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Los cuatro pilares del matrimonio

Si usted es soltero, le recomiendo leer la siguiente guía para ver sobre qué bases verdaderamente sólidas se está fincando su amor

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lunes, 31 de mayo del 2010

  • Foto: Archivo Vanguardia

Cuando llega el amor, se dice por ahí, se oyen campanitas, salta el corazón, se sienten mariposas en el estómago, brillan los ojos de manera distinta, se facilita lo imposible, los defectos parecen insignificantes y los problemas de verdadero fondo siempre tienen arreglo. Al pasar del tiempo, afloran las diferencias de educación, gustos y hasta ideas y desde luego la cruda realidad, de hecho sin más ni más, se enfrentan a una posible separación y hasta pensar en divorcio... ¿qué pasó con el amor que un día se juró y con los obstáculos que juntos prometieron vencer? ¿Dónde quedaron las promesas, suspiros interminables y mirada de borrego? ¿No será que se olvidaron ambos a seguir apuntalando los pilares básicos que fortalecerán los lazos de amor verdadero?

Si usted es soltero, le recomiendo leer la siguiente guía para ver sobre qué bases verdaderamente sólidas se está fincando su amor, para posteriormente poner manos a la obra en una relación perdurable y de calidad.

Empatía y química

Tenía por ahí un profesor que decía: "Si no hay química, tampoco hay física", y creo que tenía razón. Efectivamente, en más de los casos, los ajenos al enlace podríamos hasta ver más guapa a la novia que al novio, ver que el atractivo físico de una u otro es totalmente disparejo, "¿Qué le vio?" comentan los familiares y amigos, pero el caso es que se dio la química y se dio bien. La empatía, qué importante es saberse apreciado, conocido y sentido por la otra persona desde lo más profundo. Esa sensación que abraza sentimientos, que con una mirada sé que comprendo y me comprenden. Este pilar es el inicial, el que primero se dio, esperando que sea el último en terminarse.

Comunicación

Uno podría estar enamorado del mejor candidato o candidata, la más linda o el más galán, pero si no hay comunicación no hay nada. Cabe aclarar que se habrán fincado bases de diálogo, estarán convencidos que la comunicación abierta y franca es la que lima asperezas, se corrigen y se aclaran dudas. Es de hecho, una de las herramientas más importantes no sólo para fortalecer los lazos sino el mejor paliativo para sanar heridas de ofensas y de malos entendidos. También se dice que el amor termina cuando se pierde la amistad. Un amor verdadero, tuvo primero sus inicios en una amistad que al paso del tiempo se ha cultivado y promovido.

Respeto

¡Vaya palabra mágica! Todos hemos tenido una relación donde haya existido un respeto total y desde luego ha perdurado mucho más que aquella que se estableció con malas palabras, faltas y agresiones. Recordamos escenas de verdadera calidad, y difícilmente se olvida lo que implica el respeto. Es importante recordar que el respeto aunado de comunicación podría ser una de los mejores consejos a seguir y éste no sólo es de palabra sino de hechos, modos y actitudes. Las agresiones verbales no se olvidan tan fácilmente, pero los golpes jamásse olvidan ni se deben pasar ni permitir, más vale que se establezcan con anticipación como prohibidos.

Confianza

El último pilar, pero no el menos importante que deberá de ser ciego e incondicional. No puede haber amor cuando la confianza esté flaqueando, cuando existan dudas que inquieten y hasta hieran con profundidad. No existe una confianza a medias o es total o no se tiene. Cuando se tiene confianza en el ser amado, todo marcha mejor, se desvanecen hasta las preocupaciones a futuro con bases a lo económico, los hijos y hasta la salud.

Se preguntará cuál es el techo de la casa del amor. ¡El sexo! Cabe mencionar y recordarle que el órgano sexual más importante es la mente y el más grande, la piel. El disfrutar una relación plagada de atributos de calidad encaminados y sustentados en los pilares básicos del amor dan como resultado una relación plena y de por vida. ¡Suerte!