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Los divorcios en el país se cuadriplican

El grado de avance económico, social, político y educativo de la mujer es más alto en sitios donde hay mayor cantidad de actos legales que ponen fin al contrato matrimonial, destaca experto

Por:   El Universal

domingo, 22 de diciembre del 2013

  • Foto: Archivo
El número de divorcios en México se cuadruplicó en tres décadas, al pasar de cuatro por cada 100 matrimonios en 1980, a 16 en el año 2011, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

De acuerdo con cifras oficiales, en 2011 se registraron 91 mil 285 divorcios, pero el número de separaciones es mayor, pues se estima que el doble de parejas en esa condición no concluye el proceso legal.

Aunque hay un incremento, estas cifras aún no alcanzan las de países que enfatizan el desarrollo y bienestar individual sobre la armonía social, donde los índices sobrepasan 50% de divorcios.

El investigador Rolando Díaz Loving, de la Facultad de Psicología de la UNAM, mencionó que los índices son mayores en los estados del norte y en la zona metropolitana de la ciudad de México.

Expresó que el grado de avance económico, social, político y educativo de la mujer es más alto en sitios donde hay mayor cantidad de actos legales que ponen fin al contrato matrimonial.

Mientras que las premisas socioculturales de supremacía del hombre y sacrificio de la mujer son más elevadas en las entidades con niveles más bajos de divorcio.

"Una posible explicación se deriva de la sanción social y religiosa que existe alrededor del matrimonio, en la que las normas y creencias indican que es un compromiso que debe durar toda la vida. Los datos señalan que la vida separa más parejas que la muerte", afirmó el experto.

Y también es cierto que los estados más tradicionales, donde el divorcio es más bajo, tienen los índices de violencia intrafamiliar más altos.

"Hoy en día, donde hay equidad de género, las personas se unen porque quieren estar en una relación para compartir un bienestar individual y familiar, ya no por una regla económica, impuesta por los padres o grupos de poder. En contraparte, en las entidades federativas que tienen una tradición que mantiene estable al matrimonio, sustentado en la hegemonía de hombres sobre mujeres, las uniones son longevas, pero por las peores razones", reiteró Díaz Loving.

El sicólogo dijo que en el siglo XX se dio un nuevo ciclo de emancipación y empoderamiento de las mujeres.

"Ante ello, de manera general podemos decir que si no se presentan relaciones equitativas y no se reconoce de manera constructiva el desarrollo de las mujeres, deciden no continuar en uniones que impiden su aportación a ellas mismas, a sus familias y a la sociedad", destacó.

El investigador añadió que si se quisiera aminorar el número de divorcios, el camino no es hacer más rígidas las reglas de ingreso y permanencia, sino conformar lazos constructivos basados en justicia, equidad, apoyo mutuo y tolerancia.