   Carlos Díaz Reyes

lunes, 28 de octubre del 2013

Saltillo, Coahuila.- Aunque su figura era pequeña, la silueta femenina que se paró sobre el escenario colocado en Plaza de Armas, el pasado sábado por la noche, dominó a la multitud que se posaba frente a ella apenas tomó el micrófono entre sus manos: "¿a qué rendir pleitesía?, sólo los esclavos saben lo que vale un día de su vida". Las frases de la Mala Rodríguez fluyeron en el aire de Saltillo, a donde ella las mandaba, transformadas entre su voz y movimientos, nadando a través de la música que tenía de fondo, retorciéndose, cayendo y volviéndose a levantar, para llegar como un golpe a los oídos de su público.

La rapera española se presentó como parte del Festival Internacional de las Artes "Julio Torri", trayendo desde el otro continente versos ácidos y despiadados, salidos de una despierta imaginación que domina la palabra así como supo dominar el escenario, con soltura y seguridad. Una presencia imponente que mantuvo hipnotizados a un grupo en su mayoría integrado por jóvenes de gorras y chamarras holgadas, moviendo el cuello al ritmo de sus temas, en un eterno signo de aprobación.

Con una lengua ágil y sin perder el aliento, María Rodríguez Garrido, mejor conocida como Mala, comenzó su presentación con "Esclavos", tema que también abre su más reciente álbum de estudio (el quinto de su discografía), "Bruja". Una melodía tranquila que llegaba como una bendición para los que habían esperado impacientes a que apareciera en el escenario; emocionados cuando el DJ que acompañó sus versos toda la noche salió primero, dejando oír sus "beats" y mezclas para encender los ánimos, antes de que la voz femenina con acento andaluz se le uniera en el escenario.

La versatilidad sonora de "Bruja" fue más que evidente cuando interpreto "Caja de Madera" con sus tintes de reggae, para posteriormente dar un salto al pasado con "Déjame Entrar" (de su tercer disco, "Malamarismo"), así como unos de los temas que la lanzaron a la fama internacional: "La Niña" y "Tengo un Trato", el cual abría su álbum debut, "Lujo Ibérico". Lanzando chorros de agua al público entre canciones, los ánimos y el ritmo fueron subiendo, mientras ella se movía en el escenario, bailando y saltando, seguida por las miradas atónitas de sus fanáticos y aquellos que se paseaban por el lugar por casualidad y quedaron enganchados frente al escenario.

El trío de temas de su nueva producción, "Quién Manda", "33" y "Cuando Tú Me Apagas", fueron una explosión multicolor en el escenario y sin duda el momento supremo de su presentación, donde demostró toda su habilidad verbal, gritando los versos agresivos del primer sencillo de su "Bruja": "te quiero sólo por el físico, tú y yo no tenemos relación, echamos pasión, no tenemos corazón", entre los igual de agresivos "beats" del DJ que puso a bailar y a saltar a todo el público.

La noche prosiguió entre melodías más introspectivas de su nuevo disco como "Dorothy" y "Lluvia"; gritos del público que la aclamaban: "Mala, Mala, Mala."; preguntas directas: "¿dónde están mis brujas?", "¿cuánta gente aquí hoy va a tener sexo?"; y clásicos como "Nanai", "Toca Toca", "Galaxias Cercanas" y el aclamado "Por La Noche"; hasta llegar al baile de algunas personas del público que tuvieron el privilegio de subir al escenario para despedir con sus pasos una presentación cargada de energía.

`El mensaje soy yo'

Momentos antes de su concierto, Mala Rodríguez platicó con los medios en rueda de prensa, donde habló de sus orígenes, la visión sobre sus canciones y cómo se mantiene con los pies en la tierra, sin dejar que la fama la consuma. "El sello es ser sincera conmigo misma y tratar de hacer lo más cercano a mí, poner mi huella, ser tú mismo. Es bastante difícil, pero esa ha sido mi única intención desde que empecé: el tratar de encontrarme y compartirme", expresó Rodríguez sobre su nuevo disco, aclarando que no tiene ningún mensaje que dar.

"El mensaje soy yo. Hay veces que uno pretende hacer algo bueno por el mundo, etcétera, y cree que va a salvar la humanidad haciendo una canción, pero creo que es una ilusión. Lo que a mí como individuo me alivia es poder expresarme y cuando hago algo que me nace del corazón y lo expresó y lo transformo y lo convierto en una canción, y eso llega a otro, para mí, eso ya es una cosa intangible y maravillosa que funciona y que realmente hace algo. No sé en qué plano o en qué sentido, pero ya es algo y creo que esa unión es un mensaje", expresó con una característica honestidad que se mantuvo tras cada pregunta.

"La música es comunicación desde el primer día, para eso es la música. Desde que uno empezó con el tambor, todo eso es para comunicarte, para unirnos y ya está. No es un sermón que uno da. Está bien, también creo que muchos músicos, muchos artistas son una especie de poetas o de profetas, porque juegan con la energía y transmiten esa energía a los demás. Pero mi intención precisamente no es dar un mensaje. Mi intención es sacar lo que llevo dentro y compartirlo", aseguró.

Manifestando sentirse honrada por ser parte del Festival de las Artes, la intérprete recordó que se sintió muy feliz cuando su música llegó a otros países y cuando pudo cantar para públicos de diferentes continentes, pero que siempre ha intentado recordar sus orígenes para no perderse en la fama. "Uno tiene que creer en sí mismo contra todo, si no, te pierdes. Tienes que tener muy claro por qué empezaste, qué era lo que te hacía feliz. Yo lo recuerdo a menudo. Vuelvo a ese centro en plan: `¿por qué hago esto?, ¿por qué vengo aquí con un montón de gente que no conozco de nada y me planto frente a un micrófono y cuento mi vida, con lo poco que me gusta a mí hablar?' Pues porque entiendo que estoy haciendo algo en una medida bastante positiva, y eso me hace feliz. Sigo cargando las pilas".