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Lila Downs: Los remedios de la bruja

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  • Fuente: Humberto Vázquez
  • 15 noviembre 2009
  • Para que el mal salga de raíz hay que arrancar de un jalón el corazón, exprimirlo con fuerza en un recipiente mientras se canta “Paloma Negra”. Luego hay que azotarlo en el piso hasta que se ablande y cocerlo a fuego lento. Se recomienda ponerle unas hojitas de laurel y canela. Cuando hierva hay que sacarlo con delicadeza y ya limpio de cochambre y mal de amores hay que devolverlo a su lugar. Así, hasta que de nuevo lo vuelvan a atropellar, aunque ahora entonado “Tu Recuerdo y Yo”, se deberá repetir el mismo ritual.

    • Lila Downs
      Foto: Especial

    Ese ha sido el destino de Lila Downs. Acompañar con su música las recetas más inverosímiles para curar dolencias del corazón. Pero la bruja mayor también carga penas en el alma que casi la llevan a perder la voz. Después de un periodo oscuro, Lila fue rescatada por una curandera de su tierra y luego sanada por una vieja chamana de Catemaco que la envolvió con hierbas y le soltó un diagnóstico certero: estaba llena de rencor y tenía un bloqueo emocional que le causaba el dolor de no poder conseguir uno de su más grandes anhelos.

    Pero, ¿qué podría faltarle a una mujer que tiene al mundo celebrando una voz aterciopelada?, ¿qué podría necesitar esa mujer que después de cantar rancheras en las quinceañeras de pueblo, soñó con cambiar el mundo con su música y hoy más que nunca, se está haciendo escuchar?

    Después de un largo peregrinaje, la magia hizo efecto cuando la cantante grabó un disco que le cambió la vida: “Una Sangre/One Blood”, con el que obtuvo un Grammy Latino en el año 2005, ese sería el arranque oficial de un huracán al que sólo le bastó un año más para que sacudiera al escenario de la ceremonia del Oscar, donde fue nominada por la música de la película “Frida” de Salma Hayek. Por si eso fuera poco, Chavela Vargas, en su concierto de despedida, la llamó su sucesora: “Yo ya me voy porque los años pasan, pero viene en lugar mío una señora llamada Lila Downs”.

    Y el reconicimiento sigue llegado, ahora Brodway espera que suba al escenario para que le ponga ritmo al musical “Como Agua para Chocolate”, basado en la novela de Laura Esquivel, en donde Lila interpretará el papel de Tita. Además volverá a cantar con las entrañas en un disco con mariachi que está preparando.

    Esto sólo es una pequeña muestra de lo que la cantante ha logrado con un enigmático instrumento vocal que está al servicio de las lenguas indígenas, la denuncia, la tradición oral, la poesía, la pasión por la tierra, el activismo social, el mestizaje, el despecho y el amor. Nunca la cumbia, el blues, el flamenco, la ranchera, el corrido norteño y el rock se entendieron tan bien.

    Ahora, Lila vuelve con “Ojos de Culebra”, un disco en el que la serpiente cambia de piel y enrolla con su encanto a un grupo de colaboradores que incluyen a la recién fallecida Mercedes Sosa, la cantante que hizo descubrir a Downs su vocación, pues al escucharla se dio cuenta que “a través del arte se podían hacer cambios de conciencia”.

    En el disco, que ya fue nominado a los Grammy estadounidenses como mejor álbum World Music, también se ha hecho acompañar de LaMari de Chambao, Enrique Bunbury y Rubén Albarán de Café Tacvba.

    Con “Ojos de Culebra” Lila se deshace del resentimiento que le estaba robando la voz: el dolor por no poder tener un hijo. Un trabajo creativo con el se cura las heridas y se recupera de la resaca que le significó el etílico disco “La Cantina”. Ahora las heridas están cicatrizando con el sortilegio de su música, con el amarre de su voz y con la ilusión de adoptar un hijo.



