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Latinoamérica da la espalda a uso de energía renovable

El Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA) encendió luces de alarma. En su último informe, advirtió que "en general, el uso de energías no renovables y altamente nocivas alcanza al 74,4% de la oferta primaria".

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jueves, 03 de mayo del 2012

Foto: Especial
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En el escrito titulado "La Visión de la Economía Verde en América Latina y el Caribe (ALC)", se explica que "la oferta energética en la región es aún poco sustentable desde el punto de vista ambiental y económico. Esto se debe a que sólo el 25,6% de las fuentes provienen de energías renovables y el impacto ambiental de las energías utilizadas es todavía poco 'verde' o amigable con el medio ambiente, ya que menos del 13% de las energías son limpias o bajas en emisiones de dióxido de carbono".

Las energías renovables o limpias son la hidroelectricidad, la geoenergía, la biomasa (leña y caña) y otras. En tanto que las no renovables son los hidrocarburos (petróleo y gas), el carbón mineral y la energía nuclear.

Considerar el origen de las fuentes de energía es una condición necesaria "para poder transitar hacia una economía verde", señala el documento, cuyo objetivo es "contribuir al debate actual que se lleva a cabo a nivel internacional", dado que del 20 al 22 de junio próximos se realizará en Río de Janeiro la Conferencia de la ONU sobre Desarrollo Sostenible 2012 (Río+20), veinte años después de la histórica Cumbre para la Tierra llevada a cabo en la misma ciudad en 1992.

Sin embargo, el informe ofreció "una buena noticia: ALC tiene disponibilidad de energías renovables". Aunque se observa que "ese potencial aún está por aprovecharse".

Una economía "verde es baja en carbono y eficiente en el uso de los recursos naturales, además de los insumos tradicionales como trabajo, energía fósil y capital, y es socialmente incluyente".

Por su parte, el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (Pnuma) indica que "en una economía verde, el aumento en los ingresos y la creación de empleos deben derivarse de inversiones públicas y privadas destinadas a: reducir las emisiones de carbono y la contaminación; promover la eficiencia energética así como el uso congruente de los recursos; y evitar la pérdida de diversidad biológica y de servicios de los ecosistemas".

En este sentido, el SELA consideró que "resulta fundamental que como región América Latina y el Caribe invierta en el desarrollo de energías renovables. En 2010, las inversiones totales en energía renovable de ALC fueron de US$13,1 mil millones, es decir, alrededor del 9,2% mundial". Algo que la ubica en cuarto lugar después de Asia y Oceanía, Europa y Norteamérica, cuyas inversiones ese año fueron de 59,3 mil millones de dólares, US$ 35,2 mil millones y 30,1 mil millones de dólares, respectivamente.

No obstante, el Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe mencionó que "la tasa de crecimiento promedio anual de las inversiones en energía renovable de ALC durante el período 2004-2010 fue de 72,3%, la más alta de todas las regiones del mundo".

La matriz energética de ALC está dominada por el carbono; es decir, el petróleo, el gas natural (hidrocarburos) y el carbón mineral, que son intensivos en emisiones de CO2 (dióxido de carbono), abarcan el 80,1% de esa matriz.

La producción de combustible en la región está encabezada por México, con el 24,7%, seguido de Brasil (22,9%) y Venezuela (20,4%). En tanto que Venezuela es líder en energía a partir del petróleo con 31,1% de la producción, seguido por México y Brasil con 27,9% y 19,5%, respectivamente. Y Colombia encabeza en el carbón con 77% de la producción total de ALC.

En cuanto a la energía nuclear la producción de Brasil y México en 2009 equivalía a 100% en la región, repartida en 55,5 y 44,5% respectivamente. Y en hidroelectricidad, Brasil, Venezuela y Paraguay son los líderes en la producción de este tipo de energía en ALC, con 49,3%, 13,5% y 9% del total, respectivamente.