En México este tipo de asesoramiento, derivado de la sicoterapia tradiconal lleva poco más de dos años, aunque en Estados Unidos se conoce desde la década de los 80’s
El entrenamiento de vida o life coaching, por su nombre en inglés, es un proceso de crecimiento personal ofrecido por asesores que prometen ayuda para cristalizar sus sueños a quienes buscan la plenitud, panacea que para sus promotores es asequible, mientras que para expertos en sicología es un procedimiento de estimulación superficial.
De acuerdo con la especialista en autosuperación y conferencista Angy Newman, la aparición en nuestro país de este tipo de asesoramiento tiene poco más de dos años, aunque en Estados Unidos se conoce desde la década de los 80’s.
A excepción de aquellos que tienen un trastorno mental, señala la experta, “cualquier persona puede tener un entrenador, incluso niños”, y asegura que el life coaching puede sustituir la terapia: “La gente que tenía años trabajando conmigo (como terapeuta), al entrar en el programa empieza a tener mayores resultados”.
Por su parte, la asesora de vida María Murrillo detalla: “Mucha gente se confunde y cree que esto es para gente con problemas; en el caso de la depresión, esas personas son mejores candidatos para la terapia sicológica; tener un entrenador es para alguien que se quiere mover de lugar en la vida, no necesariamente insatisfechos”.
Tal es el caso de Alejandro León, un arquitecto que confió en que podría crecer profesionalmente recurriendo al life coaching.
“Es importante hacer las cosas cuando crees que traerán algo positivo en tu vida, el life coaching me trajo beneficios en todos los niveles”.
El profesionista considera que más que un gasto la asesoría fue una gran inversión: “Los resultados son buenísimos, aprendí métodos para mejorar, para ser mejor, mi coach se volvió mi amiga”.
Ponerse en manos de un coach
Para ser entrenador de vida es necesario cubrir cierto perfil: “Ser una persona equilibrada emocionalmente, tener una vida de valores y principios; ética, tratar con respeto y amabilidad”.
Angy Newman considera “que hay que predicar con lo que se fomenta”.
Un coach profesional debe estar acreditado y en México se encuentran dos importantes instituciones que lo hacen: la International Coach Community (ICC), y la International Coaching Federation (ICF); además, existen otros organismos como la Academia Interamericana de Coaching.
¿Cómo funciona?
Parte de las herramientas que usa un asesor de vida tienen sus bases metodológicas en la Programación Neurolingüística (PNL), la cual estudia la fuerza de la palabra, el pensamiento y la relación de éstos con la acción.
“La neurolingüística estudia en qué te estás enfocando, cómo son tus conversaciones, cuáles son tus creencias y valores, qué afirmaciones, declaraciones, decretos y juicios manejas; así se hacen reprogramaciones donde se sustituye la creencia limitante por una poderosa”, señala María Murillo.
Para Angy Newman en cinco o seis sesiones el cambio en la vida de los pacientes comienza a ser notorio y, generalmente, el proceso tarda de dos a dos meses y medio, ya que para un coach es importante que la persona no sea dependiente de él, pues el fin es concretar objetivos, “que el individuo sea efectivo y eficiente en su vida”.
Las sesiones pueden ser “cara a cara”, en la casa del cliente o del entrenador, en un restaurante, un café, por teléfono o inclusive por internet. Generalmente, las citas se toman una o dos veces por semana y duran, aproximadamente, una hora y 30 minutos.
Un coach no es un amigo
Definir la relación que tiene una persona con su entrenador es un tanto difícil, pues si bien hay una relación de empatía y confianza con él, no se le puede llamar amigo.
Para la asesora María Murillo “más que un amigo, un coach es un guía y un apoyo a cualquier nivel, puede ser personal, espiritual, profesional o financiero”. La relación entre el cliente y el entrenador se basa en la empatía, se desarrolla mediante un proceso creativo que busca lograr que el individuo avance en su vida y se reinvente.
El costo de un life coach es un tanto variado, oscila entre los 500 y mil 500 pesos por sesión.
Al respecto, María Murillo detalló: “Hay un tipo de acuerdo entre todos los coaches, por lo menos de la ICC, de mantener cierto rango y nivel en las tarifas”.
¿Alternativa de baja calidad?
El ganador del Premio Mexicano de Psicología 2006 (otorgado por la Federación Nacional de Colegios, Sociedades y Asociaciones de Psicólogos de México), Marco Eduardo Murueta, afirma que el “entrenamiento” es una especie de asesoramiento motivacional y la sicoterapia, además de incluir lo anterior, también analiza detenidamente los procesos emocionales de una persona y desarrolla una ayuda sistemática para que se sienta mejor consigo misma.
El también secretario ejecutivo de la Unión Latinoamericana de Entidades de Psicología asegura que el life coaching es “una opción parecida a una sicoterapia, generalmente ejercida por alguien con poca formación científica para comprender a fondo los procesos emocionales de los seres humanos, basándose más en su ingenio y sus experiencias personales, aderezados con lecturas de superación personal de baja calidad”.
Sin embargo, reconoce que existen muchos enfoques sicoterapéuticos, algunos de los cuales se muestran más limitados que el coaching, y ello puede inducir a una generalización negativa respecto a otros enfoques de mayor rigurosidad científica.
Por ello, señaló el experto, es recomendable que cuando se presenten dificultades que incapaciten el quehacer diario o provoquen malestar emocional, el individuo acuda a un tratamiento sicológico completo.