La obesidad es un problema mental. Es lo que sugieren dos nuevos estudios —encontraron que los genes que predisponen a la gordura actúan en el cerebro, no en el cuerpo.
Un grupo de investigadores encontró seis variantes genéticas vinculadas al peso corporal que se activan en el cerebro. Lo que quiere decir que este órgano juega un papel predominante en el control del apetito, mucho más que los mecanismos metabólicos que dominan al cuerpo.
Para llegar a esta conclusión, dos estudios, publicados en la revista Nature Genetics, analizaron muestras de ADN de decenas de miles de personas.
Los estudios sugieren que las variantes genéticas implicadas en la obesidad están vinculadas al cerebro y no a las funciones metabólicas que intervienen en el almacenamiento corporal de grasa y azúcar. “Este hallazgo sugiere que la gente simplemente nace ‘programada’ para comer en exceso”, dice la doctora Cristen Willer, autora de uno de los estudios, llevado a cabo en la Universidad de Michigan (EU).
Opiniones encontradas
El aumento en el peso corporal ocurre cuando la ingesta de calorías excede la energía que se quema con el metabolismo y la actividad física.
Pero detrás de esa simple ecuación se encuentra el mecanismo cerebral que controla el apetito y la saciedad.
“Nuestros estudios revelan que la obesidad común, e incluso cualquiera que sea el peso de un individuo, tiene una vinculación directa con el cerebro.
“Y después de ver estos resultados, nos parece sorprendente que sepamos tan poco acerca de un problema médico y social tan importante como lo es la obesidad”, dice el profesor Mark McCarthy, de la Universidad de Oxford, otro de los investigadores participantes.
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