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Madre asesina: Quema a sus hijos

Problemas pasionales la llevaron a prender fuego a los pequeños, uno de ellos muere

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miércoles, 25 de marzo del 2009

    Molesta por conflictos que tenía con su pareja, Rocío Hernández quemó a sus hijos de 11 y 5 años de edad rociándolos con gasolina, para después prenderse ella.

    Fátima Alonso, de apenas 5 años, murió a las 7:00 de la tarde en el Hospital Universitario de Monterrey.
    Mientras que Saúl Alexander, se encuentra grave a causa de las quemaduras en el 90 por ciento de su cuerpo.

    El escalofriante acto de Rocío Hernández, de 26 años de edad, lo realizó en su domicilio, ubicado en la calle de Melchor Múzquiz, en la zona centro de la ciudad.

    Rocío, quien labora como cantinera en un bar de la zona centro, presentó quemaduras de primer y segundo grado en el 70 por ciento de su cuerpo, se encuentra internada en el Hospital Universitario de esta ciudad.

    Sus hijos presentaron quemaduras de tercer grado en el 90 por ciento de sus cuerpos.

    Los dos pequeños fueron trasladados la tarde de ayer en el helicóptero del Gobierno del Estado al Hospital Universitario de la ciudad de Monterrey.

    Los hechos se registraron a las 02:04 horas en la casa de la joven madre, quien aprovechando que sus pequeños dormían en sus habitaciones, los bañó en gasolina para prenderles fuego.

    El inicio del infierno

    Cerca de las 01:40 horas de la madrugada, Roció salió del bar La Jirafa, ubicado sobre Paseo de la Reforma, donde había estado laborando horas atrás.

    El turno había iniciado un día antes, sin novedad, aunque a diferencia de días anteriores los conflictos con su pareja la tenían enfadada.

    Al terminar el turno de Rocío, ésta le pidió a Martín Mercado García, compañero de trabajo y taxista, que la llevara a su casa. Al salir se dirigieron al carro de Martín.

    Durante el trayecto, Martín notó algo extraña a Rocío, manifestando el hombre que "Chio" se encontraba desesperada, inquieta. En más de una ocasión le decía que acelerara.

    Sin embargo, le pidió hacer una parada en una tienda de conveniencia ubicada sobre Matamoros y Coss, donde bajó a comprar veneno para rata, el cual no encontró.

    Luego de quince minutos, cuando ambos llegaron a casa de Rocío, ella pidió a Martín que la esperara, que en menos de cinco minutos regresaba.

    Rocío salió con un garrafon de plástico, a un costado de su casa se encontraba Sandra Hernández, una vecina, quien al verla salir la saludó. Sin embargo el saludo no fue recíproco.

    Cuando Rocío abordó el carro de su amigo, le pidió a éste que la llevara a una gasolinera, llegando en minutos a la estación ubicada en Paseo de la Reforma frente a una conocida tienda comercial.

    Dentro del auto, Roció pidió al despachador que cargara 30 pesos de gasolina. Tras el servicio brindado, pidió que la regresaran a casa. Al arribar al domicilio y ver el estado ausente de la mujer, Martín optó por ir en busca de Jesús Mata, pareja sentimental de Rocío.

    El infierno

    Cuando el reloj marcaba las 02:00 horas, Sandra Hernández, quien minutos antes había saludado a Rocío, comenzó a percibir un fuerte olor a humo de la casa de su vecina, llamando de inmediato al 066, reportando el hecho como un incendio en el interior de la vivienda.

    Los primeros en llegaron fueron los oficiales a bordo de la unidad 7654 y 7665 de la Policía Municipal, quienes al ver como el humo salía por las hendiduras de la puerta principal, escucharon gritos de dolor del interior, así que derribaron la puerta.

    La primera impresión de los oficiales, fue desgarrador: vieron en el suelo de la sala tres cuerpos, dos de ellos pequeños en llamas retorciéndose de dolor. El más grande, se arrastraba por el suelo utilizando sólo sus manos ante la discapacidad que presenta en sus piernas.

    Sin perder tiempo, los dos niños fueron sacados del domicilio por cada uno de los oficiales, mientras que los oficiales afuera de la casa pedían apoyo al 066, siendo minutos después cuando arribara la ambulancia 219 de la Cruz Roja, quien auxilió a los dos pequeños.

    Minutos después arribó la ambulancia 877 de Bomberos, quien se llevó a Rocío. La máquina 826 del cuerpo de Bomberos a cargo del Teniente Francisco Hernández, fue quien se encargó de sofocar las llamas del interior del hogar que se propagaban rápidamente.

    En cuestión de minutos los tragahumos lograron controlar el siniestro, evitando que éste se expandiera y causara más deterioro en la vivienda, siendo durante este transcurso cuando llegó Jesús Mata, pareja sentimental de Rocío y dueño del bar Poliforum, quien no es el padre de los niños.

    Jesús Mata fue avisado por Martín de los hechos, y no lograba concebir lo sucedido.