En la imagen, un arrabal de Delhi situado junto a unas vías de tren. Foto EFE/Atul Vohra
Islas de riqueza californiana en un mar de pobreza subsahariana es el resultado de dos décadas de rápido desarrollo económico en la India.
Nueva Delhi, India.- Este es el argumento del premio Nobel de Economía Amartya Sen y el también economista Jean Drèze en su libro "Una gloria incierta. La India y sus contradicciones", recientemente publicado.

"La historia del desarrollo en el mundo ofrece pocos ejemplos, si es que hay alguno, de una economía que crece tan rápido durante tanto tiempo con unos resultados tan limitados a la hora de reducir las privaciones humanas", sostienen los escritores.

En el barrio de Hauz Khas Village de Nueva Delhi, las nuevas boutiques, restaurantes y clubes se multiplican sin parar, en los que la gente guapa baila, come y bebe como en cualquier zona de moda de una ciudad occidental. 

En esta "isla californiana" se divierte la elite que se ha beneficiado de la apertura económica iniciada en 1991 y, por una pizza cuatro estaciones regada con cerveza importada pagan más que a Laxmi, una asistenta del hogar, por el trabajo de un mes.

La familia, de cuatro miembros, de Laxmi vive en uno de los "mares subsaharianos" de Nueva Delhi, en un barrio de chabolas, en una habitación del tamaño de uno de los coches de lujo que hacen cola para entrar en el antiguo bohemio y ahora elitista de barrio de Hauz Khas.

400 MILLONES DE INDIOS SIN ELECTRICIDAD

El centro de la marcha y el bullicio delhí es uno de los mejores ejemplos de la nueva India, esa "India brillante" de genios informáticos y médicos que han sustituido a la madre Teresa de Calcuta y la lepra en el imaginario occidental.

Desde que en la década de los años noventa del pasado siglo la tercera economía asiática dijese adiós a la autarquía socialista y liberalizase su economía, ha crecido en torno a un 7% de media, un logro solo superado por China. 

Pero en el país del dragón solo un 1% de la población carece de electricidad, mientras que en la nación del elefante, un tercio de las personas, o 400 millones, no están conectados a la red eléctrica. 

Y aquí radica "la incierta gloria" del crecimiento indio para los economistas Sen y Drèze, para quienes el objetivo de la economía debe ser mejorar la calidad de vida de las personas.

"Hace 20 años, la India tenía en general los segundos mejores indicadores sociales de los seis países del sudeste asiático -India, Pakistán, Bangladesh, Sri Lanka, Nepal y Bután-, y ahora es el segundo peor, solo por delante de Pakistán", afirman los autores.

"La India ha elevado los ingresos per cápita mientras que ha caído posiciones en los indicadores sociales", remarcan. Los economistas recurren a la comparación con Bangladesh, país considerado un caso perdido por los expertos  en desarrollo hasta hace poco.

En Bangladesh la población vive más que en la India, sus mujeres mueren menos dando a luz, más niñas acuden a la escuela, los niveles de alfabetización son más altos y hay menos malnutrición infantil. 

Pero la renta per cápita en la India es el doble que en Bangladesh y su economía varias veces mayor.

INDIA, UNO DE LOS PAISES QUE MENOS GASTA EN SANIDAD

¿Cómo ha logrado Bangladesh mejorar la vida de sus ciudadanos y superar a la India en indicadores sociales? Con voluntad política y gasto público, en especial en educación y sanidad, argumentan los economistas, que remarcan que este ha sido el camino al bienestar de Japón en el siglo XIX y Corea del Sur, Taiwán y China más recientemente. Un modelo que la India no ha seguido.

Cuatro años después de independizarse de Gran Bretaña en 1947, el país asiático elaboró su primer plan económico quinquenal en el que gastaba más en educación universitaria que en primaria, una tendencia que ha continuado hasta recientemente.

En aquel entonces un 82% de la población india era analfabeta. Para Sen, que enseña en Harvard, y Drèze, belga nacionalizado indio que enseñó en la London Economics of School, esto refleja "una discriminación de clase y casta contra la educación de las masas".

Así, Laxmi dedica parte de su sueldo a pagar una escuela privada para su hijo Rohan de cinco años, ya que no confía en los centros públicos donde el absentismo de los profesores es recurrente y además no se enseña inglés, fundamental para progresar en el país.

En cuando a sanidad, la India es uno de los países del mundo que menos gasta, con un 1,2% de su PIB -China dedica un 2,7-, lo que hace que la población dependa de hospitales privados, algo que pocos se pueden permitir. 

Cuando enferma la madre de Rohan la lleva a un médico privado de barrio, dado que tampoco confía en los hospitales públicos, en los que también se escabullen los médicos con religiosa frecuencia.

Al hacer frente a médico y colegio privado -nada de Harvard, un centro con varias habitaciones que ningún occidental confundiría con una escuela-, Laxmi dispone de pocos recursos que dedicar a otros menesteres, como una buena alimentación.

DATOS CONTRADICTORIOS ENTRE EL GOBIERNO Y LA ONU

Pero Laxmi se puede considerar una privilegiada, ya que pertenece a la clase media, según el Gobierno indio, que sitúa el umbral de pobreza en unas 33 rupias al día por persona en áreas urbanas (0,54 dólares) y 27 rupias (0,44 dólares) en el campo.

Esta definición de la pobreza levantó una agria polémica en el país asiático recientemente y queda muy lejos de los estándares internacionales. 

La India afirma que solo un 21,9% de la población es pobre, es decir 269 millones, mientras que organismos como la ONU cifran en la mitad de los 1.210 millones de indios los que ganan menos de 1,25 dólares al día y viven en la pobreza.

Sen y Drèze proponen que el Gobierno aumente el gasto público en sanidad, educación y nutrición, lo que revertirá en la mejora de la capacidad de la población y, a su vez, ayudará al país a crecer más, lo cual permitiría invertir más en educación y sanidad... .

El umbral de la pobreza y el libro de los economistas han levantado un encendido debate en torno a la pobreza, cómo resolverla y el crecimiento económico.

Un debate que conmovería a los pobres si se enterasen de la preocupación que su condición despierta en la elite, afirma el escritor y periodista Manu Joseph en una columna de opinión en The New York Times. 

"La pobreza otorga a los ricos una dirección moral, sino para sí mismos para la nación: acabar con la pobreza. Y un honorable motivo para despreciar a los políticos: no acaban con la pobreza", sentencia Joseph. 

DESTACADOS:

+++ En el barrio de Hauz Khas Village de Nueva Delhi, una "isla californiana", se divierte la elite que se ha beneficiado de la apertura económica iniciada en 1991 y, por una pizza cuatro estaciones regada con cerveza importada, pagan más que a Laxmi, una asistenta del hogar, por el trabajo de un mes.

+++ "La India ha elevado los ingresos per cápita mientras que ha caído posiciones en los indicadores sociales", remarcan los economistas Amartya Sen y Jean Drèze en su libro "Una gloria incierta. La India y sus contradicciones".

+++ En cuando a sanidad, la India es uno de los países del mundo que menos gasta con un 1.2% de su PIB -China dedica un 2.7-, lo que hace que la población dependa de hospitales privados, algo que pocos se pueden permitir. 

Por Jaime León/EFE-Reportajes