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    -¿Qué demonios tuviste que exorcizar para darle vida a tu nuevo disco?–

    “Pues muchos, algunos demonios que eran machos y otros hembras. Es bueno limpiarse de vez en cuando y para hacer este disco saqué ovario. Fue difícil hacerlo por la cuestión de vivir en Oaxaca, porque pasamos momentos muy duros (los conflictos magisteriales). Me tocó ver mi tierra sitiada por tanques de guerra y enterarme de la desaparición de conocidos. Necesitaba hablar de eso. Además a mí me tocó salir y ver desde fuera cómo se corrompe el ser humano. A mí me preguntaban todo el tiempo ‘¿qué está pasando en tu tierra?’ y luego me decían ‘¿cómo puede ser?’. Todo eso me generaba mucha angustia y odio y entendí que por el odio no hay que ir porque es un peligro, el odio te jala y termina destruyéndote. Yo todo eso lo tuve que interiorizar, tuve que sacar esos demonios y hacer unas canciones que me ayudaran a hacerlo y ahorita en los escenarios todavía andan saliendo algunos, todavía ando soltando chamucos”.

    –Y en este proceso de purificación, ¿qué tanto ayudaron Doña Queta, la curandera oaxaqueña y las chamanas de Catemaco, a quienes les dedicas el disco?–

    “Desde que yo soy pequeña mi abuelita me contaba que cuando tenían algún malestar, se iban caminado a Veracruz a ver a los brujo de por allá. En Oaxaca también hay mucha brujería y mucha curandería, pero decían que si tu mal tenía que ver con la magia había que ir a Catemaco. Desde que estoy chiquita tenía esa semillita y por otra parte como antropóloga siempre me interesó estudiar el fenómeno. Pero al llegar allá me di cuenta de que era muy surreal la realidad (se ríe del término). Hay una comunidad muy grande de curanderos pero muchos ni son curanderos, sino que es algo muy comercial. Por otro lado, me impresionó mucho que aún vive la tradición de los culebreros que es un ritual en el que la gente del campo se comunica con la serpiente para proteger el ganado. Tiene que ver con el simbolismo de la serpiente emplumada y lo sagrado que es. Pero también la palabra puede tener dos sentidos, porque yo conozco algunas culebras que están vivientes y andan entre nosotros (se carcajea)”.

    –¿Además de los problemas en su tierra, cuánto del resentimiento venía del hecho de no poder tener hijos?–

    “Mucho, porque como toda mujer una tiene ese deseo y la ilusión en algún momento y yo no pude cumplirlo. Eso se reflejó en el disco ‘La Cantina’, en donde dejé salir el dolor y la vulnerabilidad que uno siente. Me tiré a la perdición por un rato y con este nuevo disco estoy en otro momento, ya estoy viendo la manera de adoptar un bebé, y pues encontrando la vida de nuevo, porque me las vi bien oscuras”.

    –¿Es cierto que mucho del dolor que guardas casi te hace perder la voz?–

    “Claro, era una cuestión emocional. Estaba leyendo un artículo que hablaba de cuando doña Mercedes Sosa se fue exiliada de su país por problemas políticos y también perdió la voz por unos años. Eso, para nosotras las cantantes es terrible, porque por medio de la voz sacamos los espíritus, nos conectamos con la tierra y con la humanidad y es un conducto de comunicación con nuestros antepasado y ancestros”.

    –¿Te imaginas la vida sin cantar, a qué te dedicarías?–

    “Claro, llegué a pensarlo. Me encanta la escritura y me gusta muchísimo el cine y es posible que en determinado momento me dedique más a eso, porque me interesa bastante. Me encantaría dirigir y hacer un poco de cámara”.

    –Tu padre hacía documentales, una herramienta muy eficaz para hacer denuncia, ¿te gustaría dedicarte al documental?–

    “Me encanta el documental, me muero de pasión por ver documentales buenos y los malos también, y aprender de ellos, pero también me gustan las comedias”.

    –En este disco dejaste atrás el cancionero popular, ¿sientes que ya no necesitas echar mano de la música tradicional mexicana?

    “Ahora canté otro tipo de covers como ‘Black Magic Woman’, la canción de Fleetwood Mac que se volviera un clásico con Santana y ‘Yo Envidioel Viento’ de Lucinda Williams, pero siempre voy a volver a las grandes canciones del repertorio de la conciencia, porque esas son las canciones que nos entran y son parte además de un diálogo con la humanidad, temas que hacen que los sentimientos se vayan asentando. Justo ahora estoy grabando un disco con mariachi”.

    –¿Cómo es tu proceso de grabación, cómo llegan las canciones a un disco de Lila?–

    “Ahorita que estoy escogiendo temas escucho muchas canciones y las empiezo a cantar, así me doy cuentas de cuáles funcionan y cuáles no. Luego hablo con los músicos y empezamos a grabar algo de instrumentación, algo de guitarra, de acordeón, dependiendo de la canción y luego grabamos rústicamente un ‘demo’ y vamos viendo, sí de veras me gusta una canción la empiezo a cantar en vivo y la pongo a prueba un tiempo. De eso ya depende sí la canción ‘se halla’ o no ‘se halla’ conmigo, y de eso depende mucho lo que termino llevando a un estudio, porque no me gusta grabar un tema y luego salir a cantarlo, sino al contrario”.

