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La Ruana, pueblo sitiado por narcos

Milenio entró a esa comunidad michoacana y platicó con sus pobladores, asediados por los Templarios; "no queremos una guerra, sino ser libres"

Por:   Milenio

miércoles, 08 de mayo del 2013

  • Foto: Tomada de Internet

Michoacán. Esta población está sitiada. Está en guerra. En algunos rostros se denota valentía, en otros semblantes se aprecia miedo. Algunas personas intentan continuar con su vida, unas más portan armas largas y acechan cualquier cosa que les parezca extraña.

En este lugar de 10 mil habitantes, el pueblo de Felipe Carrillo Puerto, conocido como La Ruana, ubicado en la Tierra Caliente de Michoacán, no hay gasolina desde hace casi dos semanas. Las pipas no entran a la zona, no abastecen las gasolineras de esta localidad cercana a Apatzingán (34 kilómetros) y que pertenece al municipio de Buenavista Tomatlán.

Los operadores de los vehículos cisterna están amenazados. Si se acercan, si traen combustible, les queman las pipas o los ejecutan. Eso les han advertido. Las estaciones de Pemex se ven vacías, con candados en las bombas, con cintas amarillas que las aíslan como si se tratara del área de un crimen.

Casi no hay víveres y tampoco gas: ocho de cada 10 locales comerciales están cerrados. Las calles están semivacías. Los abarroteros, los locatarios de los mercados no pueden adquirir alimentos en el centro del estado. Todo el que sale de aquí y llega a la capital calentana tiene que enseñar su credencial del IFE en puestos de vigías colocados a las entradas de la ciudad. Si es descubierto con compra de alimentos, éstos les son retirados. Los mercaderes optan por abastecerse lejos, en Colima o Jalisco, para evitar que les confisquen sus compras.

Pero aquí no solo falta gas, gasolina, víveres y artículos básicos de limpieza: también hay escasez de medicinas. De hecho, los médicos han huido, los programas sociales como Oportunidades han dejado de funcionar desde hace cuando menos un mes, según los pobladores. Hasta el cura se fue. Ante el estallido de una tercia de cohetones de alerta, el pueblo sale a protestar. Cientos de personas rodean al camarógrafo, fotógrafo y reportero de MILENIO. Una tras otra las personas quieren hablar, quieren pararse frente a la cámara, unas con el rostro tapado, otras con la cara descubierta.

"Estamos luchando para que nos dejen trabajar y no nos dejan trabajar. Nos estamos muriendo de hambre. No hay doctor, no hay dinero, no hay gasolina, no hay trabajo, no hay alimentos. No hay nada. Entonces, ¿de qué vamos a vivir? Lo que estamos haciendo nosotros no es una guerra, solo estamos luchando por ser libres. Yo perdí a mi esposo y me quedaron dos hijos, y lo único que tienen es a mí. ¿Y yo también me voy a morir?", se angustia una mujer embozada con una camiseta.

"Ahora nos tienen amenazados para el Día de la Madre: que nos tienen un regalo para el 10 de mayo a todas las mamás: que nos van a matar como a perros. ¿El gobierno qué hace? El gobierno no hace nada", dice otra mujer.

"Ya estamos bien enfadadas de que el gobierno no haga nada y que vengan televisoras y televisoras, y nomás nos hagan entrevistas y de ahí no pasa. No recibimos ayuda de nadie. La única ayuda que recibimoses la de Dios y el pecho que ponemos aquí, y el gobierno, ¿qué? Nada. Reporteros, reporteros y reporteros y no nos ayudan en nada. Estamos bien enfadadas", retoma la primera mujer.

Decenas de pobladoras más, decenas de hombres más, les aplauden.

Un campesino viejo pide el micrófono de MILENIO:

"Nuestros niños no tienen la culpa, nuestras mujeres no tienen la culpa, nuestros ancianos no tienen la culpa. ¿Qué van a hacer los agricultores? ¿Qué vamos a hacer sin combustible? Con la comida como quiera la juntamos, pero sin combustible no hay trabajo", dice.

"Los doctores se acaban de ir, al padre lo sacaron también. Se están yendo con toda la gente, con todo, con todo", protesta una mujer joven que no oculta su cara.

"A Jesús Reyna (gobernador que sustituyó a Fausto Vallejo): si no puede con el paquete que lo entregue, porque ni de Oportunidades se ha encargado. ¡Quieren que vayamos a cobrar a Apatzingán para darnos cuello! ¡Yo soy promotora (de Oportunidades) y a nosotras nos dijeron los de Oportunidades que mientras siga esto no van a venir a darnos apoyo! ¿Por qué no ha tomado cartas en este asunto?", reclama una vecina más, encapuchada y con lágrimas en los ojos.

Gente indignada. Gente enfurecida. Miradas de coraje. Y al mismo tiempo, ojos huidizos, ademanes de miedo, de terror. "Sí, como mamás tenemos mucho miedo", dice una joven que carga a su pequeño. La Ruana, por esta situación, ha creado un numeroso grupo de autodefensa.

