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Las muertas de Juárez: quince años, un reclamo

El 20 de marzo, pero de 1999, en memoria de las mujeres asesinadas en Juárez se levantó la primera cruz rosa con negro: "Recordatorio a la sociedad y protesta contra todas las autoridades a quienes, desde 1993, se les pide justicia, prevención y consciencia".

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sábado, 22 de marzo del 2008

    Casi 450 cadáveres de mujeres han sido encontrados, y las Muertas de Juárez, 15 años después, son un tema no sólo de interés nacional, sino de observación internacional con todas las voluntades en favor y en contra que se unieron para crear una atmósfera que aún sigue siendo una denuncia de la impunidad y la omisión.

    La historia en esta década y media ha pasado por todo tipo de escrutinios, desde el maltrato y la difamación, como recuerda la madre de Silvia, cuya hija fue encontrada en el Lote Bravo el 7 de junio de 1995:

    ".Entonces el gobernador era Francisco Barrio, y en lugar de apoyarnos dijo que nuestras hijas eran unas prostitutas, que llevaban una doble vida y que nosotros nunca nos habíamos dado cuenta. Con eso cerraron el caso.".

    Los asesinos de Silvia nunca fueron encontrados, no obstante que familiares y amigos -como en casi todos los casos- indicaron líneas de investigación y posibles sospechosos.

    Hito en esta página negra de nuestro México Contemporáneo, podemos recordar que Derechos Humanos por primera vez en la historia de nuestro país hace una recomendación pública ante el caso, subrayando la importancia de atender "asesinatos con móvil de odio sexual".

    Tras la lamentable actitud de las autoridades durante todo el inicio del proceso, especulando con la reputación de muchas jóvenes estudiantes o jóvenes madres de familia que un día salieron a la tienda por pañales o a pedir trabajo en una maquiladora y nunca más volvieron, le siguió el pretexto de que no tenían ni los recursos ni la pericia para investigar, y que tampoco tenían suficientes policías para cuidar cada uno de los rincones de la ciudad; por eso se pidió ayuda e incluso llegó un especialista del FBI para establecer patrones.

    Se dijo lo que ya se sabía, que no era un asesino sino varios, y que había que poner atención en el tejido social; un largo e interesante informe, pero ninguna toma de decisión en concreto.

    Entre todos los fragmentos de la historia de las Muertas de Juárez, 15 años después parece ya imposible saber quiénes fueron los primeros asesinos, si bien durante un tiempo se mantuvo cautiva la atención de los medios con especulaciones que podrían ser todas ciertas, como por ejemplo la supuesta existencia de uno o más asesinos en serie, que en teoría cada vez que se sentían amenazados cruzaban la frontera hasta que decidían cometer otro crimen.

    Lo mismo en el caso de los indicios que apuntaban a rituales satánicos, en los que estarían involucrados narcotraficantes, las mafias de tráfico de órganos y de grabaciones de sexo y muerte conocidos como "videos snuff". Todas eran líneas de investigación, pero en realidad ninguna se terminó de investigar.

    Así como para demostrar que se trabajaba en el asunto: algunos sospechosos, como el célebre "Egipcio", acusado de dos muertes y a quien se le señaló también como autor intelectual de otros asesinatos, contratando desde la cárcel a una pandilla;con ese hombre se logró distraer a los medios, aunque a pocos meses de su muerte -sucedida apenas el año pasado- sostenía que sólo era un chivo expiatorio.

    Las muertes continuaron y otros más fueron señalados, como el caso de "El Foca" y "El Cerillo", uno muerto en la cárcel bajo extrañas circunstancias y el otro liberado tras ofrecerle una disculpa, pues se demostró que había sido torturado para obtener su confesión.

    En los primeros, años la sociedad juarense se dividió por estos hechos, y hubo quien sostuvo que sólo se trataba de una campaña de desacreditación, pero el sol no se tapa con un dedo y la implicación de otra parte de la sociedad, la comprendida por los familiares de las víctimas y otras personas sensibles a la problemática, no permitieron que se eclipsara la información.

    Así, a la vuelta de 15 años, con distintas administraciones ha corrido la sangre no sólo de las muertas, sino también de muchos que las defendieron; se han dado desde comisiones especiales enredadas en la burocracia, fiscalías con buenas intenciones, visitas de observadores mundiales, manifestaciones de todo tipo de organizaciones civiles, hasta forenses especializadas que mostraron el gran descuido con el cual huesos y pruebas fueron embodegados en el olvido, y que aun así desde el otro lado del silencio siguieron dando pistas sobre lo ocurrido.

    Si bien las cosas han tomado otras dimensiones, de alguna manera también siguen igual: inconclusas.
    Por ejemplo, en un caso de los más conocidos, el de María Sagrario, quien apareció muerta en Lomas de Poleo hace 10 años, su madre enfrentó todas las críticas, entregó a un sospechoso que resultó culpable, pero al día de hoy no puede estar satisfecha.