    –En este disco tienes a grandes invitados, ¿cómo se dio la colaboración?–

    “Todos son amigos míos, gente a la que admiro mucho. Enrique Bunbury y Rubén Albarán son maestros en lo que hacen, llevan muchos años haciendo rock. Ellos hacen que la gente se levante desde muy dentro, desde sus órganos muy íntimos (suelta una carcajada) y me encanta esa conexión, porque la música tiene esa parte sexual y sensual, pero que no es explicita y no sabemos porque nos gusta tanto algo. Eso me gusta muchos de ellos, además aprendí bastante, espero hacer algo de nuevo juntos”.

    –¿Recuerdas algún momento especial de la grabación?–

    “Lo que me gustó mucho fue cuando me dieron el teléfono de doña Mercedes Sosa, yo le llamé y le dije ‘doña Mercedes, yo compuse este tema y me gustaría grabarlo con usted’, luego le canté un pedacito y con sólo haber escuchado unas líneas me dijo ‘mándamelo Lila, y yo aquí la voy a grabar’, y lo hizo de inmediato. Eso me sorprendió mucho porque yo cuando oigo una canción, es verdad yo se cuándo me gusta o no en el momento, pero a mí me sorprendió que le gustara el tema mío de inmediato, y nunca lo voy a olvidar, jamás”.

    –Ésta fue una de las últimas colaboraciones de Mercedes, ¿cómo recibiste la noticia de su muerte?–

    “Muy triste, como te darás cuenta se me nota en la voz (se le quiebra). Mi esposo tiene mucho cuidado de no recordármela mucho, porque me pongo muy emocionada (empieza a llorar), porque es como una mami para mí. Su hijo me dijo que sí su mamá recibía el Grammy le gustaría que yo estuviera presente para recibirlo y desafortunadamente no pude estar porque estaba en un taller del proyecto ‘Como Agua para Chocolate’ y eso me apena mucho, porque no pude estar ahí, pero me honra que su hijo haya decidido eso, porque él me comentó que yo tenía una conexión muy fuerte con su madre”.

    –En este disco no recurres a las lenguas indígenas, ¿tiene qué ver con que radicas en Nueva York y quieres conquistar al mercado anglo, o porque quieres volver a tu otro orígen, a tu raíz estadounidense?

    “Claro, porque soy un poco ‘pocha’, aunque en México tengan una idea denigrante de la palabra, que en verdad no tiene nada de negativo, porque soy un ser humano que tiene que ver mucho con Estados Unidos también. Es parte de mi cultura, aunque a veces me da vergüenza ser un poco americana porque a veces el Gobierno de este país no ha sido muy justo, pero por otra parte hay cosas muy bonitas”.

    –Tienen a Brodway, en donde pronto trabajarás en el proyecto del musical “Como Agua Para Chocolate”, ¿cómo van?–

    “Acabamos de estar en un taller que fue muy positivo, muy hermosos, en donde compusimos como seis canciones que les gustaron muchos a los productores. Es la primera vez que yo actúo, estoy haciendo el papel de Tita. Me dio muchísimo miedo al principio, pero ahora que ya lo hice, me di cuenta que es un arte extraordinario y voy a echarle muchas ganas. Afortunadamente el personaje tiene algo que ver con quien soy yo y quiero conocerlo y explorarlo y aprender más. Se trata de teatro musical, pero quieren que parezca también concierto porque conocen nuestro trabajo y quieren que tenga esos matices de música”

    -Por otro lado, ¿le pesa que Chavela Vargas la llamara su sucesora?-

    “Qué honor que lo haya dicho doña Chavela, pero ahora sí que el público es el que decide quién toma que lugar de quién, pero le agradezco mucho que haya hecho ese tipo de comentario, que haya pensado en mí”.

    –¿Qué se puede esperar de su próximo concierto en Monterrey?–

    “Vamos a cantarles temas del últimos disco y también las favoritas, como ‘La Martiniana’ y ‘La Llorona’. Yo he notado que en el norte gustan unas canciones y en el sur otras, pero con gusto les cantaremos lo mejor del repertorio para que salgan fresquitos y coleando para afrontar la vida”.

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jct

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