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La ruta de Hidalgo en Coahuila

El máximo caudillo de la Independencia estuvo en el sureste del Estado, y hay varias estelas que señalan su paso por tierra coahuilense

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lunes, 01 de marzo del 2010

  • Foto: Vanguardia

La primavera apenas se anunciaba en el frío clima del semidesierto coahuilense, pero el calendario ya marcaba el mes de marzo y la lucha independentista seguía vigente en 1811. Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y Juan Aldama continuaban en pie de lucha a pesar de las batallas perdidas y su peregrinaje los conducía por el norte del país.

Zacatecas había sido dejado atrás por el contingente insurgente que había perdido la batalla en Puente de Calderón, cerca de Guadalajara, Jalisco, el 17 de enero de 1811, y los cabecillas de la revolución independentista recorrían el camino real, abandonando Saltillo el 17 de marzo y encaminándose al destino que los aguardaba en Acatita de Baján.

Hoy, la historia del máximo caudillo de la Independencia puede rastrearse en Coahuila. Entre las aulas de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, el tráfico bullicioso del centro de Saltillo, la algarabía de los niños que visitan la Ciudad Deportiva o la tranquilidad que se respira en la plaza Venustiano Carranza del municipio de Ramos Arizpe, se erigen unas estelas de piedra que fueron creadas en 1960 -a convocatoria expresa del presidente Adolfo López Mateo- con motivo del 150 aniversario del inicio de la Independencia.

Y aunque muchos no conozcan su significado, estas cabezas de águila, con la leyenda "Libertad" grabada a un costado, fueron esculpidas por los artistas Tomás y José Chávez Morado, en los talleres de la Escuela de Artesanías del Instituto Nacional de Bellas Artes, para dejar una constancia de la ruta que siguió el cura Miguel Hidalgo desde Dolores hasta Chihuahua, en donde fue ejecutado.

El paso del tiempo no ha sido benigno con estas piezas, algunas lucen deterioradas, otras perdieron su pedestal original, , y varias más han sido removidas de su sitio por las distintas administraciones municipales. Pero la historia persiste y al llegar a la antigua rectoría de la Narro, la cabeza de águila se erige orgullosa mostrando que fue precisamente ahí por donde Miguel Hidalgo entró a Coahuila.

El rastro puede seguirse hasta la calle que hoy lleva su nombre, en donde una placa señala la casa en la que pernoctó el insurgente en su paso por Saltillo.

La ruta continúa en la Ciudad Deportiva, lugar al que llegamos guiados por Juan Carlos Toledo, miembro activo del Comité de Festejos del Centenario de la Independencia y el Bicentenario de la Revolución, quien lleva varios meses rastreando las estelas de la Ruta Hidalgo que aún sobreviven en Coahuila.

Nuestra mirada busca el águila de piedra blanca, y finalmente damos con la escultura que está ubicada al lado de la pequeña estación de tren que se encuentra frente al lago del parque. La estela ha perdido su pedestal original y se encuentra a ras del suelo, y aunque le faltan algunos trozos de piedra, aún atrae a los visitantes y algunos despistados, que piensan que es una pieza de arte prehispánico.

"Yo recuerdo que estas estelas estaban por donde ahorita está la Pulga Magisterio, había dos que franqueaban lo que era la antigua carretera a Zacatecas. Hace como 20 ó 25 años que trajeron una de las estelas aquí, a la Ciudad Deportiva", informa Víctor Burciaga Valdéz, administrador del parque. Agrega, además, que es necesario que la pieza cuente con una placa o que se coloque en un lugar más visible para que la gente la vea y conozca su significado. Tras los vestigios históricos En el centro de Ramos Arizpe se erige otra de las estelas de piedra, en el centro de una fuente sin agua.

Manuel Gil Vara, cronista de la ciudad, señala que esta pieza sirve para remarcar la importancia que tiene este municipio coahuilense en la historia nacional.

El 17 de marzo de 1811 los insurgentes abandonaron Saltillo y siguieron el camino Real que los conduciría a la Hacienda Santa María. La capilla de casi 300 años de antigüedad aún sigue en pie y al cruzar el umbral el piso de madera cruje bajo nuestros pasos. A casi dos siglos, es inevitable no estremecerse al pensar que Miguel Hidalgo estuvo aquí, habló con sus tropas y agradeció la hospitalidad de los lugareños. Y aunque continúa el debate sobre si ofreció o no su última misa en este recinto, la gente del lugar señala orgullosa el paso del caudillo.

"Para nosotros los ramosarizpenses es muy significativo la presencia de Hidalgo en el municipio, la Hacienda de Santa Maria adquiere contenido histórico y se dice, en un testimonio oral que se ha transmitido generacionalmente, que aquí, en la capilla de la Virgen del Rosario, el padre Hidalgo dijo su última misa", apunta Gil Vara.