Primero formaron una llamada policía comunitaria, pero 34 miembros fueron detenidos con armas largas hace dos meses y aún permanecen presos. Luego vinieron las autodefensas.

Entramos al cuartel, a la base de esos hombres, un gran predio donde mujeres preparan gigantescas ollas de arroz y frijoles, y donde reposan armas de diferente calibre: escopetas simples y fusiles de asalto. Uno de los líderes, Calixto Alvarez Andrada, rompe el protocolo de seguridad que suelen tener las autodefensas y se desprende de la capucha frente a la cámara:

"Aquí no dejan entrar nada: no entra ni la Pepsi, ni la Coca, ni el gas, ni la gasolina, ni víveres para nosotros."

-¿Qué pasa si entran, los queman?

-No, los devuelven para atrás y los matan. Aquí arriba fueron algunas gentes a llevar limones y ahí están ya masacrados y muertos. Los limones no los podemos vender porque no los compran. Ellos nomás dicen: `No cortan limón los ruaneros y se acabó'.

-Están sitiados. -se le dice. Asiente:

-Estamos rodeados por un lado y otro, ya estamos desesperados. Por eso hacemos todo lo que hacemos. Y estamos topándole al que venga. Así de fácil. Pa' que vayan pensándole esos.

"Esos" son Los caballeros templarios. Como dice el grupo de autodefensa, este pueblo de campesinos limoneros, colindante con Colima y Jalisco, no puede vender sus productos, sus limones: no puede venderlos rumbo a Apatzingán: las empacadoras han sido cerradas. Algunas fueron quemadas con todo y tráileres. Ahí están a la vista dentro de las empresas enormes vehículos reducidos a cenizas. Incluso, hace dos semanas 10 campesinos limoneros fueron ejecutados cuando llevaban su cosecha a Apatzingán.

"Tenemos problemas con todo: con los limones, con los víveres, gasolina no tenemos, gas no tenemos, esta bola de perros nos tiene muertos de hambre, la bola de bueyes. Este chango nos tiene secos. La familia se está muriendo de hambre. ¿Hasta cuándo vamos a llegar? ¿Qué va a pasar con nosotros? ¿Vamos a hacer una masacre más a la que ya tenemos? Ya nos enfadamos de masacres. Estamos hasta el copete. Quisiéramos que el gobierno federal pusiera orden y dijera un hasta aquí para que nosotros trabajemos tranquilos. Andamos armados hasta los dientes porque no nos aguantamos ya. Todo está vendido: capitanes, generales, toda la bola de changos.

-Esta gente (los Templarios) dice que a ustedes los armó el cártel de Jalisco -se le dice al dirigente. Se enoja, al igual que la decena de hombres que lo rodean.

-¡Mentiras! Aquí compramos una y otra y la que podemos. Aquí nos coopera una gente y otra y nos compramos un arma y nos compramos otra, y traemos unas cuantas de los que matamos ahí. Así de fácil. De ellos tenemos armas. Para que vayan pensando. Para que no le echen la culpa a nadie. Nosotros nos armamos de huevos, como dice el dicho.

-¿No le tienen miedo a esa gente?

-No le tengo miedo. Se acabó el miedo. En aquellos años nomás abrías la boca y tacatán, te mataban. Se acabó el miedo. Les grito a toda la bola de perros: no tengo ningún miedo. Así de fácil está.

-Están enojados.

-¡Ah que si no! Están como unos perros. Nosotros estamos igual o peor (ríe). Ya verá lo que pasa.

Ya se verá lo que pasa. Otro enfrentamiento, seguramente. ¿Qué es lo que pasa en La Ruana? Eso, lo que exhibe esta gente armada y las huellas de las batallas, los coches quemados, las camionetas de lujo con cruces, símbolo de los Templarios, baleadas y quemadas a la vera de un camino, los muros llenos de orificios de balas. El pueblo está sitiado. Está en guerra. Eso es lo que pasa. Hay una guerra entre ese grupo de autodefensa y Los caballeros templarios.

¿Cuándo empezó esto? Según cuenta una mujer a la cámara, mucha gente de este pueblo se dedicaba, además de la cosecha del limón, a cocinar. Es decir, a la preparación de drogas sintéticas en laboratorios. Hasta que se pelearon unos con otros. Los pobladores dicen que solo son campesinos que se defienden, aunque los Templarios los acusan de recibir apoyo del cártel de Jalisco Nueva Generación, que pudo aprovechar la situación para penetrar en la zona.

En todo caso, la consecuencia está a la vista: más de 20 muertos en las últimas dos semanas por una matanza y dos enfrentamientos. El último fue el domingo antepasado, cuando un pelotón del Ejército evitó una verdadera masacre. Así yace La Ruana: un pueblo sitiado, a la espera. de lo que ocurra. Lo que suceda a la vista de elementos estatales y federales que hacen lo que hacen este día: rondines que van y vienen del lugar...


"Ahora nos tienen amenazados para el Día de la Madre: que nos tienen un regalo para el 10 de mayo a todas las mamás: que nos van a matar como a perros. ¿El gobierno qué hace? El gobierno no hace nada".

Mujer de 'La Ruana'