    "Pasaron tres años para que lo agarraran, le dieron 28 años de cárcel, pero desde el principio señaló a más presuntos y las autoridades no continuaron la investigación.

    "Hace 15 años decían que nuestras hijas eran prostitutas y así trataron de justificarse, ahora el Gobernador dice que Las Muertas de Juárez son un mito, y, con todo respeto, lo único que le digo es que mi Sagrario no fue un mito, yo no me inventé que tuve una hija, que la vi crecer y mucho menos que me la mataron de esa forma. Mi hija no es un mito, yo le pediría al Gobernador que mejor diga que es un archivo, eso sí, en eso se me convirtió mi Sagrario, en un archivo donde guardo todos los recortes de ella y de las demás mujeres y niñas que han muerto o que han desparecido".

    De frente a la realidad, 15 años después del inicio de esta pesadilla, queda claro que muchos casos serán imposibles de aclarar, pero eso no quiere decir que la historia termine, porque la denuncia dio la reflexión y de ella nació una conciencia urgente que de manera formal Alejandra, hermana de una de las muertas, dice que será el próximo reclamo de la agrupación "Nuestras Hijas de regreso a Casa":

    ".Sabemos que no le podemos pedir más de lo que puede hacer como gobernador, sabemos que no le podemos explicar personalmente las líneas de investigación o los casos donde hay una línea nula de investigación, pero se pueden crear acuerdos. En estos acuerdos hay dos áreas: el de justicia jurídica y el de justicia social. En justicia jurídica hay que entablar acuerdos en donde se comprometa la procuradora a investigar cada caso y, con el expediente en mano, explicar qué se ha hecho.

    "También están los acuerdos de prevención en donde pedimos que el Gobierno del Estado se comprometa a concientizar a nuestras jóvenes sobre el peligro y que se dé a conocer a los juarenses la lista de zonas de alto riesgo, de eso existe un informe ya elaborado, sólo hay que promoverlo para lograr la prevención.

    "Y en la parte social hay dos puntos. Si bien el Gobierno del Estado le brinda atención a las familias, ésta no es ni oportuna ni completa: tenemos muchas carencias, muchas madres que, por los años y el desgaste que han sufrido, tienen problemas médicos de alta demanda que no cubre bien la atención actual.

    "Y el otro punto: el Gobierno del Estado alardeó mucho sobre viviendas que entregó, pero lo que no dijo es que son cuartos de cuatro por cuatro, cuando muchas de esas madres se quedaron con tres o cuatro hijos de las víctimas, y por supuesto no es un espacio suficiente para que habite una familia. No queremos que les hagan una mansión, pero sí que se involucren para que las familias vivan con dignidad.

    "Por último hay un asunto muy importante: que se aclare en dónde quedó el fondo para las víctimas, porque como recién dio a conocer la Comisión de Derechos Humanos, fueron 63 millones de pesos en total, de los cuales sólo se han repartido 11 millones: ¿qué pasó con este fondo?...".

    Quince años de desacalabros se dicen fácilmente. Hoy, caminar por las calles de Ciudad Juárez es una experiencia de contrastes: sin duda una gran ciudad de empleo, una frontera en desarrollo donde los habitantes mantienen un trato cálido, producto de saberse anfitriones de una población flotante que llega a las 3 mil familias al mes, y con esta década y media también una sociedad que, no importando clase social, reclama mayor seguridad y acepta que no debe abandonarse el cuidado a las mujeres vivas ni debe abonarse la tierra del olvido con las que han muerto.

    Haciendo un reporte justo, también hay que decir que la historia de la realidad mexicana en el tema del derecho de las mujeres se escribe antes y después de las Muertas de Juárez, a ellas les debemos en mucho que ahora, en cualquier estado de la república la violencia de género sea un principio de alarma. Pero eso no es suficiente cuando la mirada perdida de una madre cuya hijita de 7 años fue encontrada en un tambo de cemento, violada y asesinada, se llena de lágrimas al decir:

    "La justicia no es justa, de los cuatro asesinos de mi niña, dos fueron exculpados, uno está prófugo y al que le dieron ocho años de cárcel va a salir por `buena conducta' antes de cumplir cuatro.".

    Así, 15 años después, en una ciudad de potencial crecimiento, las Muertas de Juárez son un renglón pendiente en la procuración de Justicia integral, una asignatura que no tiene manera de ser congelada y que, sin duda, representa un gran reto para el Estado y una oportunidad histórica en el caso del recién nombrado Gobierno Municipal para lograr no sólo ser ejemplo de una serie de atrocidades encadenadas, sino también de la manera en que se puede, en un camino ya andado, cambiar el lugar común de un destino compartido.