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Los focos ahorradores pueden dañar la piel, alertan

La radiación ultravioleta y la luz azul que emiten, así como los campos electromagnéticos son perjudiciales para pieles sensibles.

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jueves, 26 de julio del 2012

  • Foto: Archivo
CIUDAD DE MÉXICO.- Las lámparas y focos ahorradores o de bajo consumo, en concreto las lámparas fluorescentes compactas (CFL), actualmente remplazan progresivamente a las incandescentes convencionales debido a un mejor desempeño y tecnología.

La preocupación radica en diferentes características de las CFL de bajo consumo como el parpadeo, la radiación ultravioleta y la luz azul que emiten, así como los campos electromagnéticos, de acuerdo con greenfacts.com

Cuando la radiación alcanza la piel o los ojos, puede reflejarse o penetrar el tejido y ser absorbida o esparcida en varias direcciones. Esta interacción depende de la longitud de onda de la radiación.

La exposición a ciertas CFL de envoltura simple, puede causar problemas en pacientes con extrema sensibilidad a la luz solar, en particular a sus componentes UVA y UVB, concretamente cuando la fuente de luz está muy próxima a la piel, es decir, a 20 cm o menos.

Los pacientes extremadamente sensibles suelen ser personas con enfermedades cutáneas heredadas y provocadas por la luz o con enfermedades cutáneas sin causa conocida. La luz UV no filtrada de dichas lámparas compactas fluorescentes también podría causar reacciones cutáneas en enfermos de lupus.

La mayor parte de la radiación ultravioleta no penetra más allá de las capas superficiales de la piel. Aunque tiene algunos efectos benéficos, como ayudar en la producción de vitamina D, suele considerarse perjudicial, en particular aquella radiación ultravioleta con longitud de onda corta (radiación ultravioleta C), debido a que puede dañar las proteínas y el ADN de la piel y los ojos.

Existen pruebas que demuestran que, por lo general, la luz azul puede agravar las enfermedades retinianas en pacientes susceptibles. Además, el parpadeo de las CFL puede provocar migraña, e incluso ataques en algunos pacientes epilépticos, pero no se tiene constancia de que estos efectos sean consecuencia de las CFL cuyo funcionamiento sea adecuado.

Si bien aún faltan muchos estudios que logren corroborar por completo dichos efectos secundarios, es importante tener una cultura respecto al buen uso de este tipo de lámparas y focos ahorradores. De presentarse una reacción, es indispensable cambiarla por un producto con doble revestimiento que proteja de esos efectos y acudir con un especialista.