"La Hacienda de Santa María fue un lugar en el que estuvieron hospedados el padre Hidalgo y sus correligionarios, Ignacio Allende, Juan Aldama, Abasolo, y estuvieron aquí el 17 y 18 de marzo. Después continúan su viaje hacia el norte y son apresados el 21 de marzo en Acatita de Baján. En ese momento en que el padre Hidalgo convocaba al pueblo de México a iniciar el proceso de la Independencia nacional, don Miguel Ramos Arizpe, nacido en esta tierra, en esta cabecera municipal, era designado diputado coahuilense en las cortes de Cádiz, a donde arribó en marzo de 1811", agrega el historiador.

Entre el polvo del desierto, el cronista de Ramos Arizpe nos muestra los antiguos vestigios del camino Real, por el que Miguel Hidalgo continuó su ruta al norte hacia la hacienda de Anhelo. "Ahí también realiza actividades de carácter religioso.

Según testimonios, Hidalgo ocupa el púlpito y confiesa algunas gentes en esa iglesia. Cuando Hidalgo es apresado, Miguel Ramos Arizpe está en las cortes de Cádiz, donde dice `vengo de la tierra en que cada vecino es un labrador, cada labrador es un soldado, cada soldado un héroe'", expresa Gil Vara, mostrando que justo en Ramos Arizpe se cruzan dos personajes separados por miles de kilómetros, pero unidos por la idea de que la Nueva España necesitaba su propia autonomía.

Hoy, son 22 las familias que viven en los terrenos de la antigua hacienda Santa María.

Bajo la fuerte luz del mediodía, la capilla no puede disimular el descuido que ha sufrido en las últimas décadas, y a pesar de las distintas iniciativas que han surgido a lo largo de los años, el lugar no ha sido restaurado. Una lástima en un año clave, que invita a investigadores y curiosos a conocer más de la historia propia.

Aquí, frente a la capilla de la Virgen del Rosario, el gobierno federal colocó otra de las estelas de la Ruta Hidalgo, pero hoy sólo queda un pedestal vacío y una bandera vieja y roída como mudo testimonio de este trozo de historia que late entre la árida tierra del desierto.

El encuentro con el destino Mientras los insurrectos abandonaban Anhelo y continuaban su camino hacia el norte para abastecerse de armas, en Monclova Ignacio Elizondo, un espía del gobierno virreinal, mandó emisarios al encuentro de Ignacio Allende para, mediante engaños, conducir al grupo insurgente a una emboscada.

La tarde del 19 de marzo, según narra la historiadora Carmen Saucedo Zarco en su texto "Acatita de Baján: en el Otro Extremo de Dolores", Elizondo salió de Monclova con 300 hombres para aprehender a Hidalgo y compañía.

"La mañana del domingo 21 de marzo de 1811, los coches de los insurgentes se aproximaron a Acatita. Sus pasajeros, que ya llevaban más de mil kilómetros andados, cansados y hambrientos, no maliciaron de la amable actitud de Elizondo, quien, al tenerlos rodeados, los conminó a que se dieran presos en nombre del rey. Al intentar resistirse y disparar su arma, Allende recibió una descarga de la que resultó muerto su hijo Indalecio. Jiménez y Aldama fueron sometidos enseguida", relata la autora.

Miguel Hidalgo fue capturado y amarrado como los otros.

Más de mil 300 prisiones serían aprehendidos y conducidos a Monclova, de ahí a Parras, luego a Viesca -sitios en los que también se colocaron las estelas de la Ruta Hidalgo y que, de acuerdo al Comité de Festejos, continúan ahí- y por último a Chihuahua, donde fueron fusilados. Pero la lucha apenas iniciaba y tendrían que pasar dos décadas para que, finalmente, México pudiera proclamar su Independencia.

 

Testimonio en piedra

En 1960, con motivo de la conmemoración del 150 aniversario de la iniciación de la Independencia, el presidente Adolfo López Mateos, a través de los diarios de mayor circulación del país, hizo una invitación a la ciudadanía para que enviara sugerencias sobre la ruta seguida por el Cura Don Miguel Hidalgo y Costilla.

Después se trazo la ruta y en cada uno de los lugares de mayor trascendencia se colocaron 260 monumentos, o estelas, en 10 estados de la República.

Las estelas están elaboradas en forma de una base cuadrangular, trunca en la cima, rematada por una cabeza de águila, con la leyenda LIBERTAD impresa a un costado de la cabeza.

Las piezas sonobra de los artistas Tomás y José Chávez Morado, esculpidas en los talleres de la Escuela de Artesanías del Instituto Nacional de Bellas Artes.

El águila con el pico señala el rumbo y en la base ostentan una placa de cantera o de metal con distintas inscripciones.

Los sitios más importantes de la ruta seguida por Hidalgo durante su campaña militar fueron: Dolores, Atotonilco, Abasolo, Pénjamo, San Miguel de Allende, Cortázar, Salvatierra, Apaseo, Celaya, Salamanca, Irapuato, Silao,
Guanajuato, Valladolid, Saltillo, Ramos Arizpe, Chihuahua, Charo, Zinapécuaro, Acámbaro, Ixtlahuaca, Toluca, Ocoyoacac, Salazar, la Marquesa, Monte de las Cruces, Venta de Cuajimalpa, San Jerónimo Aculco de Nuevo Valladolid, Guadalajara y Puente de Calderón.